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Superlitio, pura calentura

Por
Redacción Shock

Cinco años después de la publicación de Tripping Tropicana, el álbum que les valió una nominación a los Grammy, Superlitio regresa con Calidosound. Su nuevo disco es una mezcla de tierra, sangre caliente, gozadera y rock… Cálido y calidoso, naturalmente.

“Envejecer es chimba”, dicen entre risotadas que confunden. No es claro si con el tiempo aprendieron a ser terriblemente irónicos o si de verdad los seis que conforman Superlitio se están gozando los treinta y tantos que ya tienen encima, más de diez reunidos bajo la idea de hacer música, a su antojo y devoción.

Marciana, El sonido mostaza y Tripping tropicana, sus tres álbumes anteriores, sirven de memorias sonoras para olfatear en sus retumbos y líricas “la calentura” de la que son hijos orgullosos. Cali se alborota en ellas, se menea colorida y rítmica como la excusa perfecta para andareguear por la música como les ha venido en gana.

Sus canciones fueron entonces -y lo siguen siendo ahora- una mezcla exaltada de libertad, que luce bien la raza negra, el sabor y la salsa; pero que se muestra funky, groovie y agitada, con tenaces inquietudes electrónicas, dub y rock de fiesta.

Luego de un espacio de alteración creativa, en el que se peleó mucho y se produjo poco por cuenta de una disputa legal con su anterior casa discográfica, Superlitio se aventura nuevamente. Se buscaron entre la amplísima gama de sonidos que podían producir y se hallaron en su cara más acústica: quieren ahora que sus interpretaciones resuelvan lo que antes estaba a cargo de las máquinas. Algo que Rafa Sardina, productor del álbum y de trabajos para Mariah Carey, Sheryl Crow y Shakira, entre muchos otros, explotó hasta “sacarles la leche” como dicen.
 
Mientras se ríen (o ironizan, quién sabe) de querer tocar hasta los 80 el estribillo de El cartucho “esto sabe muy bien y te va a gustar, quita esa mala cara y ponte a gozar”, sencillo de presentación del nuevo disco, dejan claro que, mientras puedan, tomarán su excitación para subirle la temperatura al cuerpo. Superlitio presenta Calidosound: Cali, cálido y calidoso.

Shock: Durante un largo tiempo, la banda se encargó de asuntos “legales” y dejó de lado la parte creativa. ¿Cómo encontraron nuevamente el rumbo?

Nos dispersamos de ese proceso creativo debido a esas cosas externas a la música. Lo que nos impulsó a grabar un nuevo disco fue haber hecho la canción Perro come perro y ver el resultado que tuvo. Ahí volvimos a trabajar juntos en algo nuevo, aunque ya teníamos ideas por separado que no habíamos compartido. Perro come perro fue la patadita en el trasero para el disco entero; nos abrió mucho los ojos.

¿Qué tan difícil fue pensar en canciones si estaban tan dispersos?

Todos teníamos canciones hechas. No había una conceptualización de cuándo íbamos a sacar el disco ni con quién lo íbamos a producir. Eso se fue dando al volver a unir las energías, y en ese proceso en Los Ángeles nos encontramos a Rafa Sardina y eso también ayudó a canalizar todo. Es importante decir que después de esa pelea, de ese momento que no es creativo ni musical, hubo también una decisión muy consciente de parte nuestra, como banda, de que realmente el mejor camino para nosotros era ser independientes. Tener el control de los tiempos, de la música que hacemos, cómo la sacamos y cómo la creamos y cómo promovemos el grupo… así que decidimos tomar las riendas del asunto. Somos una banda independiente, lo fuimos desde un principio. Quisimos realmente abrazar eso y decir sí, es parte de nuestra esencia.

¿Entre Cali y Los Ángeles cambió el sonido de la banda?

Demasiado. Nosotros siempre hemos creado en Cali, y siendo un poco mayores y viviendo en otras ciudades, uno se impregna de esas influencias, del sonido, de la música y de la vida de esos lugares. Si algo ha sido clave en este disco ha sido poder hacer la música que nos gusta porque esa es la que nos sale y esa es la que queremos hacer. Toda esa vibra y esa energía quedaron impregnadas en Calidosound. La raíz de Superlitio siempre ha estado en Cali, en la ‘vallecaucaneidad’ en lo que uno lleva desde que nace y lo que ha vivido. Además, mantener una banda por más de 10 años no es una tarea fácil. Todos cambiamos de vida, nos casamos, nos divorciamos… eso es un esfuerzo doble, pero siempre hemos sido un grupo de carácter independiente.

La esencia es la misma, definitivamente. Pero, ¿a qué le apostaron para renovarse?

Este disco habla un poco más de amor, de relaciones. El Tripping era más del concepto de la banda viajera. En Calidosound las letras y la música salieron un poco más personales, tiene más influencia de Cali que los demás discos y los colores son muchos. Como siempre. Es algo muy nuestro.

En cuanto a esa exploración musical, ¿qué estaban buscando en su música para este disco?

¡Tierra! Hay mucho Cali, hay mucha salsa, hay mucho rock. Es un rock con otras cadencias, tal vez este disco no tiene tanta parte electrónica como pudo tenerla el Tripping; las percusiones son más cálidas. Suena más orgánico, más humano. Hemos conocido estilos musicales que en apariencia no se involucraban, sobre todo por la salsa y la música latina. Eso empezó en el disco anterior, pero aquí hemos logrado dar un paso más.

¿Se enfocaron entonces en algún sonido en especial?

Lo filtramos muchísimo para que no tuviera tantas influencias. Generalmente no nos importaba eso, pero Rafa quiso también que fuéramos menos dispersos en cuanto a estilos musicales como habíamos sido en los discos anteriores.
 
¿Cómo influyó tener en la producción a alguien como Sardina?

El man se ha ganado 11 Grammys, ha trabajado con Shakira, Alejandro Sanz, Beyoncé, Sheryl Crow, y su visión sobre la música de nosotros, sonora y lírica, también nos dio la oportunidad de catalizar el género. Seguimos en la búsqueda del sonido de Superlitio, pero cada vez estamos más cerca. Ya no suena a tantas influencias foráneas, es una cosa hecha desde adentro hacia fuera: estamos tratando de dejar un legado de la banda, resultado de estar muchos años en esta carrera.

¿Y el resultado? ¿Están ciento por ciento satisfechos?

La banda quedó muy contenta con este disco porque logramos que no hubiera tantas máquinas; más bien tantas cosas grabadas por humanos como fuera posible. El disco es muchísimo más sensible.

¿Qué hay de nuevo en las voces en este Calidosound?
 
La voz está muy bella, muy diferente. Y seguimos con nuestra política de no repetirnos. Ha sido así desde que iniciamos la banda. Era no hacer una banda de género. Inclusive Pipe está cantando mucho más en este disco, con Mauro, y están teniendo dos extremos de los colores de las voces.Suponemos que también hay un crecimiento en ustedes como intérpretes y de la relación que lleva cada uno con su instrumento…
Una de las cosas más importantes ha sido buscar buenas canciones y buenas ideas. A veces cuando uno arranca está un poco limitado en eso, pero ahora tenemos más control sobre el proceso de construir la canción y la letra, y que eso tenga una apuesta sonora que represente bien lo que estamos tratando de decir.

En los primeros discos se siente como experimentando mucho y tocando lo que podíamos, pero ya conocemos cuáles son las fuerzas de cada cual en su instrumento. Cuáles son esas mezclas o ritmos que nos llaman la atención y que podemos mezclar bien. Con esa madurez y ese control quisimos crear buenas canciones. Los años te permiten escuchar más cosas y ver más cosas y sentir más cosas. ¡Envejecer es chimba! (risas).

Y ahora que reconocen que ya no son unos veinteañeros,¿ha cambiado el concepto del amor en la banda?

El amor… (risas), todo es amor en esta banda, todo lo hemos hecho con amor y seguramente la gente lo va a notar. Es un amor por la música y por la banda, de seguir en el cuento. Tomamos la determinación de ser una banda independiente y de hacer las cosas como nos gusta por el amor a la música que hacemos. Las letras de este disco nuevo en algo reflejan eso: hay diferentes tipos de amores, pero en las canciones se habla de todo un poquito. La sensación es que cuanto más dominas la música y el mensaje, más capacidad tienes de transmitir sensaciones. La música es algo muy lúdico, es un mecanismo para mandar mensajes. No es que queramos ser Chopra ni nada parecido, pero sí queremos que mientras la música crece, haya un buen ambiente, que la gente se lleve algo bonito para la casa.

Calidosound es un título que vuelve a la idea que mucha gente tiene de ustedes: Superlitio es enérgico y alegre.

La banda tiene una característica bastante peculiar y es el hecho de haber nacido en Cali. Y allí convergen muchísimas cosas. Desde la primera vez que tocamos en vivo la gente supo que éramos un grupo energético. Cuando hicimos la banda y nos mezclamos, cuando empezamos a tocar nadie se puso de acuerdo en eso pero salió así, y es algo que se ha mantenido durante todos estos años. En este disco hay muchas baladas, música lenta y cosas más introspectivas que igual llevan ese sabor y esa brisa… como es Cali, esa mixtura social que tiene y que lleva uno adentro.

¿Qué legado creen que hasta ahora ha dejado Superlitio a la escena musical nacional?

Uno de los grandes aportes de Superlitio ha sido decir “sí se puede”. Con las ganas y creer en tu proyecto, sí lo vas a poder lograr. Llevamos dándole muchos años y pensamos que podemos seguir otros 20 ó 25 tocando. Es un orgullo, no hay cinco grupos que tengan más de 10 años en Colombia. Y no es porque la banda nos haya hecho millonarios, sino porque hay una satisfacción personal en poder seguir en lo nuestro y sacando discos. Hay mucha gente joven que se inspira en lo que nosotros hemos hecho con los años y eso es chévere. Te invitan a tocar con ellos, a producirlos. Es una demostración de que el sueño de la música es viable desde que tú lo quieras, que lo tengas en la mente y desde que elijas cómo vivir. No cambiamos por nada lo que hemos hecho, ha sido una buena vida…  volver a sentir el estudio, viajar y tocar en vivo nuevamente, es nuestra pasión.

¿A qué le rinde tributo Superlitio?

¡A tocar hasta los 80! A seguir siendo
independientes y a hacer la música que nos gusta. A Cali y a crecer la escena y ojalá algún día contar con una industria que crea en todas las bandas, no importa el género. A hacer algo que te permita seguir envejeciendo con la música.

“El Cartucho (primer sencillo), Es una canción muy fiestera. De esas que se te pegan y te la llevas”.