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20 años de 'El sexto sentido': todos vimos gente muerta

La película que nos enseñó la importancia de los spoilers.
Captura de pantalla.
Captura de pantalla.
Por
Edgar Medrano

Antes del lanzamiento de la última película de M. Night Shyamalan, Split, que tuvo una sorprendente recepción del público, hubo otra película que lo puso en el radar de la audiencia y marcó el ascenso meteórico del director. Este título fue El Sexto Sentido, que este mes cumple su vigésimo aniversario. Ahora bien, la carrera de Shyamalan ha tenido tantos altos y bajos que han amenazado con manchar el legado de esta película, que realmente merece un reconocimiento como una de las películas de suspenso más exitosas de Hollywood en los últimos 20 años.

Por Edgar Medrano // @TheMedra

El gran golpe de la película es su sorprendente giro al final, con tal impacto que es el único punto de charla cuando la gente la recuerda. Sin embargo, merece ser recordada por mucho más que esto o por su famosa línea “Veo gente muerta”. Si hacemos memoria, ver esta película fue todo un evento cultural, una forma de espectáculo y una experiencia auténtica que nos voló la mente momentos antes de que empezaran a rodar los créditos. Este efecto lo logra como una cocción lenta. Va engañando al espectador de a pocos desde el principio, lo hace sin tapujos. En ningún momento lo oculta o disimula, la respuesta está en nuestra cara todo el tiempo. En cada fragmento hay una pista, solo que no la sabemos descifrar. Desde la primera escena hay piezas importantes.

Anna (Olivia Williams) está celebrando un premio con su esposo Malcolm, interpretado por Bruce Willis, que recibió por su trabajo como psicólogo infantil. Toman vino, cenan juntos y entran a su habitación. Allí los espera uno de sus pacientes escondido en el baño con un arma, interrumpe la celebración y procede a culpar a Malcolm por sus problemas, ya que le falló cuando era niño, Malcolm no puede controlar la situación y su expaciente le dispara en el estómago. De inmediato, la película hace un salto en tiempo, donde nadieasume que Malcolm puede estar muerto, sencillamente porque Bruce Willis no se puede morir en los primeros cinco minutos de la película ¿cierto?

Después, nos muestra a Anna sentada en restaurante, sola, Malcolm llega pidiendo disculpas por su tardanza, ella nunca levanta la mirada, no responde a lo dicho por Malcolm, hay una desconexión entre los dos personajes, que es interpretado como un problema de pareja, un disgusto que llevó su relación al límite. Anna se levanta de la mesa diciendo: “Feliz aniversario”. Todos pensamos que Malcolm la embarró con su pareja, nada más.

Como parte de su trabajo Malcolm resulta como terapista de Cole, interpretado por Haley Joel Osment, un niño que dice ver gente muerta. En principio parece estar trastornado por el divorcio de sus padres y el aislamiento que sufre por otros niños en el colegio. Sin embargo, resulta ser cierto, ve los fantasmas y puede hablar con ellos, es más, termina ayudándolos a hacer el pasaje a la otra vida. Durante su tratamiento comparten varias escenas con la mamá del niño, sin embargo, nunca le dirige la palabra a Malcolm, situación extrañamente que no nos hizo levantar ni la más mínima sospecha.

Gracias a la compañía y charlas de Malcolm, Cole empieza a manejar mejor su habilidad, mejorando la relación con su madre y compañeros en el colegio. Al contrario, Malcolm no ha podido mejorar su relación con Anna, a lo que Cole aconseja que le hable mientras duerme. Malcolm regresa a casa, donde encuentra a su esposa dormida con el video de su boda reproduciéndose. Mientras aún está dormida Malcolm le habla, a lo que Anna responde: “Te extrañé” y deja caer el anillo de bodas de Malcolm. En ese instante recuerda haber recibido un disparo, al revisar, la herida de bala todavía sigue allí, revelando que ha estado muerto todo el tiempo. En ese instante, todos quedamos fríos.

Lo genial de la experiencia es la manera en que se envuelve todo al final. Los sustos llegan contados, pero en el momento preciso. Cada escena está diseñada precisamente para que los espectadores reexaminen lo visto antes y con suerte, compren la película o la busquen en su plataforma de streaming favorita para verla de nuevo.

Lo más triste o genial, depende de quien lo mire, es que esta película no podría ser producida hoy en día. La película no cabe en una sola caja. Tiene escenas de miedo, es una historia de fantasmas también. Pero principalmente es un drama familiar sobre dos familias rotas que intentan reparar su relación y un niño que requiere apoyo psicológico como consecuencia de ello.

El fantasma más grande de la película, por ejemplo, es el padre ausente del protagonista, que ni siquiera está muerto, pero no hace presencia en la vida del niño. En este sentido, las cosas que atormentan a los personajes durante la historia pocas veces son los fantasmas reales, sino en su mayoría, son los fracasos y tristezas pasadas.

El Sexto Sentido siempre será recordada por su giro al final, tan icónico que ha sido parodiado y citado infinidad de veces, pero este título es mucho más que eso. Por ello y para celebrar sus veinte años de estreno, hágase un favor y repítala, disfrute el placer de ser engañado durante dos horas por una de las películas de suspenso más influyentes en la historia del cine contemporáneo.

 

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