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Brindemos por los ausentes: el club de los grandes marginados de Rusia 2018

Un drinking game por los cracks de lujo que se pierden el Mundial
Foto. Gettyimages
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Por
Álvaro Castellanos

Por culpa de lesiones, sanciones, injusticias técnicas o simplemente debido a que sus seleccionados no clasificaron, grandes cracks han quedado fuera de las copas del mundo.

Por Álvaro Castellanos | @alvaro_caste

Luego de ser suplente en Estados Unidos 94 y Francia 98, Santiago Cañizares se alistaba en 2002 para atajar su primer Mundial. Líder, experimentado y en gran momento, el arquero del Valencia contaba las horas para debutar en Corea-Japón cuando, a pocos días del inicio del torneo, se le resbaló un frasco de loción mientras se duchaba. Recordado por tapar goles con sus pies, atravesó instintivamente uno de ellos para evitar que el frasco no se estallara contra el piso, con la desgracia de que un vidrio le cortó un tendón del pie derecho: cantinflesco suceso que lo bajó del Mundial.

Por culpa de lesiones, sanciones, injusticias técnicas o simplemente debido a que sus seleccionados no clasificaron, grandes cracks han quedado fuera de las copas del mundo. Di Stéfano en 1962. Maradona en 1978. Van Basten en 1994. Romario en 1998. Ballack en 2010. Y Best, Weah o Giggs nunca jugaron una. Los casos abundan y tal vez por eso Falcao, ausente en Brasil 2014 por una rotura de ligamentos, no debería estar jugando amistosos, ni entrenando, ni viviendo su vida con normalidad. El goleador colombiano debería encerrado en un refugio antibombas dentro de una urna de cristal para evitar que el azar comprometa su presencia en Rusia 2018.

A punto de comenzar el vigesimoprimer Mundial de la historia, por qué no hacemos un drinking game por sus grandes ausentes. Ya entrados en gastos, hagámoslo con vodka y, por qué no, terminemos bien borrachos, aunque con el alivio de que veremos a Falcao, a Mohammed Salah y, mejor aún, a Paolo Guerrero, pues gracias al lobby oficinista de la federación peruana, la aparición del goleador en el Panini no fue en vano y lo tendremos en el Mundial, pese a una sanción extendida que le había clavado la FIFA por consumo indebido de sustancias recreativas.

Empecemos con Gianluigi Buffon: si me preguntan, el mejor portero de la historia. Con 23 años de carrera, 21 títulos en Italia, tres copas a nivel europeo y el Mundial de 2006 encima, el italiano de 40 años todavía frena goles en situaciones insólitas dignas de los mejores capítulos de Supercampeones. Sin embargo, al otro costado de la cancha sus compañeritos de la azzurra no pudieron con Suecia en el repechaje. La memorable tolimeada de la Selección italiana le cerró la puerta al gran Gianluigi de batir el récord personal de participaciones mundialistas, que pudo llegar a seis, pero se frenó en cinco.

Sigamos este drinking game con Zlatan Ibrahimovic. El sueco, que se dio a conocer hace unos 14 años por meter goles que parecían hechos por un adolescente asiático campeón de PlayStation, jugó su último partido con Suecia frente a Bélgica en la Euro de 2016 y decidió no hacer parte del proceso de su Selección camino al Mundial de Rusia. Al quedar fuera de Brasil 2014, el crack ya había declarado que «un Mundial sin mí no merece la pena verlo». Y ante el rumor de ir al de 2018, Zlatan recicló la frase.

 

El gran Ibra, ídolo por su fútbol, sus frases y su arrogancia, se recuperó el año pasado a lo Wolverine de una lesión de rodilla y todavía hace goles monstruosos en el fútbol gringo. Y aunque la decisión técnica de dejarlo fuera del Mundial es lógica y consensuada, valía la pena verlo creando sus propias de jugadas de gol frente Alemania, México y Corea del sur como referente de una selección sueca carente de figuras que, dadas sus limitaciones, parece que va a Rusia con fines netamente turísticos.

El tercer shot de esta borrachera en progreso podría ser doble. Aunque las ausencias de Buffon y Zlatan nos dejan, como dijo Freddy Totono Grisales, con un «sinsabor amargo», la de Dani Alves tal vez es peor, pues a diferencia de ellos, el gran lateral del PSG seguía en el tope de la ola de su productividad como futbolista y aparte se lesionó justo antes de la copa del mundo. Una rotura de ligamento cruzado sufrida a finales de mayo lo marginó de la convocatoria brasileña, pero para fortuna de los pentacampeones mundiales, les sobran las figuras y siguen siendo candidatos máximos para levantar su sexta copa. Por lo pronto, durante la fase inicial de su recuperación, el crack de 35 años tendrá tiempo para dedicarse por completo a su otra pasión: tomarse fotos y videos pendejos para Instagram.

 

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Hablando de roturas de ligamento, Colombia también sufre de la lesión más popular del fútbol. Días antes del inicio de Rusia 2018, la Federación anunció que no contará con el lateral izquierdo de Boca Juniors Frank Fabra, que enterró un pie en el pasto durante un entrenamiento: una noticia que le gusta a pocos, como a Farid Díaz, su remplazante en el Mundial. Casi en simultáneo, a Argentina le pasó lo mismo con Manuel Lanzini, mediapunta del West Ham United inglés, y uno de los pocos jugadores distintos al mando de Jorge Sampaoli. También se rompió los ligamentos en una sesión de entrenamiento, poco antes del debut de Messi y los demás contra Islandia.       

Mientras las Selecciones pequeñas completan las planillas de Excel de sus convocatorias con jugadores desconocidos, potencias como Alemania, Francia o España se dan el lujo de cerrarle la puerta en la cara a figuras de la calidad de Leroy Sané, Alexander Lacazette y Álvaro Morata, respectivamente. De esta forma el drinking game llega a seis tragos. Y si seguimos firmes, sumemos otro shot triple en honor a Mario Götze, Karim Benzema y Marcos Alonso, como para tener certeza de que, sí o sí, al otro día seremos más guayabo que personas.

Sané, de pelos ensortijados al estilo Juan Guillermo Cuadrado, es una de las figuras del Manchester City pero, por decisión técnica, Joachim Löw lo marginó de la lista definitiva de Alemania, que fácilmente podría llevar a Rusia a un equipo alternativo y salir campeones. De hecho, lo hicieron en la Copa Confederaciones de 2017. Llevaron a una base sub-23 y, como si se trataran de robots invencibles programados en modo victoria, terminaron ganándola. Los alemanes decidieron prescindir de jugadorazos como Sané (volante) o Mario Götze (delantero), ídolo vitalicio de la Mannschaft por anotar el gol que les dio su cuarta copa del mundo en Brasil 2014, pero maldecido por una catastrófica colección de lesiones e incluso un desorden en su metabolismo, que terminaron incluyéndolo en este etílico recuento.

En tanto, a Lacazette, Morata y Alonso los dejaron sin Mundial por una razón en común: superpoblación de talento. Y sobre Benzema, no hace parte de la Selección francesa desde hace unos años, cuando se le ocurrió ser cómplice de una extorsión a su compañero Mathieu Valbuena, quien fue registrado en video entregándose al deseo con una señorita que no era su pareja.

 

Si la idea es beber como si no hubiera mañana, por la misma línea destaquemos la ausencia mundialista de Radja Nainggolan: el gran volante de recuperación belga de la Roma quien, por determinación (por no decir capricho) de su seleccionador se quedó con las ganas de raspar rodillas de panameños, ingleses y tunecinos en el Grupo G de Rusia 2018.

A la decepcionante ausencia estelar de Italia del Mundial, hay que sumarle la de Holanda: una Selección que juega bien, pero que pasa con facilidad de naranja mecánica a naranja descompuesta. Arjen Robben, todavía ídolo de su Selección, es otro marginado clave de la copa del mundo. Sus apariciones fantasmales por la banda derecha y sus enganches hacia la izquierda, habituales desde hace unos 15 años, dejarán un hueco difícil de llenar.

La eliminación de Chile de la cita mundialista también reporta bajas sensibles en Rusia, como la de Arturo Vidal y Alexis Sánchez, las cuales elevan este drinking game a trece fatídicos tragos. Rivales durante varios años y aliados en la consecución de la Copa América de 2015, los ídolos de la roja verán el Mundial por televisión durante un período de vacaciones forzadas. La misma suerte cobija a prodigios como Gareth Bale, que nos dejó boquiabiertos hace unas semanas con una acrobática chilena que le aseguró al Real Madrid su decimotercera Champions League, pues Gales, que brilló en la última Euro, no logró su clasificación a Rusia.

Llegado el momento del drinking game en que uno, bien borracho, se quiere ir para la casa, pero termina llegando a niveles «Boris Yeltsin» en el alcoholímetro del bar de Moe, destaquemos cinco ausencias más: las del francés Payet, el gabonés Aubameyang, el inglés Chamberlain, el estadounidense Pulisic y el italiano Verratti, que también quedaron fuera de la gran lista de 736 futbolistas matriculados en la excursión a Rusia. 

En el caso colombiano, un par de figuras como Edwin Cardona y Duván Zapata no figuraron en la lista definitiva de José Pékerman. Cardona, eterno nominado al balón gástrico de oro, fue uno de los jugadores más valiosos de Colombia en la eliminatoria, pero un doble escándalo (de xenofobia en un amistoso contra Corea del Sur a finales de 2017; y de maltrato a unas facilitadoras de amor en Buenos Aires) lo desplazaron de su aspiración mundialista. La ausencia de Zapata, un delanterazo con casi 50 goles en el fútbol italiano, es más confusa, pero estaría justificada en problemas físicos.

Con 21 tragos encima, apenas para conmemorar el Mundial #21 de la historia, termina este drinking game en honor a esos cracks que, como Santiago Cañizares en 2002, no estarán en 2018 en tierras de la ruleta, la ensalada y la paja rusa. Como acto final, alcemos las copas vacías para brindar por Messi, Cristiano, Coutinho y toda la magia que veremos entre junio y julio, pero también por la no presencia del espectacular Stefan Medina. Nada personal con el marcador de punta del Monterrey de México, pero como colombianos ya acumulamos suficiente desgracia con el eventual regreso del uribismo al poder.

 

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