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‘Nicky Jam: El ganador’: así nació un ídolo del reggaetón

El puertorriqueño vivió en Colombia donde transformó su vida. Una historia contada por el mismo Nicky Jam.
Foto Daniel Daza, Cortesía Netflix
Foto Daniel Daza, Cortesía Netflix
Por
Alfred Lord

Desde hace mucho tiempo había estado en la mente del reggaetonero contar la historia de su vida, y Netflix le ha dado esa posibilidad con la nueva serie El Ganador, que llegará a la plataforma desde el 30 de noviembre. “Yo vengo de un pasado muy oscuro, donde hubo muchas cosas que no fueron fáciles para poder llevar la vida. Mis papás drogadictos, yo estuve en las drogas…Gracias a Dios todos salimos de ese hueco, pero quiero que la gente sepa cómo fue el proceso”.

Nos reunimos con Nicky en Medellín en plena grabación de la serie para hablar de su importancia y por qué quiso contar la historia de su vida.

¿Cuál cree que es el eje central de la historia de ‘El Ganador’?

Yo creo que la historia se enfoca un poquito en el proceso para llegar al éxito, aunque ese no es el tema central porque esa sería otra historia diferente, y si revelo la fórmula no vendería igual (risas). El éxito mío ha sido una cosa increíble, no fue fácil, pero fue un crecimiento muy agresivo, entonces claro está que paralelo a esto siguen las batallas, esas guerras internas teniendo un pasado tan oscuro. Yo creo que la historia se concentra un poquito más en mostrar tantas cosas malas que me pasaron, tantas cosas que tuve que sufrir y tantas cosas que tuve que ver para llegar al éxito. OK, no todo fue malo, pero hay que saber lo que hizo Nicky Jam para salir bien librado.

¿De quién fue la idea de hacer la serie?

Jesse Terrero fue el de la idea de hacer la serie, él se conectó con Netflix, pero fue inteligente y buscó un escritor puertorriqueño. Eso era muy importante, porque el puertorriqueño entiende la jerga y la manera en que hablamos nosotros. Jesse es el director, en la música tiene un lugar muy importante y también ha hecho películas. Yo creo que ningún director va a poder entender el mundo latino más que él. Queríamos esa esencia americana, que se vea película, pero a la misma vez queríamos que no se perdiera el feeling latino.

Muchas veces se han intentado hacer historias de artistas de reggaetón, pero no entienden la esencia, entonces se ve como algo que no es, se ve como una parodia de lo que sería un reggaetonero, la vida de un artista. Yo soy un director frustrado, entonces le dije a Jesse: “la única manera en la que yo trabaje en el proyecto, sería si yo podía de alguna manera estar involucrado”. A Jesse le gusta trabajar de forma individual y lo entiendo, por eso es un duro en lo que hace, pero por fortuna, logramos hacer una combinación increíble, y eso lo va a ver la gente en la serie. Estoy seguro de que van a ver algo que nunca han visto en sus vidas, es impresionante, hay momentos crueles pero también muy bonitos en esta historia.

¿Cómo fue el proceso de construir la historia para poderla contar?

Me senté con Ari (el escritor Ari Maniel Cruz), él me grabó todo. Claro hay muchas cosas de uno que no puede contar en una sola sentada, entonces cada vez que me acordaba le decía: “también paso esto y esto”. Él me decía “Nicky, pero ya escribí el libreto” y yo le decía “pero mételo ahí”. Incluso en las grabaciones lo obligué a meter cosas que me acordaba en último momento, yo tuve diez años de mi vida bajo los efectos de la droga, muchas cosas se van a olvidar y en el momento que se despierta la memoria, le digo “espérate, yo tengo que contar esta anécdota”. Fue gracioso ese cambio cultural cuando llegué a Colombia. Nosotros somos un poco más bruscos, ustedes son un poco más cariñosos. Colombia fue lo perfecto para ese nuevo Nicky Jam, me hizo aterrizar, ya yo estaba aterrizado porque como se dice por ahí, yo ya estaba jodido, ya yo no tenía nada, pero esta segunda oportunidad que Dios me dio la cogí y todo lo que aprendí en este país tan bonito lo utilicé para mi segunda oportunidad y fue lo mejor del mundo porque trasmití esa energía en la música.

¿Cuáles fueron esas primeras impresiones que nos diferenciaban?

El puertorriqueño viene de la cultura americana, más afroamericana, es normal comprarse un Ferrari y mostrarlo en una foto que diga: “mira mi carro nuevo”. La mentalidad americana y afroamericana es que “bueno, trabajé y mira lo que conseguí”. Aquí en el mundo latino se ve creído, es como que estás presumiendo tu carro, para que veas la diferencia de cultura, pero el boricua no entiende eso hasta que llegaaquí. Mucha gente dice, “ah, pero él está como que presumiendo mucho”, pero papi yo soy boricua. En mi país cuando tú te compras un carro nuevo o una cadena o un reloj es normal que tu presumas, que muestres, porque es como que “yo lo logré, lo tengo, no tengo que ser el ejecutivo que estudio en la universidad para hacer esto, no, yo con mi arte, con mi música, me compré el mismo carro que el ejecutivo”, de eso se trata. Me vino bien venirme para acá porque supe cómo ganarme un público más amplio, y eso también lo van a ver.

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Foto Lara Solanksi, Cortesía Netflix

¿Y en su vida cotidiana qué cambios ha tenido?

Yo todavía vivo en un edificio en el barrio Conquistadores, un barrio de pensionados. Ahí alquilé mi primer apartamento cuando ya tenía para pagar millón doscientos de arriendo, luego me compré uno más grande y después el penthouse, en el mismo edificio. Las esquinas donde yo me sentaba a hablar con mi manager están ahí, muchos de los videos se grabaron ahí mismo por la tranquilidad que había y los viejitos nos dieron permiso. Aparte de eso yo vivo constantemente con nostalgia y me encanta la nostalgia, me gusta recordar, mi manager me dice “cómprate una casa” y lo voy a hacer, pero me quedo aquí, yo quiero vivir en mi apartamento, porque la esencia de la música y todo eso está ahí.

Esos motivos los llevaron a grabar en Colombia gran parte de la serie

Me propusieron hacer las locaciones en México, pero les dije, si no me graban en Medellín, no hago nada, para la producción estaba claro eso. Yo quería grabar aquí en Colombia, porque primero que nada, mi gente colombiana siempre ha estado conmigo, saben de la serie, y no les va a gustar que eso que mostremos no sea Medellín. Aparte que son tres semanas de grabación donde voy a estar en la comodidad de mi casa, algo que no puedo hacer en otro lado. Yo sé que la gente cuando vea muchas de las cosas que pasaron y que me vieron en esa época les va a dar nostalgia recordar esos momentos.

Es una serie basada en su historia. ¿Qué le hubiera cambiado?

La verdad no hubiera cambiado nada, porque todo lo que pasó es lo que hizo que fuera Nicky Jam hoy. Hubiera cambiado el tatuaje, el búho que tengo en el cuello, ese si me lo hubiera cambiado, en una loquera que me dio lo vi en una foto y fui a hacérmelo, pero quedó como una bufanda negra, es de lo único que me arrepiento.

Ustedes no se imaginan el proceso que tuve que hacer para mi papel en la serie. Tuve que engordar ayudado por un body de gordo para verme con sobrepeso, pegarme pelo, nuevamente verme flaco sin ser tan flaco, ponerme barba, porque cuando estaba flaco no tenía barba, es un proceso difícil. En maquillaje me demoro cuatro horas al día, dos horas en la mañana y dos horas en la tarde, cuando me quitan el tatuaje con maquillaje digo “wow”, pero ese es Nicky, también ese me identifica, el que tiene un gallinazo en el cuello.

¿Cuáles son las etapas del personaje?

Obviamente no puedo hacer de Nicky Jam joven, porque no soy tan joven, para el Nicky Jam de 19, 20 años, el rebelde, loco va a ser interpretado por un actor puertorriqueño y obviamente el niño. Hay muchos actores que van a compartir con ese Nicky joven y me encantaría porque me gusta actuar y lo disfruto mucho, pero tampoco voy a poder hacerlo, pero voy a ser el gordito que llegó a Medellín de 28 - 29 años, el Nicky que bajó de peso a los 30 años cuando ya estaba empezando a arrancar y obviamente el Nicky actual.

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Foto Gianfranco Gaglione, Cortesía Netflix

¿Cuál cree que fue su mayor reto actuando?

Yo siempre he tenido carisma, nunca le he tenido miedo al público, estoy cantando desde que tengo 8 años, y siempre que hacía estos videos baratos, para promover mi carrera, había un pedacito de actuación. Cuando estoy esperando la muchacha en el carro, cuando estoy comprando la casa en el video de Travesuras, y le digo: “y la casa viene contigo”, siempre he tenido eso de actuación, soy un director frustrado, yo mismo escribía el libreto del video y hacía todo. La actuación para mi es algo natural.

Incluso hice películas con Vin Desel, y el consejo que me dio fue: “Nicky tú eres muy natural y se nota, pero coge el libreto y hazlo para ti, no seas tan robótico”. Esas palabras fueron el coach de actuación más grande que he tenido en mi vida y obviamente haciendo esta serie. Cuando termine El Ganador voy a ser mejor actor. Estoy trabajando más que cualquier músico que ha hecho películas, estoy haciendo casi 12 películas, casi trece capítulos, un mes completo grabando de ocho a ocho, sin parar. La gente de la producción hasta para mis tiempos a la hora de los almuerzos me toca pelear con ellos.

¿Qué quiere comunicar con la serie?

Cuando hay una historia tan fuerte hay que ser gráfico. A estos niños tú no les puedes hablar: “mira si usas drogas es bien malo, puede ser que te mueras, no lo hagas”. No, enséñale gráficamente a que te lleva ese pase que te diste, esa jalada de marihuana que te diste. La historia de El Ganador de Nicky Jam demuestra que el éxito de Nicky Jam fue dejar eso y empezar una nueva vida. Yo creo que es muy importante ser gráfico porque aparte de todos los chamaquitos (niños) miran y les llama la atención cuando eres gráfico, ellos se quieren identificar contigo, ellos tienen un primo en el barrio que mete perico, un vecino que se droga, ellos saben lo que es y si tú le llegas a vender lo que no es, no les llama la atención.

A ní todo el mundo me dijo “la droga es increíble”, pero a mí nadie me dijo “la droga te da depresión de por vida, te jode el cuerpo y el cuerpo te cobra factura”. A mí nadie me explicó eso, a mí me explicaron todo lo demás, me dijeron lo bueno, tú fumas y te arrebatas, pero no me dijeron te da hambre y te comes toda la nevera y después estas como una vaca peluda. No me decían que cuando olía perico al otro día tenía una depresión grande y que me dañaba el hígado, los riñones. Eso es lo que el público tiene que aprender y saber, porque hasta yo me enfermo.

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Foto Daniel Daza, Cortesía Netflix

¿Es una historia muy del género urbano?

La gente muchas veces solo ve por encima la vida de algunos artistas y lo digo con respeto a mis colegas, que los ven como un ejemplo para la juventud. Artistas como Chayanne, Ricky Martín, mis respetos para ellos, pero ese no es el ejemplo que los jóvenes necesitan, porque lo único que ven es vidas perfectas y sonrisas. La vida es sube y baja: hay drogas, alcohol, hay tentaciones en todos.

Obviamente todo mundo quiere ser recordado como buena gente. Yo la verdad quiero que me recuerden como un humano que simplemente trató de hacer lo correcto y siempre trató de hacer el bien. A mí me encanta ayudar a la gente, la sonrisa en la cara de las personas cuando lo ayudo me da felicidad a mí y eso me da tranquilidad, mi ídolo era mi abuelo, hasta el sol de hoy en el barrio se habla de él. Mi abuelo cuando le faltaba un bombillo el venía y te arreglaba, un ejemplo de ayudar siempre a la gente.