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Un selfie con Timochenko es lo que necesitamos en Colombia

¿Qué tanto estamos dispuestos a tolerar para vivir en un país en paz?
Una selfie con Timochenko.
Una selfie con Timochenko.
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De los mismos creadores de la campaña millenial de Angélica Lozano y Juanita Goebertus a la cámara y el senado respectivamente, llega Una selfie con Timochenko, una película que tantea qué tanto estamos dispuestos a tolerar para vivir en un país en paz.

A Juan Pablo Salazar últimamente lo hemos visto en los créditos de varias campañas políticas como la de Angélica Lozano y Juanita Goebertus, en donde dirigió y escribió el guión, junto con Álvaro Perea, de una serie web titulada Mujeres Berracas. En la serie las 2 candidatas se dan a conocer por medio de una historia ficticia en la que los rusos las están persiguiendo por no pertenecer a la ultraderecha. Lleno de exageraciones e ironías esta serie es más una sátira de lo que se vive en el país actualmente. Radicales de izquierda o de derecha que en realidad no saben bien de dónde viene todo y solo temen a que llegue el Castrochavismo como un monstruo gigante a vaciar los mercados y quitarles sus propiedades. En medio de tanta confusión están estas 2 mujeres trabajadoras se presentan sin temor alguno para combatir esos y los otros monstruos que se sientan día a día en el congreso de la república.

Salazar también hizo parte del cierre de campaña de Sergio Fajardo y Claudia López con un video en donde aparecen encerrados en un ascensor con varios ciudadanos y cuando se abren las puertas salen los candidatos invitando a la gente a que se una a su campaña diciendo que ellos no son políticos tradicionales y dejan las puertas abiertas para que la gente pase a hablar con ellos. Le dieron la vuelta a los tradicionales cierres de campañas en donde los candidatos convocan gente en las plazas principales para hacer un masivo cierre de campaña.

También fue la cabeza de su propia campaña en las elecciones del senado del 2014. Su número era el 10 por el partido de la U. Hizo “la primera serie web en la historia de la política colombiana” con un invitado de honor: el Pibe Valderrama. El Pibe le entregaba el número 10 que siempre portó en la selección y Juan pablo prometía revelaba los oscuros secretos de la política. No ganó pero el presidente Santos lo invitó a trabajar con el gobierno liderando el Plan presidencial de inclusión de personas con discapacidad.

Juan Pablo es publicista, siempre había trabajado en agencias hasta que un accidente hace más de 10 años, lo dejó en una silla de ruedas y la vida le cambió. Desde entonces sintió la necesidad de trabajar por los derechos de los discapacitados en un país en donde no se hablaba de esos temas y cada persona con discapacidad se las arreglaba por sí solo sin ninguna ayuda del Estado, la invitación del presidente fue perfecta y desde el gobierno

Pero una vez más quiso hacer las cosas a su manera y en vísperas de elecciones presidenciales, Juan Pablo Salazar lanzó la película Una selfie con Timochenko que hace parte de su trabajo con el gobierno de Juan Manuel Santos y por supuesto con la firma de los acuerdos de paz.

En la película, un funcionario de la Casa de Nariño (Juan Pablo Salazar) quiere hacer hasta lo imposible por levantarse a una presentadora y actriz de televisión (Natalia Durán). La presentadora, que está interesada en cubrir todo lo pertinente a los acuerdos, quiere ir a la firma de estos en Cartagena y Juan Pablo trata de hacer hasta lo imposible por llevarla.

En la película, que es más un falso documental, pero no del todo falso porque lo que la inspira es un hecho que pasó un día antes de la firma de los acuerdos, o mejor, en este experimento audiovisual, Juan Pablo y Natalia van a visitar a Ruanda, él con la intención de descrestarla a ella y ella con la intención de conocer la historia de un país que firmo la paz hace 20 años y que sigue trabajando por eso día a día.

En medio de la travesía de levantarse una modelo se aparecen historias como la de los Tutsis y los Hutus, antiguos guerrilleros ruandeses que ahora juegan en un mismo equipo de voleibol, así como también antiguos soldados y guerrilleros colombianos heridos en combate jugando en una misma cancha.

La manera cómo se narra la historia del país, que sirve de excusa para el levante del funcionario de la Casa de Nariño nos pone a pensar en lo importante que es pensar en la reconciliación en Colombia. En lo necesario que es dejar de un lado la política y darle la voz a quienes han sufrido esta guerra que en su mayoría ha sido la gente del campo. Se termina la película y queda mucho por pensar y mucho por entender pero sobre todo mucho por hacer.

La guerra en Colombia se ha vuelto un tema noticioso y cuando vemos películas como esta nos acordamos que todo ha sido de carne y hueso y de dolor. En este momento de saturación de propaganda política y discursos, es buena idea ver películas como esta que nos ilustran de otra manera de por qué estamos cómo estamos  y por qué llegamos hasta acá.

Salazar escogió el cine para mostrarle al país lo que significa la reconciliación y nos pone a pensar en qué tan dispuestos estamos a eso, a reconciliarnos, a incluir a Timochenko en la selfie de la paz. Una vez más borra las maneras tradicionales de enviar mensajes y esperamos que lo siga haciendo porque de otra manera parecemos no entender bien qué es lo que pasa en este país.