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5 verdades sobre el acoso sexual que nos muestra 'El escándalo'

Un retrato de cómo se vive el acoso sexual Ya está en cartelera.
'El escándalo'. Cortesía: Lionsgate Films.
'El escándalo'. Cortesía: Lionsgate Films.
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Redacción Shock

Este 16 de enero se estrenó en salas de cine El escándalo (Bombshell). Protagonizada por Nicole Kidman, Margot Robbie y Charlize Theron, narra la caída de Roger Ailes, cofundador de la cadena de noticias Fox News, luego de las acusaciones por acoso sexual por parte de las periodistas Gretchen Carlson, Megyn Kelly, y decenas de mujeres más.

El estreno de El escándalo coincidió con el inicio en Estados Unidos del juicio al famoso exproductor de cine Harvey Weinstein, por las acusaciones de agresión sexual, que se conocieron a poco más de un año del escándalo que llevó a la renuncia de Ailes, y marcaron el inicio del movimiento #MeToo, que lucha contra el acoso sexual y el abuso de poder en el cine, la música y el periodismo, entre otras industrias.
Gretchen Carlson (Nicole Kidman) y Megyn Kelly (Charlize Theron), lideraron la lucha de las mujeres contra la cultura machista que existía en esa cadena de noticias. Aunque arriesgaron sus carreras en el proceso, muchas víctimas se sumaron a su ejemplo y desencadenaron la caída de Ailes, quien hasta entonces era intocable. 

¿Qué tan realista es la película frente a cómo percibimos el acoso sexual y a sus víctimas? Con ayuda de Jineth Bedoya, periodista y activista de la iniciativa No es hora de callar contra la violencia sexual (“el #MeToo criollo”, como ella misma lo define), identificamos en El escándalo, algunas verdades sobre el acoso que más personas deberían conocer. 

Es difícil hablar 

No es sencillo para las víctimas denunciar el acoso sexual. Como lo vemos en El escándalo, muchas lo piensan meses, incluso años, antes de hace públicas sus denuncias. ¿La razón? Muchas temen que no les vayan a creer (más si sus victimarios son personas poderosas) o que no se logre justicia al alzar la voz. En Colombia, cerca del 90% de los casos de violencia sexual quedan en la impunidad. 

Cada uno tiene su tiempo 

Es frecuente que se desestimen las denuncias cuando ha pasado mucho tiempo. Sin embargo, una denuncia sigue siendo válida incluso si han pasado años o décadas.  “El tiempo no tiene que ser la medida de tu valor y tu determinación. Si no te creen muchas veces justo después de hacer la denuncia, mucho menos lo harán años después. El momento de hablar es cuando uno se ha reencontrado con ese dolor y comprende qué quiere hacer con él. Fue lo que me pasó a mí”, opina Jineth. 

Hay culpa 

Kayla Pospisil, el personaje interpretado por Margot Robbie, siente culpa al haber sido acosada, así como les sucede a muchas otras personas que han experimentado el acoso. Es frecuente también que piensen qué pudieron haber hecho para provocarlo. Sin embargo, la culpa nunca será de la víctima. 

Normalizamos el machismo 

Durante muchas décadas, muchas mujeres se acostumbraron a que sus superiores les hicieran comentarios y propuestas inapropiados o condescendientes, como los de Roger Ailes a las periodistas de Fox. Aunque no lo percibieron en ese momento, muchas reconocen hoy que fueron víctimas de acoso e igualmente, que callaron cuando lo vieron. Jineth nos cuenta: “En mi entorno laboral he conocido muchos casos y tengo que decir que cuando era reportera de orden público tuve que enfrentar mucho acoso. Tuve que estar en la oficina de un oficial de una institución acosándome. Nunca lo dije porque pensé que no tenía que decirlo. Era algo que venía con el paquete: eres mujer, estás en medio de hombres, te lo tienes que aguantar”.

 No es fácil lidiar con la visibilidad de denunciar  

A Meg, el personaje de Charlize Theron, le cuesta tomar la decisión de denunciar, pues no quiere convertirse en “la imagen” del acoso. Algo similar pensaba Jineth: “cuando empecé a convertirme en símbolo de la violencia sexual, casi me cuesta la vida, me llevó a pensar en el suicidio. Yo no quería ser el referente, la activista, a la que citaran siempre cuando hablaran del tema, y terminó ocurriendo exactamente eso. Muchas veces me arrepentí, pero hoy tras un largo proceso en el que he podido poner el tema en discusión, incidir en políticas públicas e incluso salvar vidas, siento que valió la pena. Denunciar me cambió la vida, para bien y para mal: puso un peso muy grande sobre mis hombros, pero me mostró una misión que era empoderar a otras mujeres que no tenían voz”. 

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