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Las claves para entender ‘Pienso en el final’, la película de Netflix

Lo nuevo de Charlie Kauffman que nos dejará intrigados.

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Foto: Netflix,

Una curiosa película llegó a Netflix en septiembre y dejó a legiones de espectadores bastante confundidos. Su nombre es Pienso en el final. Aquellos que reconocieron el nombre de su guionista y director, Charlie Kauffman, sabían que no podían esperar una película común y corriente de este cineasta. El surrealismo es una señal de identidad de sus filmes. Para entenderlos, no podemos interpretarlos literalmente.

Por Julián Ramírez // @Sir_Laguna

Pienso en el final cuenta la historia de una chica (Jessie Buckley), inicialmente conocida como Lucy, que se une a su novio Jake (Jesse Plemons) en un viaje por carretera para visitar la granja de los padres de él. Es claro que ella tiene dudas sobre la relación y piensa terminarla, pero se le dificulta hacerlo realidad. Sin embargo, este viaje está lleno de situaciones extrañas que nos hacen dudar de la naturaleza misma de la historia que estamos viendo. Hay personajes que envejecen y rejuvenecen entre escenas, mientras que otros cambian de nombre. Los escenarios son alterados para volverse imposibilidades y los diálogos comienzan a contradecirse entre sí. ¿Qué está pasando?

Quienes hayan visto otras obras de Kauffman —ya sean escritas o dirigidas por él— se sentirán en terreno familiar. Hablamos de filmes como Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos; ¿Quieres ser John Malkovich?; Nueva York en escena y Anomalisa. Estas son películas llenas de simbolismos que nos hacen dudar qué es real y qué no. Sin embargo, todas tienen sentido y una lógica interna.

¿Quieren entender Pienso en el final? Entonces les vamos a dar algunas ‘pistas’ para que sepan cómo analizarla y llegar a una conclusión. El mismo director ha dicho: “me gusta dejar que la audiencia tenga sus propias experiencias, así que no tengo expectativas sobre lo que van a pensar de mi película. Apoyo la interpretación de cualquiera”.

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El punto de vista del protagonista masculino

Pienso en el final está narrada por el personaje de Jessie Buckley. Ella es una chica muy inteligente con un poderoso diálogo interno sobre su destino, el arte, su relación con su novio y la sociedad en general. El punto de vista femenino parece ser algo nuevo en la filmografía del autor, que casi siempre se ha enfocado en el mundo de los hombres que escribe. Pero ¿y si no es así? ¿Y si la película en realidad se muestra desde el punto de vista de Jake o el misterioso conserje del colegio?

A lo largo de la historia se nos dan varias pistas sobre esto. Para comenzar, se sugiere que Jake puede leer los pensamientos de Jessie, lo que haría que todo lo que ella dice está siendo percibido por su novio. También hay que notar que, mientras él permanece relativamente consistente durante el filme, todo lo demás cambia: desde el nombre de su novia hasta la edad de sus padres. ¿Cómo es posible esto?

El ambiente onírico y fantástico

¿Les parece lógico que en un edificio de oficinas exista una puerta que nos lleve a la mente del actor John Malkovich? ¿Qué todas las personas del mundo tengan la misma voz? ¿Qué un director de teatro pueda crear una obra que contenga toda la realidad? Por supuesto que no. Las películas de Kauffman no funcionan con la lógica del mundo real, sino con la de los sueños y la imaginación. No podemos pensar en todo lo que vemos en ellas como algo literal, sino como algo que ‘representa algo más’.

Esta ‘lógica de los sueños y las fantasías’ explica las contradicciones que vemos a cada momento en Pienso en el final. Algunos de los mejores ejemplos de esto son el perro que Jessie encuentra a pesar de que vemos un jarrón con sus cenizas poco después; la edad de los padres de Jake, que cambia de escena a escena; y que el nombre de la protagonista cambia a cada instante junto con la carrera que estudia en la universidad y la forma en la que conoció a Jake. Tal vez son mujeres diferentes representadas por la misma actriz o puede ser que su historia está en constante flujo por otra razón.

Hombres inadecuados

Otro tema constante en las películas de Charlie Kauffman son los hombres que se sienten inseguros respecto a su masculinidad, relación con las mujeres, su trabajo y hasta su lugar en la sociedad. En Adaptation (también conocida como El Ladrón de Orquídeas), incluso se representa a sí mismo como una persona con un síndrome de inferioridad, lleno de dudas y angustias.

En este caso, podemos ver que Jake es una persona con problemas. Aunque su novia se sigue repitiendo a sí misma que “él es un buen chico”, nos damos cuenta que tiene problemas de manejo de la ira, es controlador, tiene mala relación con sus padres y es claro que esconde sus inseguridades tras una falsa personalidad de ‘intelectual’.

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En el último acto del filme parecemos darnos cuenta de algo. El conserje que vemos varias veces a lo largo de la película y Jake comparten muchas cosas en común. Podría interpretarse que son la misma persona. ¿Es toda la película formada por los recuerdos del conserje? ¿Las referencias al alzheimer representan la razón por las que estas memorias parecen confundidas y fragmentadas? Es posible. En ese caso, podemos asumir que Jake vivió una vida insatisfactoria y quedó atrapado en un empleo que no lo hace feliz hasta el final de sus días.

Para Kauffman, el cine es una forma de purgar los miedos y dudas del día a día. A lo mejor esta película realmente trata sobre sus propias inseguridades y temores.

Las obras de los demás

Algo muy interesante de Pienso en el final son las referencias que hace a obras artísticas de otros autores. Hay múltiples referencias al musical Oklahoma!, incluyendo la surreal escena de ballet. También hay una discusión muy interesante sobre Una Mujer bajo la influencia en la que además se imita a la crítica de cine Pauline Kael y al final escuchamos a Jake pronunciar el discurso que hizo famoso Russell Crowe en la película Una Mente Brillante. También se citan varios poemas y novelas, como Hielo, de Anna Kavan.

Cuando vemos la habitación de Jake, descubrimos que muchas de las obras citadas se encuentran allí, incluyendo un DVD de Una Mente Brillante y una compilación de la escritora Eva H.D. en la que se encuentra el poema que, poco antes, Lucy se atribuyó a sí misma.

¡Un momento! ¿Cómo pudo Lucy escribir algo que ya existía? Más adelante también nos damos cuenta que las pinturas que supuestamente ella pintó, son realmente de otro autor.

Mediante estos elementos, Kauffman nos muestra cómo el arte que apreciamos durante nuestra vida —ya sea cine, literatura, pintura, teatro, videojuegos, etc.— nos forma y define lo que deseamos a futuro, lo que proyectamos en los demás y hasta la medida en la que nos juzgamos. ¿Por qué no podemos pintar tan bonito como nuestros pintores favoritos? ¿Somos menos que ellos?

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Pienso en el final, explicado

Tomando todos estos elementos en cuenta, ya podemos crear nuestra propia interpretación de esta película. Ya sabemos que, a pesar de la narración de la mujer, Jake es el personaje principal, que es un hombre que probablemente se siente inadecuado, que no podemos interpretar literalmente los eventos de la historia y que hay una fuerte influencia de otras obras en la trama.

¿A qué conclusión llegamos? Depende de ustedes. Una teoría es que toda la relación de Jake y la mujer no es más que los recuerdos fragmentados del conserje, que está rememorando una pasada relación (o varias), pero algunos detalles son difusos, tal vez a causa de una enfermedad mental. ¿Qué edad tenían mis padres cuando esa mujer los conoció? ¿Estaba mi perro vivo en ese entonces? No está seguro. Eso explica esas discrepancias. Si son varias mujeres, tal vez llevó a cada una a casa en un momento diferente de sus vidas.

O tal vez la mujer sea completamente ficticia. Formada a partir de la novia que había deseado tener, que le dice que “es un buen chico”, idealizada a través de poemas, pinturas y películas vistas a lo largo de toda una vida. Eso también explicaría por qué, durante un breve momento, su apariencia cambia, reemplazada por la chica de la falsa película de Robert Zemeckis que ve el anciano conserje.

Esta última idea es soportada por el libro en el que está basada Pienso en el final. Allí se revela que la pareja es, efectivamente, una fantasía del conserje.

Si esta es la verdad, ¿puede una fantasía tener autonomía dentro de su mundo?

Hay muchos otros elementos de la película que pueden tener un simbolismo oculto, como la tienda de helados, ciertas actitudes de los padres y cosas que vemos en el sótano de la casa. Lo bueno de esta clase de filmes, que no nos revelan directamente su trama y significado, es que pueden tenernos pensando y analizando por horas lo que vimos. Si les gusta hacer eso, les recomendamos ver otras películas de Charlie Kauffman y de otros directores como David Lynch y Darren Aronosfsky.

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