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Un documental de vallenato (para no vallenateros)

Por
Juan Pablo Castiblanco Ricaurte

Un trío vallenato que ha sufrido más decepciones que el fútbol colombiano, la historia de cómo el acordeón viajó de una de las esquinas más frías de Europa al caliente caribe colombiano, y un emotivo retrato de las competencias del Festival Vallenato, son los protagonistas del documental El viaje del acordeón. Otro de los nuevos estrenos del cine colombiano.

Por: Juan Pablo Castiblanco Ricaurte // @KidCasti

En el 2010 el artista bogotano Kevin Mancera presentó su serie de dibujos Sobre el fracaso. Fascinado por historias como las de una soprano arrítmica, un ciclista que participó ocho veces en el Tour de Francia y nunca lo ganó, o la de un boxeador que perdió 256 de sus 300 peleas, entre otras, creó doce retratos de los protagonistas de estos emblemáticos y fascinantes fracasos. Algo similar le pasó a la dupla conformada por el colombiano Reinaldo Sagbini y al alemán Andrew Tucker luego de conocer la historia de la agrupación del acordeonero Manuel Vega, quienes han participado en el Festival Vallenato en más de 16 ocasiones y nunca han podido llevarse el título de Rey Vallenato. 

Vega y sus compadres, el guacharaquero Dionisio Bertel y el cajero Jairo Suárez, se convirtieron en el pretexto para contar una historia que hurga entre las raíces del vallenato, que homenajea el folclor caribeño y que demuestra el poder de la música sin importar las fronteras. El viaje del acordeón muestra cómo el trío costeño recibió una invitación de parte de la tradicional fábrica alemana de acordeones Hohner a visitar sus instalaciones y participar en un concierto junto a una orquesta sinfónica integrada exclusivamente por este tipo de instrumento de fuelle, mientras se preparaban para la participación en el Festival Vallenato. 

Así como el documental –que se estrenó ayer en las salas de cine colombianas– muestra la extensa odisea cultural y musical que logró que un invento europeo se convirtiera en piedra angular de uno de los ritmos más característicos del caribe, la propia película ha sido protagonista de una larga odisea. Aunque se terminó de grabar en el 2013 luego de cuatro años de rodaje, y se exhibió en el Festival de Cine de Cartagena y en teatros alemanes, apenas hasta ahora es el estreno nacional de uno de los documentales musicales más esperados en Colombia. Una pieza fina que cuenta una cara poco vista del folclor costeño, alejada del exótico y caricaturizado caribe que por las noches muestran algunas telenovelas. 

Hablamos con uno de sus directores, el alemán Andrew Tucker.

¿Cree que la cultura vallenata ha sido mal comprendida y pobremente narrada?

Para que la música vallenata ocupara la posición que tiene hoy en día, como uno de los géneros posiblemente más populares y representativos de Colombia, tenía que pasar por muchos obstáculos. En el club de Valledupar, por ejemplo, en los años 60 y 70, el ingreso del acordeón era prohibido. Hoy en día eso ha cambiado y la música vallenata ha evolucionado de ser un género musical que en sus inicios representaba a Valledupar, a ser un género que representa a la nación entera. No obstante, fuera de la costa colombiana, el vallenato no siempre es comprendido y hay mucha gente que no entiende lo que significa para gran parte de la población.

En los últimos tiempos, con la ayuda de algunas películas y series de televisión, la música vallenata ha vuelto a despertar mucho interés en la gente, sobre todo en el vallenato clásico. Con “El viaje del acordeón” queríamos lograr un homenaje a la cultura que se vive a través de la música, es un homenaje a los valores tradicionales de este género y, de esta manera, revivir su emoción, su pasión sus historias y leyendas.

¿Cómo cambia la mirada sobre un evento como el Festival Vallenato desde los ojos de un extranjero?

El proceso de ver y vivir el Festival de la Leyenda Vallenata fue, al principio, algo bastante curioso. Lo percibía desde lejos, sin ser participe, pero muy pronto me envolvió la locura de este festival y lo disfrute al máximo. No quería anteponer mi punto de vista europeo en la producción del festival y siempre traté de involucrarme a fondo en la cultura costeña. Lo que me fascinó fue la forma como los colombianos se podían dejar llevar por la música, por el ambiente, sin pensar en mañana y vivir el momento.

 

Como documentalistas y cineastas, ¿cómo se logra trasladar efectivamente el encanto de una historia musical a imágenes?

Soy músico también (en el poco tiempo libre que me queda) y con esta película no quería hacer un ejercicio intelectual, sino quería reproducir la sensación que uno tiene haciendo música, encontrando y manteniendo el "groove". Junto con el otro director Rey Sagbini queríamos llevar esa sensación a la pantalla.

¿Cuál sería su top 5 de canciones para que alguien se enamore del vallenato?

1.    El viaje del acordeón (la banda sonora de la película)
2.    La gota fría
3.    La casa en el aire
4.    3 canciones
5.    El cartagenero (banda sonora de la película)

 

 

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