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¿Por qué hay que devorarse Mindhunter, la tremenda serie de David Fincher?

Ahí va una idea: ¿Qué tal una serie acerca de una investigación sicológica de la década de 1970 y cuyo protagonista es Jesse St. James de 'Glee'?
Cortesía: Netflix.
Cortesía: Netflix.
Por
Fito Hamann

En Mindhunter los protagonistas son ñoños que hablan más de lo que corren, pero que tienen más huevos que cualquier agente del buró. Los mayores momentos de tensión no son detrás del volante ni haciéndose pasar por drogadictos en el bajo mundo, sino al interior de las celdas del necrófilo Jerry Brudos, o del violador serial Monti Risell. 

Por: Fito Hamann // @chegabonieto

¿Qué tal una serie acerca de una investigación sicológica de la década de 1970 y cuyo protagonista es Jesse St. James de 'Glee'? Así suena hediondo, obviamente. Pero si te dicen que David Fincher, el mismo que convirtió la historia del ñoño Zuckerberg en una de las mejores películas de suspenso de la historia, es el director de media temporada la cosa cambia. Como si no le hubiera bastado con Se7en y Zodiac para convencernos de que es el puto amo a la hora de abordar tramas de asesinos en serie, ahora regresa recargado con esta serie oscura y profunda plagada de monstruos de carne y hueso. Solo Fincher puede tomar un proyecto académico del FBI y convertirlo en un veneno adictivo para quienes disfrutamos echando un vistazo a las profundidades de la mente homicida. 

Una advertencia importante que debo hacer es que en el primer capítulo prácticamente no pasa nada, así que es probable que si usted es un espectador perezoso no pase de allí. Eso sí, después del segundo capítulo, una vez comienzan a aparecer asesinos como Ed Kemper, que le cortó la cabeza a su madre para follársela (a la cabeza, me refiero), el morbo se va a adueñar de tu corazón debilucho y moralista, y no se lo va a devolver hasta el final de la temporada. 

La serie está basada en el libro Mindhunter: Inside the FBI's Elite Serial Crime Unite (Mindhunter: Dentro de la Unidad de Crimen en Serie de Élite del FBI), que fue escrito por los exagentes del FBI en quienes se inspira la trama, y los cuales prácticamente se inventaron el término “asesino serial” en la década de 1970 durante su obsesiva búsqueda por clasificar los perfiles de las mentes homicidas más brillantes de su época. En Mindhunter no van a ver balaceras ni persecuciones en contravía. Y en eso radica precisamente lo original de su propuesta. En Mindhunter los protagonistas son ñoños que hablan más de lo que corren, pero que tienen más huevos que cualquier agente del buró. Los mayores momentos de tensión no son detrás del volante ni haciéndose pasar por drogadictos en el bajo mundo, sino al interior de las celdas del necrófilo Jerry Brudos, o del violador serial Monti Risell. 

Si ya tienen curiosidad, les dejo este enlace donde pueden ver videos de los asesinos reales que son retratados en la serie, los cuales, dicho sea de paso, les van a hacer agradecer por la madre que les tocó en esta vida.

Además de atraparlos con los dramas de sus protagonistas, a quienes la obsesión por su trabajo pone en jaque su humanidad y su profesionalismo, Mindhunter les va a volar la cabeza con los impactantes diálogos entre agentes y asesinos. En un lado del cuadrilátero tienen a dos expertos de la mente criminal al estilo Sherlock Holmes, y en el otro lado tienen a una amplia gama de desviados, caníbales, fetichistas y descuartizadores listos para confesar sin remordimientos los detalles más reveladores de sus odiseas homicidas. El resultado es una imperdible joya del género policial al alcance de unos cuantos clics en Netflix.

¿Qué les parece ahora la idea de una serie acerca de una investigación sicológica de la década de 1970 y cuyo protagonista es Jesse St. James de Glee?

 

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