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El test de Bechdel y otras formas de determinar si una historia es sexista

¿Sus libros, series y películas favoritas pasan estos tests?
The Big Bang Theory
The Big Bang Theory
Por
Vanessa Velásquez Mayorga

La representación femenina en las obras de ficción, además de ser escasa, está en gran parte basada en tropos y estereotipos de género que nos ha costado mucho desaprender. Aunque esto ha cambiado en las últimas décadas y cada vez son más las guionistas que escriben historias de mujeres que se pegan más a la realidad del comportamiento y la profundidad de los personajes femeninos, sigue habiendo una gran subrepresentación del género en las pantallas y páginas de obras destinadas a nuestro entretenimiento. 

Por: Vanessa Velásquez Mayorga // @vanessavm__

Sin embargo, la ficción no solo entretiene, sino que también es una manera de reinterpretar el mundo en que vivimos. Es por eso que la mala representación de las mujeres, relegándolas a papeles secundarios, como accesorios que existen para el placer y el servicio de los personajes masculinos o eliminándolas de tajo de las historias es un fenómeno que debe ser problematizado. 

Una historia sin mujeres no necesariamente es machista, así como una historia con solo protagonistas femeninas no es feminista. Buscar una apropiada representación femenina en la ficción no es abogar porque todas las historias sean escritas desde un enfoque de género y respondan a las problemáticas que atraviesan el ser mujer a lo largo de la historia. Es, en cambio, reclamar un lugar que nos corresponde porque existimos más allá de los estereotipos que se nos han adjudicado

En las últimas décadas, y mientras las narrativas cambian de a poco, han surgido propuestas críticas de las obras de ficción que sirven para identificar o juzgar qué tan diversa es dicha obra o si es discriminatoria en cuestión de género. Aquí les resumimos algunas.

 

Test de Bechdel

Este es el más conocido. Nació en 1985 en una tira cómica de la caricaturista Alison Bechdel. En ella, un personaje le decía al otro que solo veía películas que cumplieran con tres características:

1. Al menos dos de los personajes deben ser mujeres y deben ser nombradas

2. Deben hablar la una con la otra

3. El tema de conversación no debe ser un hombre

Que una película pase el test de Bechdel no necesariamente significa que su cuota femenina esté bien representada y que su papel en la historia sea importante. El diálogo entre ellas puede ser algo sencillo, como que una le pida la hora a la otra, o puede ser una conversación en torno a una temática estereotípicamente asociada al género femenino, como hablar de dietas o de dónde compraron sus zapatos. 

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Test de Mako Mori

Pacific Rim es una película que, aunque no pasa el test de Bechdel, nos presenta a un personaje femenino fuerte, no estereotipado y que da nombre al siguiente test para evaluar cómo es la representación de las mujeres en las obras de ficción. 

Este test o criterio de evaluación de una obra de ficción fue propuesto por Chaila, un usuario de Tumblr que está ahora inactivo. Basándose en el personaje de Mako Mori, una mujer fuerte que aporta a la trama de la película y no es valorada en razón de su sexualidad ni descrita con rasgos estereotipados, Chaila destacó tres elementos que debe tener una película para pasar este test: 

1. La película debe contar con al menos un personaje femenino

2. Este personaje debe tener su propio arco narrativo

3. El arco narrativo de este personaje femenino no debe existir en función de que avance la trama de un personaje masculino

Que una película pase el test de Mako Mori no la hace más o menos feminista que una que no pasó el test de Bechdel. Solo significa que los personajes femeninos están mejor perfilados y valorados, y que aportan algo a la narración en vez de ser simples accesorios. 

Y hay películas con personajes femeninos fuertes que no pasan este test. Rey, de la tercera trilogía de Star Wars, es un ejemplo. Es la protagonista de las sagas, tiene su propio arco narrativo, pero su papel está en función de que Luke Skywalker complete su trama. 

 

Síndrome de Pitufina

Star Wars también sirve para ejemplificar otro fenómeno que puede considerarse sexista en las obras de ficción. En sus primeras tres películas, la saga de Star Wars solo incluyó a un personaje femenino, Leia. Esto es común en muchos productos audiovisuales populares como The Big Bang Theory en sus primeras dos temporadas, Transformers, Stranger Things o Los 4 fantásticos

El nombre Síndrome de Pitufina lo acuñó la ensayista Katha Pollitt en una pieza para el New York Times en 1991 y lo define como un programa en el que “un grupo de amigos hombres que es acentuado por una mujer solitaria y definida estereotípicamente”.

Pollitt agrega varios ejemplos de dibujos animados, pues es una columna que nace desde una experiencia con su hija pequeña. Menciona a Kanga, la única mujer en Winnie the Pooh que es madre. O Piggy de los Pequeños Muppets, una versión más pequeña de Miss Piggy, la diva exagerada de los Muppets. “El mensaje es claro”, dice Pollitt en su columna: “los chicos son la norma, las chicas la variación; los chicos son centrales, las chicas periféricas; los chicos son individuos, las chicas son estereotipos. Los chicos definen el grupo, su historia y su código de valores. Las chicas existen solo en relación con los chicos”. 

 

El ejercicio del reemplazo

Otra propuesta para evaluar la inclusión y diversidad al momento de crear una historia de ficción invita a hacer un ejercicio hipotético sencillo: ¿Puedes cambiar a tu personaje por otro con distintas características sin que ese cambio afecte al desarrollo de la historia? 

Las características de este reemplazo pueden variar. Por ejemplo la periodista y crítica feminista Ellen Willis pregunta ¿sigue teniendo sentido la historia si cambiamos el género del protagonista? Si, por ejemplo, Frodo fuera Froda, ¿se altera la historia que nos quiso contar Tolkien en El Señor de los Anillos? Si el protagonista no fuera Harry sino Harriett, ¿no se hubiera podido derrotar al Señor Oscuro en la saga de Harry Potter? Este ejercicio apela a un sesgo inicial que tienden a tener los creadores de historias que eligen hacer tener un protagonista masculino a pesar de que el género de este no influya en nada.

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Tal vez haciéndole caso a Willis es que hemos visto en los últimos años que se han hecho remakes de películas populares como Los Cazafantasmas o La gran estafa, pero con elencos completamente femeninos sin que el núcleo de la historia se alterara. 

Hay otro intercambio un poco más irónico y que fue propuesto por la escritora de Marvel Kelly Sue DeConick en el panel ‘De víctima a héroe’ en 2013 en el que dijo: “Existe el test de Bechdel, y yo tengo otro test que funciona igual de bien. El test de la lámpara sexy: si puedes sacar a un personaje femenino y reemplazarlo con una lámpara sexy, eres un puto fraude”. Es un término que ella aplica en su trabajo diario como escritora de cómics y al que hace referencia constantemente, como en esta entrevista para IGN.

DeConick se refiere con esto a las mujeres en las películas que están de adorno, incluidas en la trama para el placer, cuidado o redención del protagonista. Por ejemplo, Vanessa en la primera película de Deadpool o Lois Lane en El hombre de Acero. Ambas pudieron haber sido reemplazadas por una lámpara sexy y sus diálogos reemplazados con un post-it. Piensen en la lámpara sexy como esas mujeres en las películas cuya única función es servirle un vaso de agua al protagonista, cuidarle cuando está malherido para que al recuperarse continúe con el desarrollo de su trama o el ejemplo más sencillo: la damisela indefensa y en peligro a la que el héroe debe rescatar. 

 

La mujer en la nevera

En 1999 Gail Simone, otra escritora de cómics, creó un término para el papel de las mujeres en las narrativas de ficción. La mujer en la nevera se refiere a personajes femeninos y cómo son constantemente maltratadas, asesinadas, violadas o abusadas para así motivar las acciones de un protagonista masculino. El término nace con base a una escena de un cómic de Linterna Verde en el que el héroe vuelve a casa donde se encuentra a su novia, asesinada por el villano Major Force y desmembrada y metida en la nevera.

Una mujer en la nevera es, por ejemplo, Sansa Stark cuando los guionistas utilizan su violación por parte de Ramsey Bolton como detonante para que Theon actúe, o en Se7en, cuando el personaje de Kevin Spacey le entrega al personaje de Brad Pitt la cabeza cercenada de su esposa, interpretada por Gwyneth Paltrow, para demostrar que está un paso adelante de ella. O Meg, en la película animada Hércules, que muere debajo de una columna para que el semidiós vaya a retar a Hades.

 

El test de Furiosa

Este test lo propuso un usuario de Twitter como respuesta a la gran cantidad de hombres que quisieron boicotear el lanzamiento de la película Mad Max: Furia en el camino y quienes se quejaban de que en esta película, y las muchas otras que han salido en las últimas décadas con protagónicos femeninos (el remake de Las Cazafantasmas, por ejemplo, o Capitán Marvel) quieren imponer una agenda feminista. 

Como propone la usuaria en Twitter, una obra de ficción pasa el test de Furiosa si incita a que los hombres la boicoteen para proteger sus derechos.

 
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