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Youtubers: ¿La nueva profesión criolla?

Internet ha cambiado tanto las cosas que grabarse a sí mismo es más rentable que estar en una oficina.
Por
Redacción Shock

Si no estuvo, seguramente oyó hablar durante este fin de semana sobre el Club Media Fest: “el festival de youtubers más importante del mundo hispano”. ¿A qué hora los youtubers se volvieron tan importantes que son más célebres que las celebridades y ganan más dinero que los profesionales?

Por: Lorena Machado Fiorillo // @lorenamafi // Fotos: Daniel Álvarez.

Calificar a los youtubers como algo novedoso sería ignorar un fenómeno del que se empezó a hablar en 2009 cuando un adolescente anónimo de voz chillona que vivía en Estados Unidos alcanzaba el millón de suscriptores en su canal. No es que hayamos estado dormidos durante ese tiempo sino que, como todo en Colombia llega tarde (Internet, Napster, Netflix y un largo etcétera) apenas se está entendiendo a Youtube como una opción viable para que menores de 25 años hagan su quincena. Un puñado de amateurs volviéndose profesionales. 

En ese universo infinito que es Internet cada clic tiene un precio y lo que muchos consideran un pasatiempo se convirtió no solamente en un trabajo que paga por cada mil vistas sino en derrumbar la frontera entre celebridad y fanático. “Es una nueva idea de celebridad o personalidad. La relación con nuestros seguidores es mucho más cercana que la de las cantantes o actrices porque los youtubers podemos responder los comentarios, hacer gestiones en vivo con ellos o encuentros personalizados. El hecho que vean que somos personas reales y que tenemos vidas como la de todos ellos no hace que piensen que no van a tener ese cuerpo, esa cara o ese trabajo. Me gusta que nosotros les podemos mostrar que sí se puede”, comenta la youtuber Laura Sánchez (LauraMakeUp25), especialista en maquillaje y que tiene hasta la fecha 643.255 suscriptores. 

Así como en la televisión los reality shows transformaron a gente común y corriente en estrellas (Adele, One Direction, Kelly Clarkson, Jennifer Hudson), Youtube le ha dado voz a un montón de jóvenes desconocidos dispuestos a mostrar lo que hacen, lo que les gusta y lo que piensan para ser los representantes de las nuevas generaciones, y, de paso, monetizarlo. Con tutoriales sobre moda, matemáticas, maquillaje, libros, videojuegos o cuestionamientos existencialistas, este grupo de millenials ha creado una comunidad que sobrepasa la de Shakira o la de Carlos Vives. Los más famosos están ganando alrededor de 2.000 dólares al mes únicamente por reproducciones y algunos ya tienen sus propios mánagers. 

Esta comunidad cada vez se hace más fuerte porque, además de romper con la idea de que las nuevas generaciones sólo quieren contenido desechable y de corta duración (los videos sobrepasan los 10 minutos), también está conquistando terrenos distintos a los digitales. Las marcas van detrás de ellos con el fin de tenerlos en sus campañas publicitarias o de que mencionen sus productos y las editoriales los convencen de que escriban su propio libro porque su público está muy bien delimitado y el mensaje llega sin intermediarios. Como han cambiado las reglas del consumo de contenidos, los youtubers están migrando a plataformas más mainstream para conquistar más audiencia. No en vano, una youtuber norteamericana – Miranda Sings- acaba de estrenar su propio show en Netflix. 

Imagine lo complicado que es para ciertos papás entender Facebook, mucho más difícil será explicarles que sus hijos están ganando por encima del promedio colombiano sin ni siquiera haber terminado la universidad y haciendo videos. Ser youtuber se suma a lista de nuevas profesiones, como community mánager o influenciador, que reclaman a los jóvenes como sus expertos porque entender el mundo digital en el siglo XXI es una necesidad y ellos nacieron y fueron educados con Internet. ¿Va a luchar contra ellos o aceptará nuestro presente?

 

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