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Tim Burton presenta 'Frankenweenie'

Por
Redacción Shock

Como si estrenar Sombras tenebrosas algunas semanas atrás no fuera suficiente para él, el emblemático y multifacético director de clásicos como Eduardo manos de tijera, Pee-wee
y Beetlejuice trae esta vez una película animada que promete convertirse en el clímax de su obra.

Su estilo gótico y la infinita fantasía que cobija el corazón solitario de sus personajes se podrán evidenciar al máximo en Frankenweenie, una cinta original que no solo revisita la historia de una de las creaciones de su juventud, sino que lo liga a su pasado como niño y al de una mascota que lo marcó. Sobre la película, una vez más, el destacado director californiano aceptó sentarse a conversar con Shock.

La historia y los personajes de esta película provienen de un corto animado que usted realizó durante su juventud. ¿Se puede decir que el chico de la historia es usted?

En esta película hay mucho de mí, porque está basada en imágenes que tengo de cuando era chico, lo que recuerdo de mi relación con un perrito que tuve, que fue muy especial. Al mismo tiempo traté de evocar otros chicos con los que compartí en la escuela y los profesores
que tuve en esa época.

Hay muchos elementos dentro de la historia que tienen algo de paralelo con la atmósfera que vivía cuando era un niño.

Teniendo esto en cuenta, ¿qué tan personal siente que ha llegado a ser esta película, por ejemplo, recordando su relación con su mascota?

Ese es un recuerdo muy importante. Yo traté de evocar lo que siente un niño cuando tiene su primera mascota. Es la primera ocasión en la vida que uno llega a tener una clase de relación afectiva con un ser especial, y eso es algo memorable.

En mi caso, mi primer perrito sufrió una condición que se llama “moquillo”, por la cual se suponía que no iba a vivir por mucho tiempo, sin embargo, él terminó viviendo por muchos
años más, pero siempre parecía un espectro que iba a morirse en cualquier momento. Creo que esto fue lo que me llevó a ligarlo con la idea de la mitología de Frankenstein. Fue tomar algo muy personal y relacionarlo con esta clase de películas, que ya sabes, significan mucho para mí.

¿Cuál fue la principal dificultad a la hora de transformar un viejo cortometraje en largometraje?

Yo siempre quise mantener la raíz de la historia, pero desarrollarla en una que combinara mis recuerdos de la escuela con mi gusto por los monstruos, que tuviera esa estructura de Frankenstein y que se combinara con otras referencias como Abbott y Costello… no era algo que se pudiera concretar tan fácilmente. No se trataba solo de tomar la historia del corto y pegarle retazos de otras historias para hacerla una película, y eso es algo de lo que yo estaba consciente.

¿Qué tanto ha cambiado para usted el proceso de hacer una película de este calibre hoy día, con respecto al momento en el que hizo el cortometraje durante la universidad?

Antes era un proceso más solitario. Más mío. El más grande cambio que veo es que ahora puedo trabajar con diferentes grupos de personas que están en cualquier parte del mundo, mientras yo estoy en mi estudio en Londres. Trabajo con artistas y diseñadores franceses, japoneses, británicos y latinoamericanos en diversas ramas- Me parece que la manera de hacer cine desde el punto de vista creativo se ha expandido de una forma muy interesante. Ver el cine como proceso creativo siempre será mucho más interesante que verlo simplemente como negocio.

Usted proviene de una generación en la que la creatividad era estimulada de una forma diferente, no había tantos aparatos electrónicos disponibles y la imaginación era vital para recrearse…

Tiene toda la razón. Pienso que ahora la tecnología disponible puede convertirse en un elemento peligroso, porque los niños no solo saben que está ahí, sino que además pretenden
encontrarlo todo ahí. Si esto no se controla, pueden pasarse todo el día pegados a un videojuego o al teléfono… pero esto no quiere decir que haya que privarlos del acceso.

Durante mi niñez esa supuesta amenaza se llamaba “televisión” y aunque algunos padres la prohibían, uno siempre podía ir a casa de un amigo a disfrutar de esta tecnología extraterrestre (risas).

¿Siente que este tipo de tecnología no es la mejor amiga de la creatividad durante la niñez?

Creo que todo es necesario en una dosis moderada, pero es mucho más importante dejar que los niños tengan espacio para pensar mientras ven pasar las nubes, para subirse a un árbol a contemplar el paisaje, para leer un buen libro.

Muchas ideas que perduran por el resto de la vida de la gente vienen más de esos momentos que de la televisión o los videojuegos, eso sí te lo aseguro.

¿Tiene algún tipo de hábito para estimular la creatividad?

En verdad mi tren de pensamiento es muy caótico y no siento que tenga ninguna rutina para administrarlo. Al contrario, soy muy desorganizado, y muchas veces cuando estoy trabajando no sé si es de día o de noche y pierdo el sentido del tiempo en mi estudio de trabajo. Definitivamente, cada día que pasa para mí es un tremendo caos en ese aspecto.

¿En qué momento llegan sus mejores ideas?

Mis mejores ideas llegan cuando ni siquiera me pongo a pensar en que tengo que encontrarlas (risas). ¿Entiendes? Cuando menos las estoy buscando. Algunos escritores dicen: “Ok, me voy a sentar frente a una página en blanco y esperaré a que pase algo”. Y no; yo pienso que uno no puede forzar las cosas.  Definitivamente, cuando uno no está pensando en
que tiene que producir ideas, es cuando llegan las mejores, por lo que trato de crear esa clase de ambientes, donde uno está alejado de la tecnología, del teléfono, para dejar que esos momentos lleguen.

¿Cómo fomenta la creatividad en sus hijos?

Eso es fácil. Les prendo un televisor y un iPhone (risas)… No, es broma. En realidad la creatividad para ellos llega en momentos en los que hay que estimular el pensamiento para
hacer algo distinto, como en Halloween o en Navidad, que son épocas en las que hay que salirse de la rutina para hacer algo que no se hace comúnmente y eso fomenta el espíritu creativo.

Pero además de eso, leer es importante y bueno. Me gusta que al ver una película discutamos si hay una moraleja o una enseñanza en la historia.Crear ese tipo de conversación ayuda mucho  a cultivarles esa curiosidad.

Sinopsis

Victor Frankenstein es un geek que hace películas baratas de monstruos. Aislado en este mundo y alejado de sus padres y sus compañeros freaks, su único acompañante es su perrito Sparky. Después de un accidente que cobra la vida de su mascota, Victor decide revivirlo a la Frankenstein, evento que hace que el pueblo entero entre en modo revolución zombie.

La técnica

La película fue grabada usando la técnica de animación stop motion y sirviéndose de modelos reales de cada uno de los personajes. Hay 24 planos por segundo, lo que significa que cada animador debió posicionar 24 veces cada modelo para lograr un segundo de acción filmada. La película tardó dos años en completarse.

A partir de dibujos originales de Burton, talentosos artistas plásticos esculpieron los modelos de personajes con materiales como silicona y látex. El pelo de cada uno es hecho a partir de cabellera humana. Al interior de cada marioneta hay un esqueleto de metal que permite al animador darle movimiento a cada una.

Modelos múltiples de un solo personaje permitieron que los animadores trabajaran en más de una escena a la vez. En promedio, cada animador es capaz de producir hasta 5 segundos de animación por semana. Hasta 18 animadores trabajaron de manera independiente y al mismo tiempo. 200 marionetas fueron creadas para el filme, entre ellas, 18 Victor y 12 Sparky.

GANADORES CONCURSO

-Jhon Ferro
-Luz Angela Guerrero
-Cristian Camilo Vargas Mesa
-Johny Andrei Morales Clavijo