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Vallenateros: los rockstars colombianos

Por
Redacción Shock

Forjadores de un apabullante movimiento aglutinador de masas, tras un expediente de agitación y cambios, los vallenateros se encumbran. Grandes giras, publicitados shows, sesiones de fotos, recibimientos en aeropuertos, merchandising y discos de platino los han subido al limbo que marca su nuevo estatus. En los medios no queda área intacta. En la geografía ningún punto sale inmune. Son omnipresentes en el dial. Invaden ciudades, pueblos y caseríos. Irrumpen cada vez más en otras plazas y desde hace dos años tienen un palco asegurado en los Grammy Latinos en la categoría Cumbia- Vallenato.

Por estos días el género da una gloriosa bofetada de sonido a sus detractores. La voz de la adormecida conciencia de quienes fingían ser indiferentes, y alicorados cantaban alguna de Diomedes, hoy se despierta y de frente dice, sin pena, que le gusta el vallenato. La juventud aclama ídolos que vienen como siameses pegados de su acordeonero, y que gozan de privilegios de la mitología rockera: fama, poderío, pirotecnia y una que otra historia escandalosa. Ellos son nuestros rockstars: Peter Manjarrés y Sergio Luis Rodríguez; Silvestre Dangond y Juancho de la Espriella; Iván Villazón e Iván Zuleta; Felipe Peláez y Zabaleta; Jorge Celedón y Jimmy Zambrano; Beto Zabaleta y Saúl Lallemand; Emiliano Zuleta y 'El Toba'; Luifer Cuello y Manuel Julián; Jorge Oñate y Cristian Camilo; Poncho Zuleta y 'El Cocha' Molina, y el más punketo de todos: Diomedes Díaz con su compañero Álvaro López.

Vallenato recargado
La relampagueante ascensión de los vallenateros se dio imponiendo cambios en el sonido y en las letras. Le insuflaron a las líricas ecos de la ciudad y desentrañaron la maraña instrumental de una gran orquesta. Silvestre Dangond y el Rey Vallenato Cristian Camilo Peña dicen: “Diez años atrás la gente decía que el vallenato era corroncho. Ahora se enrumba con él y lo tiene en su Ipod. Las temáticas hoy son más urbanas, y al género se le incorporaron instrumentos como bombardinos, guitarras y saxofones”.

La mutación del vallenato se ha evidenciado, además, en la forma de invadir el mercado y de producir dividendos. “El artista de la generación anterior dependía de la inversión y el manejo promocional del sello disquero. El de hoy ha hecho de su agrupación musical una empresa con funciones de todo tipo, incluyendo el management y la promoción”, dice Iván Villazón.

Y es que muchas figuras, fuera de la tarima, son ejecutivos, como Peter Manjarrés, reciente ganador del premio Grammy Latino, quien se radicó en Bogotá para promover con más facilidad su trabajo y tiene una compañía de nombre Peter Manjarrés Entertainment. Según él: “Ya no se toca por trago o por comida. Esto se convirtió en una empresa que reporta dinero”.

Discos y fanaticada
En esta movida los fanáticos se llaman “seguidores” y están codificados en sus diferentes partidos: Peteristas, Silvestristas, Diomedistas, Villazonistas, Felipistas, etc. Ellos corean canciones, gritan saludos y muchos -acogiéndonos a las estadísticas- hasta compran discos, porque a pesar del enclenque estado de la industria, los vallenateros siguen vendiendo copias.

Citando casos 2008, la producción Sólo clásicos de Peter Manjarrés, ganadora del Grammy Latino, exaltó a miles de compradores. Igual sucedió con dos publicaciones consecuentes con retumbantes lanzamientos: El original, de Silvestre Dangond, y La unión perfecta pa' que te enamores, de Iván Villazón. A su salida, legiones de fans armaron estruendosas caravanas en Valledupar y rumbones en la capital. Dichas placas también se encaramaron en las ventas nacionales, donde los vallenatos siguen acosando.

Publicaciones 2008 para parrandear
Nueva imagen - Beto Zabaleta y Saúl Lallemand
El original-Silvestre Dangond y Juancho de la Espriella
Sólo clásicos - Peter Manjarrés, Sergio Luis Rodríguez y Emilianito Zuleta
La unión perfecta pa' que te enamores- Iván Villazón e Iván Zuleta
A mi manera - Felipe Peláez y Zabaleta
Echao pa' lante - Luifer Cuello
De lo nuevo lo mejor -Jorge Celedón y Jimmy Zambrano
Palabra de honor - Emiliano Zuleta y 'El Toba' Zuleta
Con el favor de Dios - Farid Ortiz
Reflejo - Los K-Morales

Parranda digital
En cuestión de material sonoro, el encanto no sólo radica en los discos. En la red circula un surtido inventario de canciones en vivo, capturadas por personas de la audiencia. Ninguna grabación queda en cuarentena, todas son apetecidas y los músicos no reniegan de ellas. “Muchos de los éxitos se pegaron con la versión en parranda, como El papá de los amores. En esos registros el sonido no es tan bueno como el de un álbum, y uno no canta igual en todas las apariciones, pero no me molesta que las tengan. Por el contrario, ayuda”. Aclara Peter, ratificado por Silvestre: “Esas canciones que la gente graba y pone en Internet hacen que uno no dependa 100 por ciento de la radio”. A propósito uno de los pases (toque de acordeón) más famosos hoy es el de Juancho de la Espriella, bautizado por el público como “10.000 litros de Old Parr”.

El vallenato no es reacio al mercado moderno y expone sus canciones en tiendas digitales. Al respecto, nuestros entrevistados tienen percepciones diferentes. A pesar de que Peter Manjarrés fue uno de los primeros intérpretes del género que entraron en iTunes, asegura que de esas descargas y del comercio en la red no ve resultados económicos, solo promocionales. Mientras que Silvestre manifiesta que las nuevas formas sí le rinden ganancias. Aunque intuimos que no tantas como sus conciertos.

En el mercado vallenatero se consigue de todo, desde un Unplugged en Dvd que hizo Peter Manjarrés, ringtones, Cds de vallenato solo con guitarra, sinfónicos, pistas y hasta versiones para bebés.

Los rituales del directo
Para muchos la forma idónea de paladear ese chispeante coctel vallenato de músicos y canciones es el en vivo. Hay que verlos para darse cuenta de lo que son capaces. Hay que corear sus canciones para gozárselas. Entre luces palpita la sección rítmica. El vocalista y el acordeonero siempre en primer plano. Los conciertos mueven dinero y masas en tensión. Peter Manjarrés dice al respecto: “Las presentaciones también han cambiado. Antes se hacían 4 tandas. Se tocaba desde las 8:00 de la noche hasta las 4:00 de la mañana. Ahora es un concierto. Una sola salida al escenario”. Avalados por el impacto en miles de personas, las tarifas pagadas al artista se elevan. Los músicos del vallenato irrumpen en fiestas privadas, en cuanto evento existe y se infiltran en plazas internacionales (en los Grammy vimos a Emiliano Zuleta con Julieta Venegas, y a Celedón con famosos mariachis).

Estos íconos criollos llevan a cuestas un implacable ritmo de trabajo. Por citar un caso, Silvestre Dangond toca aproximadamente 240 fechas al año. “La cantidad de conciertos aumenta. Para mis presentaciones pido un rider exacto. Un camerino y un hotel donde dormir bien para rendir ante el público. Nada exagerado”, dice el cantante. Además de cientos de apariciones, el movimiento tiene templo propio en el Festival de la Leyenda Vallenata que se realiza anualmente en Valledupar. Allí, el movimiento elige a su soberano, y todas sus figuras tocan.

Rey Vallenato en tenis
Ese viejo monstruo que es el vallenato también se nutre de sangre joven que le inyecta bríos oxigenados. Cristian Camilo Peña tiene 23 años y es el actual Rey Vallenato. A los 5 estuvo en tarima con Diomedes Díaz, y desde los 8 ha rodado en altos circuitos del género. Desde hace un tiempo es compañero de fórmula de Jorge Oñate. “Cuando anuncian al Rey Vallenato, la gente espera a un señor en guayabera, y se sorprende cuando ve a un muchacho de pelos parados y tenis. Yo soy joven pero conservo la cadencia de los juglares”.

La garganta trituradora
La nueva audiencia reclama también a quienes han sido parte esencial de la liturgia vallenatera. Grandes veteranos que lejos de ser dinosaurios de imagen ajada, tienen suficiente movilidad para no quedar encasillados. Como Poncho Zuleta, primer ganador del Grammy vallenato al lado de su hermano Emilianito.
Al preguntarle ¿qué opina sobre el boom del vallenato en la actualidad y la nueva generación de intérpretes?, nos dice: “La arremetida se veía venir, porque esta es una música muy popular. Los intérpretes jóvenes son talentosos. Los admiro, los quiero y entiendo sus propuestas. Pero a veces las disqueras en su afán de vender le ponen al vallenato cualquier perendengue".

El nuevo look del vallenato
Los jóvenes dieron al longevo aire un relevo de fachada. Las cirugías, las sonrisas renovadas y el colorido no son lejanos a las nuevas figuras, que apelan a reforzar su magnetismo con bisutería. Pero el cambio no es solo de cara. Los cabecillas del movimiento -según sus versiones- quieren limpiar la aureola de los músicos vallenatos y borrarles la etiqueta de 'mujeriegos y sumos bebedores'. Mostrar profesionalismo, respeto por los fans y dominio técnico. A pesar de todo, el gran movimiento aún tiene falencias. Al respecto Peter Manjarrés dice: “A los músicos del vallenato nos falta ser más unidos. La rivalidad entre artistas y seguidores viene de décadas atrás, aunque antes no era tan punzante. Llegaríamos más lejos si las peleas se acabaran”.

Pese a algunos baches e infiltrados que disfrazados con acordeón también se suben al carro, el poderoso engranaje vallenatero funciona y sus héroes asumen alegremente la tarea de enfiestar a la nación. Por contagio, por ubicación geográfica, o por lo que sea, el vallenato se pegó y es ahora, como dice Silvestre: “¡Pura gasolina de avión!”.

Vallenatos actuales más sonados en emisoras y bares de Bogotá (sin orden establecido)
Me gusta, Silvestre Dangond
Tu olvido, Iván Villazón
La creciente, Peter Manjarrés
Por mí es que te mueres, Iván Villazón
Que no se enteren, Silvestre Dangond
Mosaico gozón y sabrosón, Beto Zabaleta y Saúl Lallemand
Tu amor fue malo, Jorge Celedón
Caminaré, Felipe Peláez
Dime si me quieres, Luifer Cuello
El Mosquito, Farid Ortiz

Diomedazos noveleros
Hoy hasta novelas hacen a punta de Diomedes. La telenovela Oye, bonita puso a Karoll Márquez a cantar batatazos de 'El Cacique', y tiene todo un combo vallenatero en el elenco: JuanK Ricardo, acordeonero de los K Morales, y su hermano Beto Ricardo, Alberto Mario Villa, hijo de Beto Villa, Alejandro Palacio, ex vocalista del Binomio de Oro, Vetto Gálvez y el acordeonero Rafael Ricardo, entre otros.

Invasión al rojo vivo
Cada vez más corpulento, el vallenato mueve todos los músculos. Sus representantes son endiosados por los medios y adoptados por marcas que venden productos con fondo de acordeones. Las emisoras más escuchadas en el país bombardean vallenatos y la televisión es súbdita. Botones para la muestra: Silvestre Dangond fue figura de un reality televisado y es imagen de una marca de telefonía celular. Jorge Celedón es el respaldo visual de una firma de motos y taladra en los noticieros. Peter Manjarrés apareció en el programa Quiero mis quince de Mtv, ha sido reclutado en comerciales de muebles, esferos, videos en pro de desmovilizaciones (al lado de Pipe Peláez) y es la imagen actual de Profamilia en su nueva campaña.

La rumba vallenata en Bogotá
La Costa Atlántica es centro emisor, y la capital se ha vuelto propagadora. Los bares de vallenato se han multiplicado igual que los grupos que tocan en vivo cada noche. Muchos sitios adoptan el nombre de 'club' para ir más allá de las 3:00 a.m. En Bogotá, la juventud se da empujones para conseguir medio metro cuadrado para bailar. Estos sitios abrieron sus puertas hace unos meses, todos presentan música en vivo:
Matilde Lina: Cra 11a No.93-18. Cover $15.000.
El Tao Tao Club: Av Caracas Nº 42-40, P. 2. De 4:00 a 6:00 a.m. No Cover.
Tierradentro Club: Cra 7 Nº 51-05. Cover $10.000 ($8.000 consumibles).
La Trampa Vallenata: Av. Américas Nº 70-60. No Cover.
La Trampa Vallenata: Calle 85 Nº 14-46. No Cover.