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'Terminator 2' y el miedo a las inteligencias artificiales

"Hasta la vista, baby".
Terminator 2
Terminator 2
Por
Edgar Medrano

Por estos días conmemoramos el aniversario 27 de Terminator 2, una película que cambió para siempre nuestra relación con la tecnología.

Por Edgar Medrano 

La película cuenta, con absoluta confianza, la historia de dos cyborgs que viajan en el tiempo desde el futuro, uno (el T800, "tejido vivo sobre endoesqueleto de metal", el papel más memorable de Arnold Schwarzenegger) para proteger al futuro líder de la resistencia humana; el otro (el T1000, un modelo de metal líquido más avanzado, que cambia de forma a su antojo) es enviado para liquidarlo. Lo hace con tal naturalidad que varios nos creímos el cuento, ¿por qué no?

La implacable brutalidad de la película, la falta de sensibilidad en la forma en que el T1000 se despachaba contra cualquier cosa o humano que se le pusiera en frente era algo nuevo en las películas de acción; un enemigo virtualmente invencible que deja sensaciones propias de una película de terror, nos puso a hablar a todos sobre el peligro de la tecnología.

La ciencia ficción ya no era algo lejano, de naves espaciales en planetas por descubrir y aliens amenazantes. Terminator 2 la hizo cercana. Sus protagonistas nos dejaron preguntas y miedos sobre la posibilidad de que el desarrollo tecnológico se saliera de control. ¿Será posible crear máquinas con habilidades físicas y cognitivas superiores a las de los seres humanos? Los efectos especiales de punta (en aquel entonces) y una historia bien contada nos empujaban a considerarlo.

Hoy, año 2018, sabemos que muchos de esos miedos se hicieron realidad, pues se han logrado avances importantes en estas tecnologías. La capacidad de los robots y las inteligencias artificiales para aprender de la experiencia del mundo real ha sido fundamental para muchos desarrollos industriales recientes. Esto nos recuerda a los 2 androides de Terminator 2 con su habilidad de aprender de los humanos, entenderlos y utilizar esto para su ventaja. 

De hecho, esta fue una discusión reciente entre dos titanes de la tecnología. El jefe de Tesla, Elon Musk, advirtió a las autoridades estadounidenses sobre la necesidad de regular la tecnología debido a los peligros potenciales, lo que provocó que el CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, dijera que es irresponsable predecir que la Inteligencia Artificial conduciría a escenarios catastróficos. El fundador de Microsoft, Bill Gates, y el físico Stephen Hawking también advirtieron sobre la amenaza de estas inteligencias, si llegan a evolucionar más allá del control humano. 

Es evidente que esta tecnología en manos militares es capaz de causar un gran daño. Los robots y drones con aplicación en combate es prioridad para ellos. Por ejemplo, el Petman de Boston Dynamics es un robot antropomórfico usado para probar la ropa de protección química. Algunos creen que desarrollos como éstos significan una carrera  armamentista no reconocida entre las naciones que invierten mucho en Inteligencias Artificiales.

Seguramente, los drones y robots capaces de tomar la "decisión de matar" de forma autónoma darán de qué hablar sobre la ética y la naturaleza de la guerra moderna. Una de estas es MonsterMind. Este sistema de inteligencia es capaz de interceptar comunicaciones digitales, identificar amenazas y lanzar ataques cibernéticos de forma independiente. ¿Suena familiar? Si eso no es Skynet en la vida real, ¿qué es?

Por último, lo más preocupante es que están empezando a verse como nosotros. Aunque no es exactamente el look Terminator\Schwarzenegger; Geminoid F, creado por Hiroshi Ishiguro, tienne 65 expresiones faciales y puede sonreír, hablar e incluso cantar.

No es disparatado pensar que esta tecnología nos ponen un paso más cerca a esas realidades distópicas propias de la ciencia ficción. Sin embargo, todavía no espero ver aparecer un cyborg musculoso pidiendo mi ropa, botas o moto. No durante  este 2018, por lo menos.