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Stephenie Meyer y el nacimiento de Crepúsculo

Por
Redacción Shock

Shock.com.co presenta algunas de las anécdotas de la autora, de esta serie romántica traducida a 20 idiomas, donde se entremezcla la cotidianidad con el proceso de escritura de su obra.

La inspiración para iniciar ‘Crepúsculo’ nació de un sueño de Stephenie Meyer, en una noche del verano de 2003. La imagen es la de una adolescente en un bosque, que sostenía una conversación intensa con un joven que vivía en un conflicto interior, porque estaba enamorado de ella y al mismo tiempo, deseaba matarla para beber de su sangre.

A pesar de estar tan atareada con los quehaceres de su casa, Stephenie Meyer no dejó de pensar en el sueño que la obligó a detener sus oficios para sentarse al frente de su computador y escribir sobre todo aquello que estaba rondando en su cabeza. Aún no tenía un nombre para sus protagonistas y en un principio los bautizó como “él y ella”.

Su mejor momento para trabajar en su obra era en las noches mientras sus hijos dormían. Nunca pasó un día sin escribir, así fuera tan solo una o dos páginas. En sus días buenos, como ella misma lo asegura en su página web, hacía todo lo posible por terminar un capítulo en una misma jornada.

Para Stephenie Meyer encontrar los nombres de los protagonistas de ‘Crepúsculo’ no fue una tarea fácil. La autora reconoce que se enamoró del joven vampiro a quien bautizó como Edward, un nombre que para ella sonaba muy romántico. Sobre la protagonista de su historia, manifiesta que llegó a sentir un cariño maternal por la bella adolescente, a quien llamó Isabella, como su hija.

Para darle un nombre al resto de los personajes del libro, Stephenie Meyer buscó en viejos registros de censos, con el fin de encontrar nombres populares de la época en la que ella había nacido. En la historia Rosalie fue originalmente "Carol" y Jasper fue "Ronald”.

En el momento de darle una ambientación a ‘Crepúsculo’, Stephenie Meyer quiso recrear su historia en un paisaje lluvioso. Para encontrar el ideal, buscó en Google un lugar con la mayoría de las precipitaciones en los Estados Unidos y eligió  la Península Olímpica en el Estado de Washington. En este proceso consultó mapas y fotografías de un sitio pequeño que estuviera rodnto para trabajar en su obra era en las noches mientras sus hijos dormían. Nunca pasó un día sin escribir, así fuera tan solo una o dos páginas. En sus días buenos, como ella misma lo asegura en su página web, hacía todo lo posible por terminar un capítulo en una misma jornada.

Para Stephenie Meyer encontrar los nombres de los protagonistas de ‘Crepúsculo’ no fue una tarea fácil. La autora reconoce que se enamoró del joven vampiro a quien bautizó como Edward, un nombre que para ella sonaba muy romántico. Sobre la protagonista de su historia, manifiesta que llegó a sentir un cariño maternal por la bella adolescente, a quien llamó Isabella, como su hija.

Para darle un nombre al resto de los personajes del libro, Stephenie Meyer buscó en viejos registros de censos, con el fin de encontrar nombres populares de la época en la que ella había nacido. En la historia Rosalie fue originalmente "Carol" y Jasper fue "Ronald”.

En el momento de darle una ambientación a ‘Crepúsculo’, Stephenie Meyer quiso recrear su historia en un paisaje lluvioso. Para encontrar el ideal, buscó en Google un lugar con la mayoría de las precipitaciones en los Estados Unidos y eligió  la Península Olímpica en el Estado de Washington. En este proceso consultó mapas y fotografías de un sitio pequeño que estuviera rodeado de bosques y el que más se adaptó a lo que quería era una ciudad llamada Forks.

En medio de la búsqueda de su escenario perfecto, la escritora se encontró con la Reserva de La Push, el hogar de la tribu Quileute. Un pueblo que inspiró algunos personajes intrínsecos de la historia.

Algunas noches, mientras Stephenie Meyer trataba de dormir entre sus brazos a su bebé, tenía a la mano su block de notas y una pluma para no dejar escapar las ideas que se le ocurrían para su historia.

Una vez terminó la primera novela, se dio cuenta que estaba tan apegada a los personajes de ‘Crepúsculo’ que no fue capaz de dejarlos ir y continuó con el segundo título de su serie.

Su hermana mayor, Emily, era la única persona que sabía que Stephenie Meyer estaba escribiendo la serie y era quien revisaba cada capítulo esperando encontrar algo nuevo en la historia. Una vez terminada ‘Crepúsculo’, fue Emily quien le sugirió a su hermana publicar el libro.