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'Run Coyote Run', la comedia que se toma muy en serio el problema migratorio

Hablamos con el director mexicano Gustavo Loza.
Por
Luis Fernando Mayolo

Nuestra capacidad de burlanos de las desgracias es tal vez una de esas cualidades por las que los latinos hemos sido catalogados una y otra vez como la comunidad más feliz del mundo, a pesar de la pobreza, la violencia y los males que nos aquejan. 

Aunque todos sabemos que esos estudios se los inventan para vendernos alguna chuchería, es innegable que sin ese humor negro nuestras sociedades se hubieran desintegrado por completo hace mucho rato, por lo menos del sector que no hemos sido alienados por la religión.

Por eso cuando propuestas como Run Coyote Run llegan a la televisión hay que celebrarlas por todo lo alto, sobre todo si es la primera producción original latinoamericana de FX, que se suma de esta manera a ese impulso que desde años atrás empresas como FOX, HBO Y Netflix han liderado confiando en las historias propuestas desde este mismo lado del charco. 2091, Narcos, Ingobernable y El Negocio son algunos ejemplos de ello.

Lo mejor de todo es que esta vez el narcotráfico no es el protagonista, sino el problema migratorio y la trata de personas entre los Estados Unidos y México.

Bajo la batuta del director mexicano Gustavo Loza, Run Coyote Run cuenta la historia de dos amigos, uno de cada lado de la frontera, que deciden asociarse para formar una agencia de turismo de aventura, que no es otra cosa que llevar gente de una lado a otro por diversos motivos.

Una propuesta de comedia negra que busca entretener, pero a su vez, generar una reflexión profunda sobre uno de los mayores problemas de la humanidad: las migraciones y la trata de personas.

Hablamos con el director mexicano en una de esas charlas comunales de periodistas latinoamericanos sobre por qué se toma tan en serio la comedia y para que nos contara los detalles de esta producción. Estas fueron las inquietudes más importantes de los periodistas del continente y de Shock:

¿Qué esta sea la primera producción latinoamericana de FX indica que el canal le está apostando a Latinoamerica?

Estimo que sí, cada vez hay más series dirigidas al público latino en el continente y Estados Unidos. Hoy podemos decir que en realidad se han puesto de moda, porque en el pasado estábamos más enfocados a las telenovelas. Desde hace unos años esto ha ido cambiando y tiene que ver con esta realidad.

¿De dónde salió la iniciativa de una serie que hablara sobre la problemática de las migraciones y en especial del tan polémico muro que divide zonas de México y Estados Unidos?

Poco más de cinco años nos demoramos en hacerla. Me pareció oportuno proponer este tema, que por lo menos para nosotros los mexicanos es muy delicado, y que ha salido en el cine y todo, pero que nunca se había contado desde la comedia. Me parece que lo que atrapó a todos en torno a este proyecto  fue el analizar temas fuertes desde el humor y tener la capacidad de reirnos de nuestras historias. Además llega en un momento muy interesante de nuestra realidad migratoria, sobre todo con la llegada de Trump.

¿Cuál es su punto de vista sobre el American Dream y cuáles son esos otros mensajes detrás de la narrativa principal?

Hay muchos mensajes detrás de esta serie, te podía decir que mi objetivo principal como creador era reflexionar sobre el problema de la migración de manera divertida, ágil e irreverente, y no por eso irresponsable, a través de dos personajes. No es gratuito que los protagonistas sean un americano y un mexicano, y tengan un africano y otros personajes de diferentes nacionalidades con ellos. Todo sucediendo en un pueblo casi invisible para Estados Unidos. Lo interesante aquí es ver cómo esto impacta en la vida de las personas, porque todo el mundo tiene el derecho de aspirar a un mejor estilo de vida, más en estos tiempos en donde las descalificaciones son el pan de cada día, sobre todo de Estados Unidos con ese discurso de que todos los que llegan migrando a su territorio son delincuentes. Es una manera de expresarlo e incluso denunciarlo a través de situaciones que se dan en la frontera.

¿Por qué asumir el riesgo de tocar el tema migratorio en un tono de comedia?

Precisamente porque no se ha tocado y como creador tengo el deber de presentar historias de manera diferente. Y finalmente porque cuando la realidad es así de fuerte no hay mejor medicina que la comedia. Yo a la comedia me la tomo muy en serio, porque es una herramienta muy poderosa.

¿El triunfo de Donald Trump alteró la producción que ya estab en marcha?

Estuvimos atentos porque estábamos filmando en plena campaña política. Actualizamos el discurso, revisamos los guiones y adecuamos los personajes. Hicimos incluso diferentes versiones de algunas escenas por si ganaba Trump o Hilary.

¿Run Coyote Run es una de esas series de ficción con espíritu documental?

Mi proceso siempre tiene que ver con una investigación documental. Luego de hacerla decido si me le mido o no a contar ciertas historias. Ese lugar (Naco) lo conocí hace 7 u 8 años y volví en varias ocasiones contactando gente y empapándome de la realidad. Necesitaba entender cuál era la relación entre el narcotráfico y el tráfico de gente, la policía, los pobladores, cómo funciona la frontera. Te puedo decir que casi un 80% del material de la serie viene de la vida real.

¿Crees que la serie contribuye al debate del tema migratorio a pesar de ser una propuesta de entretenimiento?

Ojala, es una de las intenciones más importantes que tiene esta serie. Aunque lo más importante es entretener y que los espectadores se enganchen para que funcione el producto. Por supuesto que buscamos de algún modo contribuir al diálogo, convirtiendo a Coyote en una especie de documento.

¿La intención de ambientar la serie en Naco fue personal?

Lo que no quería era presentar una realidad ya conocida por todos nosotros, es decir, presentar a Tijuana o Ciudad Juárez. Estas grandes fronteras no eran mi interés en esta historia, sino encontrar material en bruto en estas pequeñas poblaciones. Naco era un pueblo que hace 35 años no existía esta barda, enclavado en un desierto y las familias transitaban tranquilamente de un lado a otro. De pronto con la administración de Bush Padre resulta que se cortan los caminos y los subdivide en dos. Esto me acuerda el Muro de Berlin, con la misma problemática de las familias separadas.

¿Con este tema me imagino que hay miles de historias por contar, cuáles recuerda de las que se quedaron por fuera?

Traté de darle el menor peso posible al problema del narcotráfico, aunque era imposible que no estuviese presente, porque está directamente relacionado con el tráfico de migrantes. Considero que hay un exceso de producciones sobre narcotráfico. Y por otro lado el tema con el mundo árabe, no se trata de censura, sino de sensibilidad, porque no teníamos la necesidad de correr ningún riesgo, así que evitamos sacar una historia que tuviera que ver con un árabe cruzando para poner una bomba en los Estados Unidos, que estaba contemplada inicialmente.

¿Alguna enseñanza?

Mis personajes no son delincuentes, a pesar de a veces estar fuera de la ley, porque a veces es lo correcto y necesario en países como los nuestros. 

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