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Viaje al fondo de Ondatrópica

Por
Redacción Shock
Una mañana de enero, en medio de las sesiones de grabación de Ondatrópica, Michi Sarmiento estaba sentado en los estudios de Discos Fuentes, en Medellín, vestido de pies a cabeza de cumbia psicodélica y listo para soplar su saxofón. Alguien le preguntó cómo estaba, y sin quitarle los ojos al recuerdo el maestro respondió: “Aquí sacándole la última
gota a esta naranja”.

La historia de Ondatrópica es también la del ocaso de Discos Fuentes: la casa octogenaria de nombres como Andrés Landero, Lucho Bermúdez, Alejo Durán o Lisandro Meza, de combos
como La Sonora Dinamita, Los Corraleros de Majagual, Afrosound o Latin Brothers, el fuerte desde donde se dispararon los 14 Cañonazos Bailables, donde se cocinaron hits como El Preso o Rebelión, el cartel responsable de bombardear con ostias de salvaje tropicalia a toda Latinoamérica. Sin duda, la fábrica de música más pesada e influyente de nuestra tierra.

Y es que hay que decirlo: Discos Fuentes agoniza debido a la ineficiencia de unos herederos incapaces de cuidar un patrimonio que quizá ya no es de ellos, sino nuestro. El “sello disquero más importante de Colombia” es hoy como un buque gigante repleto de tesoros (un catálogo dorado, con todas las cintas originales,se añeja en un frío segundo piso) que se hunde ante nuestros ojos, lenta y dolorosamente.

Pero como las caídas más trágicas, esta no se sucede sin cierta dosis de poesía. Porque en plena agonía de la madre, de su útero nace su último gran aliento.

Esta es la historia de una gesta. Un proyecto que reúne un “all star team” de músicos colombianos (aunque por ahí hay un inglés y un peruano) que, en plena fiebre cumbiera, se pusieron la tricolor para tomarse el mundo, incluyendo una parada en los Juegos Olímpicos de Londres, con descargas de música furiosa e hirviente.

Es una historia que ya hemos contado varias veces: encerrados en los estudios fundados por ese recordado alcahueta llamado don Antonio Fuentes en Medellín durante casi un mes a
principios de este año, 42 músicos, entre veteranos maestros y nuevos nombres de la música local, hicieron un disco que no podría calificarse con otro adjetivo que el de “histórico”.

Divididos en varias bandas (de esta alineación se pueden sacar no pocas orquestas), grabaron a lo clásico: en cinta, con consolas análogas,juntos y tocando al tiempo, un concepto sonoro superior en tiempos de robots, registros impersonales y sin entraña.

Dirigidos por la cabeza de la nueva guardia cumbiera local, el investigador y músico Mario Galeano, y por el productor inglés Quantic, antólogo de sonidos del globo, figuras como el patrón de La Cumbia Moderna de Soledad, Pedro “Ramayá” Beltrán, de 82 años, hasta el miembro de Sidestepper y una de las manos más prodigiosas de la percusión local, Chongo,de 25, se juntaron para hacer lo suyo; desde un maestro llamado Mario Rincón, antaño ingeniero jefe de la casa, hasta su “semilla” Luis reemplazándolo en los controles (casi sordo ya, su padre se encargó de aportar tips técnicos para darles ese sonido clásico a las grabaciones); desde el propio Michi hasta el fantasma de su padre, el director de orquesta Clímaco, de la primera generación de Fuentes, de quien el combo grabó el tema Caimán y gallinazo; desde el gran extraterrestre Eblis Álvarez, quizás el músico más brillante que tiene Colombia actualmente, al lado de un teso como “Fruko”.

Era de esperarse: el resultado es cojonudo. Ondatrópica es una celebración de una larga tradición sonora: la música tropical hecha en Colombia. Música raizal y primitiva, pero también descarga salsera. Ciudad y costa, monte y selva. Psicodelia y brujería. Acordeones y sintetizadores. Güiros, timbales y marimbas de chonta. Calentura, sabor, veneno. Tablaturas y experimentos. Música bailable con un fuerte ADN indio, caribeño, blanco y africano y latinyorker que, por lo mismo, en estas canciones se hermana perfectamente con música haitiana, angoleña, jamaiquina, americana… hasta dub, electrónica y hip hop (a su paso por Colombia, la chilena Anita Tijoux hizo una parada en Medallo para tirarse unos flows) suenan por este estéreo.

Y es que Ondatrópica es, en últimas, Colombia y su historia en relación con la del mundo. Con una escuadra final de 12 músicos, Los Irreales de Ondatrópica, como fue bautizada la banda en vivo, inicia su primer gira a finales de julio por Inglaterra, Alemania y Estados Unidos.

Y antes de lanzar su disco con el prestigioso sello Soundway Records, con esta edición les tiramos un abrebocas: el Ondatrópica Mixtape, de la serie de discos Shock. Pa’ que afinen.

 

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