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‘Everything Everything’ no es la típica película para adolescentes

'Everything Everything' es una película encantadora, bien actuada y refrescantemente diversa.
Por
Juliana Abaúnza

Everything Everything es una adaptación de una novela para “adultos jóvenes” escrita por Nicola Yoon que fue todo un éxito hace un par de años. Si les cuento la trama por encima, les va a parecer como la típica historia para adolescentes en la que dos jóvenes se aman pero hay un obstáculo y ese obstáculo es que uno de los dos está enfermo. 

Maddy (Amandla Stenberg) es una “chica burbuja”, o sea, una persona que tiene tantos problemas autoinmunes que es básicamente alérgica a todo y tiene que vivir en un ambiente completamente desinfectado. La burbuja, en este caso, es una casa ultra moderna y ultra antiséptica. Las únicas personas con las que tiene contacto son su mamá (Anika Noni Rose) y su enfermera (Ana de la Reguera). Pero luego, de repente, Olly (Nick Robinson) se muda a la casa de al lado con su familia y como el par de adolescentes atractivos que son, Maddy y Olly tienen química instantánea.

La clave de esta película está en los dos actores principales. Sí, uno de los personajes está enfermo pero, a diferencia de otras películas de adolescentes enfermos, estos dos no son tan trágicos ni andan todo el día con los ojos encharcados de lágrimas y una actitud emo. Maddy y Olly, en Everything Everything, son dos adolescentes felices porque están enamorados. Los dos transmiten muy bien esa sensación de lo intenso que es el primer amor y de lo emocionante que es todo. Los dos hacen chistes y se coquetean por mensajes de texto como si nada más importara en el mundo.

Las escenas de los mensajes de texto fueron mi cosa favorita de la película. Estamos en el siglo XXI y toca aceptar que ahora la gente coquetea a través de mensajes de texto. Los adolescentes ya no se cuelgan a hablar durante 5 horas por teléfono. Pero la directora Stella Meghie se craneó una forma única de mostrar esas conversaciones digitales, una forma que no implica una pantalla con burbujitas de “escribiendo”. Las texteadas interminables, en Everything Everything, se convierten en fantasías dentro de la cabeza de Maddy en las que ella y Olly conversan cara a cara en escenarios diseñados por ella. 

Como en cualquier película romántica, sin hacerles spoilers, Maddy y Olly tienen momentos de felicidad y momentos de tristeza, pero en general Everything Everything es una película encantadora, bien actuada y refrescantemente diversa. En 2017 debería ser normal que la protagonista sea una mujer y además una mujer negra y además tenga una relación bi-racial con la que nadie tiene problemas y además la mayoría de personajes sean femeninos, pero esas cosas todavía no son la norma sino la excepción. Por eso, por ser la excepción, y por tener detalles únicos, “Everything Everything” es una película que vale la pena.  

 

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