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El anime nos enseñó una nueva mirada sobre la sexualidad

Un análisis de los personajes de anime que rompieron con los estereotipos de género y visibilizaron otras formas de sexualidad
Sailor Star Lights
Sailor Star Lights
Por
Juan Camilo Ospina Deaza

Bien conocida es la apropiación que ha tenido Bugs Bunny en la cultura Queer. En un mundo donde ser “no heterosexual” ha sido históricamente un problema, un icono que nos ha acompañado en nuestra infancia, que muestra otras formas de masculinidad y que abiertamente disfruta transformarse es la muestra que otros mundos son posibles. Pero el anime, que en Latinoamérica ha sido considerado durante mucho tiempo como “muñequitos chinos para niños”, se ha encargado con más fuerza de mostrarnos maneras de ser.

Por Juan Camilo Ospina Deaza y Valeria Sánchez Prieto

Tal y como lo hizo Bugs Bunny, en el anime de nuestra infancia encontramos otras figuras que nos postulan otras maneras de ser. Más allá de publicar solo superhéroes musculosos y fuertes, el anime presenta hombres que no se avergüenzan de sus formas femeninas como Kenshin Himura en Samurai X, poderosas heroínas que exploran su feminidad como Sakura Card Captors, interesantes personajes transgénero como Alluka Zoldyck en Hunter X Hunter o Sailor Starlights y Sailor Uranus en Sailor Moon. Además, ha mostrado abiertamente relaciones homosexuales y atracciones entre personajes del mismo sexo. Esta apertura ha significado que en la emisión en este lado del mundo, el anime fuera sometido a censura. Sin ánimo de invisibilizar las problemáticas representaciones que también ha realizado el anime, o idealizarlo, en este escrito buscamos explorar las dificultades, en términos económicos y de censura, que tuvo el anime en América y su importante papel en la reivindicación de formas de ser “otras”.

Para este punto es probable que algunas personas se sorprendan o indignen porque Bugs Bunny sea un referente Queer. Pues la serie, estrenada en 1960, trataba de un conejo que vive una serie de aventuras a expensas Elmer Gruñón, un cazador que mantiene persiguiendo y tratando de capturarlo. Bugs bunny es considerado como el primer drag queen animado por vestirse en ocasiones con ropa de mujer y comportarse como una. El cambio de roles de género al que está sujeto el protagonista desafía el constructo social binario de “hombre y mujer con roles de género definidos” y nos muestra cómo un mismo individuo puede transitar entre ambos géneros. Algunos podrían afirmar que lo hacía por mera necesidad, sin embargo, en diversas ocasiones se muestra como el conejo disfruta de sus tránsitos.

En el video Why Bugs Bunny Is the Most Progressive Character of All Time del canal de YouTube Cracked, un sitio de humor y videos americano, se muestra cómo los personajes de los Looney Tunes tienen un personaje análogo que representa su infancia. No obstante, para el caso del conejo se presentan dos personajes análogos: Bugs y Lola, lo que demuestra que para aprehender la personalidad de Bugs Bunny, lo que define su forma de ser, es necesario tener en cuenta características y cualidades tanto femeninas como masculinas. 

Además, tanto ha sido apropiado Bugs bunny como referente de la cultura queer que, por ejemplo, el actor, modelo, cantante y drag queen americano RuPaul publicó en el 2018 un tweet en el que reconoce a este conejo como su primer acercamiento al drag. No obstante, Bugs bunny no es la única figura animada no heteronormativa que hace referencia a la comunidad LGBT. El anime japonés se pueden encontrar diversos programas en los que se hace alusión a personajes andróginos, trans y también romances entre personas del mismo sexo. 

WARNER BROS / BUGS BUNNY

Bugs Bunny, inspiración de travestis y drag queens

El conejito de Warner Bros es icono de la comunidad LGTBI

La llegada del anime a América

A mediados del siglo pasado el anime era considerado como un producto para mercados secundarios, por lo que no se percibía desde la industria audiovisual como un producto innovador o interesante para las grandes masas.

En Estados Unidos la transmisión de anime respondía a un interés por fortalecer el mercado de los juguetes y figuras coleccionables que hacían referencia a estas producciones. De hecho, los ingresos por las licencias otorgadas a los comités de producción para la venta libros, juguetes y mercancías de anime, eran los que aseguraban la producción de los demás episodios de estas series japonesas. En el video How Buying Merch Could Save Your Favorite Anime del canal de YouTube Get in the Robot mencionan como el 90% de los ingresos provienen de las licencias y sólo el 10% del anime mismo. Por otro lado, en América Latina aunque las compañías no contaban con financiación suficiente para mantener el mercado de los souvenirs de anime, sí tenían en cuenta que era mejor -más económico- traer licencias de otros países; en este caso Japón, para transmitir los programas originales importados en cambio de realizar producciones nacionales. Esto significó que desde pequeños pudiéramos tener exposición a como lo llamaban las tías “muñecos del diablo”.

Las representaciones queer en el anime

Diferentes animes tratan temáticas no sólo en relación con la orientación sexual de los personajes, sino que también podemos encontrarnos con protagonistas andróginos y circunstancias en las que los personajes están explorando y formando su identidad como individuos ¿Como olvidar ver a Caballeros del Zodiaco mostrándonos a un hombre abrazando a otro para salvarle la vida dándole calor? Recordemos también como en Revolutionary girl Utena, la protagonista es una chica que usa uniforme escolar masculino y además se refiere a sí misma como “un príncipe”. Como dejar de lado a Sailor Moon cuando las Sailor Starlights son presentadas como antihéroes que transitan entre ambos géneros.

De las producciones de anime es importante resaltar que la forma en que se muestran esas formas de ser “otras” no tiene implícitamente un tono de vergüenza o burla, como suele suceder en otro tipo de animaciones, sino que se expresan como parte de la cotidianidad de las personas, de cómo se desenvuelven y se sienten con su propia vida. De allí que las representaciones queer en el anime nos muestren cuáles son los sentimientos, emociones y experiencias que afrontan sus personajes cuando se encuentran en situaciones en las cuales están descubriendo su identidad y temen ser socialmente marginados. Después de ver esos programas y entrar en el mundo del anime uno podía encontrar a Wandering Son, que narra la historia de una niña y un niño transgénero o Kino’s journey, que trata de una chica andrógina que no tiene interés en encasillarse en los roles de género establecidos para los hombres y las mujeres. 

Otro de los aspectos que desarrolla el anime se refiere a cómo los personajes lidian con sus propios sentimientos en determinadas situaciones. Si bien las producciones en occidente nos han enseñado que “los hombres no lloran” o que “deben ser agresivos” y que “las mujeres deben expresar sus sentimientos siempre de forma delicada”, en el anime japonés podemos ver cómo los personajes hombres y mujeres afrontan las circunstancias de diferentes maneras.

Encontramos infantes, hombres y mujeres, lidiando con el sentimiento de culpa: el programa Anohana: The flower we saw that day trata de un grupo de amigos adolescentes que quieren encontrar la manera de lidiar con la muerte de una de sus amigas cuando eran niños, buscando apoyo y confort en los otros. Nos presentan que no todas las mujeres tienen que hacer catarsis por medio del llanto y la sumisión: El anime Aggretsuko nos muestra una tierna chica oficinista que descarga toda su ira y frustración en un karaoke cantando canciones de death metal. También nos enseñan que “hombre” no es igual a “violencia”: Rurouni Kenshin es un chico cuya arma es una espada que no tiene filo puesto que su propósito no es matar a otros, sino proteger a sus seres queridos. Nos presenta hombres con cuerpos estilizados y comportamientos delicados como Kenshin, pero también mujeres que, en cambio de ser las damiselas que esperan ser salvadas por el príncipe azul, son guerreras y combaten, como lo podemos ver en La leyenda de Korra.

El anime, lejos de ser “caricaturas o programas de muñequitos para niños”, se concentra en abordar temáticas de la vida real que nos atraviesan a todos de un modo u otro. También amplía el horizonte y las perspectivas sobre lo que significa convivir, interactuar y enamorarse en un mundo donde los estereotipos muchas veces determinan/cohíben la forma de ser de las personas en sociedad. Aun así encontramos que muchas de esas formas de ser “otras”, han sido censuradas en las adaptaciones gringas de anime japonés.

El anime y la censura en occidente

Entre los años 80 y 90 el interés de Japón por formar parte del panorama audiovisual americano era tal que accedieron a exportar sus productos incluso sabiendo que estos iban a ser modificados. Aunque exportar el anime a América fuera la alternativa adecuada por su accesibilidad en términos económicos y respondiendo a la sorprendente demanda del público, reproducir los programas con la imagen y audio original representaba una disyuntiva para las compañías de entretenimiento estadounidenses, debido a que varios episodios contenían escenas de violencia, alcohol, armas, desnudos, personajes femeninos masculinizados y protagonistas masculinos feminizados. En razón de lo anterior, la censura se convirtió en un elemento fundamental en la producción de anime en América.

En muchos doblajes de anime al inglés no sólo se cambió el idioma, sino también se hicieron modificaciones en los diálogos, los nombres de los personajes, la trama general del anime y hasta en las imágenes presentadas: en cambio de jarras de cerveza nos encontramos personajes bebiendo vasos de agua o leche, como en Dragon ball Z; en Pokémon los cigarrillos eran cambiados por lollipops; y en cambio de sangre emanando del cuerpo de uno de los personajes, nos presentan una sustancia azul a la que llaman “energía mística”, así como en Knights of the zodiac

¿Qué era eso tan controversial que no podía ser aceptado por la cultura occidental estadounidense?

Recordemos que para la época en la que el anime estaba siendo exportado a los Estados Unidos todavía los temas relacionados con la sexualidad, los roles de género y el tránsito de identidades no eran ampliamente discutidos en la arena pública, por lo que seguían siendo considerados de cierto modo como un tabú. Solo por ponernos en perspectiva mientras el anime llegaba a América, la homosexualidad apenas estaba siendo despenalizada en Colombia con el Decreto 100 en 1980. Por este motivo modificaron el parentesco de los personajes o el cambio de género de alguno. En el anime japonés Sailor Moon, Sailor Neptune y Sailor Uranus, de las que ya hablamos, eran una pareja lesbiana, pero en la primera adaptación americana fueron presentadas como primas. Del mismo modo, los villanos Zoisite y Kunzite eran una pareja gay, pero en la adaptación americana se cambia el género de Kunzite por una mujer al considerarse que éste tiene comportamientos “más femeninos”. Asimismo, en la adaptación de Sakura Cardcaptor se dejó de lado el “crush” de Tomoyo con Sakura (dos personajes femeninos), y también el enamoramiento de Syaoran por Yukito (personajes masculinos); se presentaba como si todos fueran solamente amigos.

La serie Fisheye trata de un hombre interesado en otro hombre, sin embargo, en la serie americana Fisheye es representada por una mujer. Del mismo modo, en la serie de Netflix Knights of the zodiac: Saint Seiya cambiaron al personaje Shun (un hombre) por una mujer. Llama la atención que este personaje en la serie original es opuesto al estereotipo masculino pues se caracteriza por ser respetuoso, sensible y considerado con los demás. Entonces, ¿podría ser que el cambio de género de este personaje se debió a que su forma de ser se relacionaba más con el “estereotipo femenino” en occidente? 

Sorprende saber cómo la multimillonaria industria del anime japonés no es conocida de igual forma en diferentes las partes del mundo, siendo sometido a significativas transformaciones en el guion original y el rol de los personajes. Aun así, nos encontramos con una serie de producciones que reivindican y legitiman diferentes formas de amar a otros, de interactuar y relacionarse con los demás y de identificarse como individuo en la sociedad. Sin ánimo de olvidar todas aquellas representaciones problemáticas que el anime también ha creado, muchas veces está dando cuenta de la percepción y aceptación de otras formas de ser e interactuar en sociedad. En estos tiempos modernos de reivindicación de los derechos de personas LGBT y multiculturalismo vemos cómo el anime japonés ha traspasado las barreras de los estereotipos occidentales sobre los roles de género y los comportamientos socialmente aceptados entre hombres y mujeres. Lo cual, en nuestro contexto colombiano significo que fuera uno de nuestros primeros acercamientos a formas que desafiaran a estereotipos de género.

 

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