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'Bohemian Rhapsody': ¿Por qué la crítica la odió pero los fans la amaron?

Mientras los fans la amaron, la crítica no tanto.
Bohemian Rhapsody // 20th Century Fox
Bohemian Rhapsody // 20th Century Fox
Por
Julián Ramírez

No cabe duda de que Bohemian Rhapsody es un éxito. Esta película biográfica sobre Freddie Mercury, legendario vocalista de la banda de rock británica Queen, ha recaudado más de 155 millones de dólares a nivel mundial en su primera semana en cartelera (más de tres veces su presupuesto de 50 millones de dólares) y no parece perder impulso. El público la está amando y han llenado las redes sociales de comentarios positivos y recomendaciones de ir a verla. Como dije, es un éxito.

Por Julián Ramírez // @Sir_Laguna 

Pero la crítica especializada no le está dando el mismo amor. El sitio web Metacritic, encargado de promediar las calificaciones que dan los críticos a obras cinematográficas, musicales, televisivas, y videojuegos; reporta que Bohemian Rhapsody ha tiene una mayoría de críticas “mixtas o negativas” con un promedio de apenas 49/100. Rotten Tomatoes, que también presta el mismo servicio, presenta unos resultados ligeramente más positivos, declarando que apenas el 60% de los críticos de cine la ha reseñado positivamente con un promedio de un 6,1/10. Un resultado muy mediocre para un filme de tan alto perfil como este.

“Este film parece creado para ser lo menos memorable posible”, escribió A.O. Scott en el New York Times; “Bohemian Rhapsody es una película demasiado convencional y ordinaria para un hombre y una banda extraordinarios”, dijo Brian Truitt de USA Today; y Sheri Linden de The Hollywood Reporter espera que “Algún día, otra película sobre Queen sea más profunda”. Estos son solo un ejemplo de las opiniones que tienen algunos de los críticos de cine más respetados de la industria sobre el biopic de Freddie Mercury.

El principal problema que la prensa especializada tiene con Bohemian Rhapsody es lo predecible y apegada que está a la fórmula de “película sobre estrella de rock”. La historia de un músico que proviene de una clase social baja, que su talento le hace comenzar a ser reconocido, alcanza el éxito, se vuelve egocéntrico, se pierde en una vida de desenfreno, pelea con sus compañeros, toca fondo y se recupera para un último gran momento se ha repetido tantas veces que la conocemos de memoria e incluso se ha parodiado en películas como Walk Hard: la historia de Dewey Cox.

Algunos dirán que es la misma fórmula que siguen las telenovelas sobre cantantes reales de los canales de televisión colombianos.

Aunque no se puede negar que la historia de Freddie Mercury sigue esos mismos pasos, existen muchas formas de contarla de un modo más interesante y con menos clichés, pero Bohemian Rhapsody recurre a una estructura de momentos clave separados por montajes que resulta poco arriesgada y nada intrigante. También se le critica por un guion cursi, lleno de frases de cajón que parecen sacadas de novelas de superación personal, y por convertir en personajes unidimensionales a todos los secundarios; incluyendo a los otros miembros de Queen: Brian May, Roger Taylor y John Deacon, quienes apenas demuestran algo de personalidad.

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En resumen, la crítica considera que esta es una película del montón, y aunque se ha celebrado universalmente la actuación de Rami Malek y los momentos musicales (especialmente la fantástica recreación del concierto Live Aid al final); no corre ningún riesgo, se toma demasiadas libertades creativas a la hora de contar la historia, y está llena de clichés. Es mediocre.

Y sin embargo, la gente la ama.

Estas diferencias tan grandes entre la crítica y el “gran público” no son algo raro. Es bastante común que películas despreciadas por los expertos resulten ser éxitos de taquilla (la saga de Transformers, por ejemplo) mientras que joyas alabadas universalmente pasan sin gloria por los teatros. Hace pocas semanas ocurrió lo mismo con Venom, que a pesar de ser considerada “pésima” por los expertos, le fue tan bien que ya se está hablando de una secuela. No importa lo que digan los críticos, sus palabras no son las que ponen o alejan a la gente de los asientos de un cine. Son nombres reconocibles y un empuje publicitario lo que crea un éxito. Es por esto que la gran mayoría de películas exitosas en la taquilla son adaptaciones de cómics, series de televisión y libros populares con un alto presupuesto.

Ante esta situación, muchas personas han expresado que “los críticos no están sintonizados con lo que le gusta a la gente”, que “las películas son para fans, no para críticos” o que “a los críticos no les gusta nada que no sean películas europeas de 3 horas en blanco y negro sobre la angustia de la posguerra”.

Pero lo que ocurre es que mucha gente no entiende la verdadera función de los críticos. Ellos no están para decirle a alguien si debe ir a ver una película a cine o no. Su objetivo es dar contexto sobre lo que vemos, explicar qué es lo que hace que los elementos de un filme - como pueden ser las actuaciones, el guion, la cinematografía, el ritmo o la dirección - sean buenos o malos. Con base en eso, sus lectores (o espectadores, porque ya muchos andan en YouTube) aprenden sobre el arte del cine y a juzgar mejor una película. Esto también aplica para críticos de videojuegos, musicales, literarios, y hasta gastronómicos.

Entonces, que un crítico considere que una película es “mala” no significa que no le vaya a gustar a la mayoría del público, y que considere que es “buena” no significa que vaya a ser un éxito de taquilla. Esto es exactamente lo que ocurrió con Bohemian Rhapsody. Esa falta de riesgos y esa cursilería que tanto le criticaron los especialistas es precisamente la misma razón por la que fascinó a un público tan amplio, al costo de no ser un paso adelante para el arte cinematográfico, y eso está bien, no todas las películas tienen que serlo.

A final de cuentas, Bohemian Rhapsody tiene demasiados elementos negativos como para ser considerada una gran película por la crítica. Pero en medio del espectáculo, de las maravillosas canciones, y de la extravagante pero genial actuación de Malek; es difícil que el público lo note. Qué bueno que ahí están los críticos, para apuntar a ello y no dejarnos olvidar que el cine es mucho más que simple entretenimiento.