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Tres ejemplos que demuestran que la marihuana podría curar adicciones

Por
Redacción Shock

Investigaciones en países como Canadá, Brasil y Jamaica dan pasos importantes para probar la efectividad del uso terapéutico del cannabis en el tratamiento de enfermedades. 

Por: Fabían López @davidchaka

El senado Colombia se animó, por fin, a debatir la posibilidad de permitir el uso legal del cannabis en casos medicinales. La iniciativa, propuesta por Juan Manuel Galán, y que fue aprobada en primera instancia, busca resolver los problemas de salud y el drama de miles de enfermos terminales a quienes la planta les puede ayudar en su proceso de recuperación y que por falta de regulación, tienen que conseguirla de forma ilegal. 

El debate sobre este tema se viene postergando desde hace un poco más de un año, cuando Uruguay sentó un precedente y legalizó plenamente el uso de la marihuana controlado por el Estado. Aunque acá todavía hay personajes conservadores como el senador Hernán Andrade que dicen que la legalización puede provocar “un envenenamiento de la sociedad”, existen varios estudios que, por lo menos, han demostrado la efectividad terapéutica de la marihuana. 

Además de aliviar ciertas dolencias, la marihuana ha sido implementada para el tratamiento de lo que desde 2012, cuando se rubricó la ley 1566, se reconoce en Colombia como una enfermedad: la adicción. Según palabras del presidente Santos, gracias a esta ley, “los drogadictos deben ser tratados como enfermos y tienen derecho de pedir de manera voluntaria y recibir una «atención integral por parte del Estado”.

En Canadá, Brasil y Jamaica ya se han realizado estudios serios que demuestran la efectividad del uso terapéutico del cannabis en el tratamiento a personas adictas a sustancias como el crack (bazuco), la heroína, o la cocaína. ¿Será este debate el primer paso para que empecemos a disminuir los índices de inseguridad asociados al consumo de droga?

En Bogotá ya se viene implementando un plan piloto en los CAMAD (Centro de Atención Medica a Drogodependientes). Donde además de suministrar atención médica a los habitantes de la calle, se ha propuesto administrar dosis mínimas de marihuana para aliviar la ansiedad provocada por la adicción a otras sustancias más nocivas para el cuerpo, y que generan otro tipo de problemas sociales. La implementación del plan piloto en Bogotá está sustentada en los resultados de tres experimentos exitosos en otros países.  

 ¿Será este debate el primer paso para que empecemos a disminuir los índices de inseguridad asociados al consumo de droga?


Canadá fue el país pionero en permitir el tratamiento con cannabis para superar la adicción. La marihuana allí es cultivada por el Estado en un lugar secreto y se les suministra a los pacientes adictos en centros llamados Compassion Club. En estos lugares ofrecen distintas cepas de cannabis a los pacientes que tienen prescripción médica, cualquier médico puede prescribirla si lo considera necesario, bien sea para aliviar dolencias por enfermedades terminales o para otro tipo de tratamientos. 

Hay que tener en cuenta que en los Compassion Club además de administrar y controlar las dosis que les dan a los pacientes adictos, realizan un seguimiento psicológico permanente para que las personas drogodependientes puedan superar su situación.

En Brasil, por su parte, se llevó a cabo un estudio sobre el uso de la marihuana como sustituto del crack (Clic aquí para más información) El trabajo se realizó durante  nueve meses y fue publicado en 1999. Los investigadores dieron seguimiento a 25 pacientes varones de entre 16 y 28 años adictos al crack. La mayoría de los participantes (17 individuos, 68% del grupo) dejó de consumir y reportó que el uso de cannabis había reducido sus síntomas de ansiedad, y producido cambios concretos en su comportamiento. Ayudándoles a superar su adicción. 

En Jamaica, aunque los rastafaris aboguen por el uso ritual de la marihuana, es ilegal. Aun así, en la ciudad de Kingston, hicieron otro estudio titulado Crack Heads and Roots Daughters, una investigación etnográfica sobre mujeres y consumo de drogas. El estudio mostró que, desde el principio, el cannabis se usa comúnmente junto con el crack de cocaína para minimizar los efectos indeseables de la fumada del crack con pipas, particularmente la paranoia y la pérdida de peso. 33 mujeres consumidoras de crack fueron seguidas durante nueve meses y concluyeron que los cigarrillos de marihuana constituyen la terapia más barata, eficaz y de fácil acceso para interrumpir el consumo de esta sustancia.

Una de las participantes en el estudio afirmó: “El porro es mucho mejor para mí que el crack. Puedes comer y beber al mismo tiempo, porque la hierba te abre el apetito. Cuando se me pasa el efecto, me dan ganas de tomar un baño con agua fresca, y de dormir. Cuando fumas cannabis no sientes el 'paro', es una experiencia diferente”. 

Estos estudios demuestran que más que el cliché popular que afirma que la marihuana es la puerta de entrada a drogas más peligrosas, puede ser útil para la prevención y el tratamiento a la adicción. En el caso jamaiquino se sabe que de las 14 mujeres que participaron en el estudio y lograron abandonar exitosamente el crack, 13 le atribuyeron este éxito al uso de la marihuana.

"Estos estudios demuestran que más que el cliché popular que afirma que la marihuana es la puerta de entrada a drogas más peligrosas"

El problema con el uso de alucinógenos a la larga no parece ser el consumo como tal sino los problemas que se generan en torno a él.  Por ejemplo, en términos de seguridad, la sensación de ansiedad que produce el bazuco genera que las personas recurran a cometer robos para conseguir plata y saciar su necesidad de consumir. Y si uno que otro porro gratis ayuda a que los consumidores de bazuco no roben por ansiedad que les produce esta droga, o que no lleguen a enfrentar problemas de salud más costosos para el sistema de salud pública, ¿no sería una buena alternativa? 

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