Se encuentra usted aquí

.

Cocodrilos en las alcantarillas: la leyenda urbana que no pierde vigencia

¿De dónde salió esto?
Getty Images
Getty Images
Por
Redacción Shock

Los mitos urbanos han estado en nuestras vidas desde siempre. No importa si es el diablo que se aparece en una conocida discoteca, o la jeringa con SIDA en una sala de cine, siempre encontraremos a alguien que conoce la historia con lujo de detalles y la cuenta con el fervor de haberla vivido. Una de esas “anécdotas” que todo el mundo ha escuchado alguna vez tiene que ver con la presencia de cocodrilos en las alcantarillas.

La leyenda nació en las décadas de 1920 y 1930. Tiene sentido que haya sido en esa época, pues por la Ley Seca en Estados Unidos, abundaban los sitios de reunión clandestinos en espacios no convencionales y las alcantarillas eran útiles para el contrabando de alcohol.  

Según la historia, en las tiendas de mascotas de Florida se vendían cocodrilos bebé como mascotas exóticas y algunas personas decidían adoptarlos por diversión. Cuando crecían demasiado, eran arrojados por el inodoro y terminaban en las alcantarillas de las ciudades, donde aterrorizaban a quienes trabajaban en ellas, y a los desprevenidos transeúntes que se los encontraban. 

Una de las primeras historias al respecto surgió a mediados de los 30. Varios jóvenes que afirmaron haber visto a un cocodrilo saliendo de las alcantarillas. Luego de verlo, lo mataron con golpes de pala, según el testimonio. 

En 1959, El libro El mundo bajo la ciudad, del autor Robert Daley, habla sobre los servicios públicos en la isla de Manhattan. Uno de los capítulos se titula Cocodrilos en las alcantarillas y contenía entrevistas a Teddy May, supuesto comisionado de alcantarillas de la ciudad. Según May, tras oír los rumores de la presencia de los lagartos, envió a varios hombres a investigar. Aunque al principio no encontró nada, más adelante los vio con sus propios ojos: medían cerca de 60 centímetros de largo, según declaró.

Versiones posteriores incluirían nuevos detalles: dado que los cocodrilos crecían con poca luz solar, terminaban siendo albinos y ciegos. También se habló de mutaciones, debido a la gran cantidad de sustancias peligrosas y potencialmente tóxicas que pueden encontrarse en las alcantarillas.

Expertos han aclarado que es imposible que un cocodrilo viva en las alcantarillas, pues no resistiría a las bajas temperaturas de Nueva York en invierno. Igualmente, las enfermedades producto de los desechos de la alcantarilla impedirían su supervivencia. Sin embargo, hay quienes siguen creyendo que los reptiles podrían desarrollar inmunidad a ellas. 

El mito no pierde fuerza. En marzo de 1984 fue rescatado en Francia un cocodrilo, que fue encontrado en las alcantarillas. Actualmente, vive en el acuario de Vennes y se llama Eleanor.

Gracias a las truculentas historias de la mafia, los cocodrilos mantienen ese carácter mítico. En 2009, fue confiscado un cocodrilo de 1.7 metros y 40 kilos de peso a Antonio Cristofaro, de la Camorra Napolitana. En Colombia, versiones de campesinos afirman que víctimas de masacres perpetradas por grupos paramilitares no habrían aparecido, pues fueron alimentadas a los cocodrilos. 

Si estos casos reales han contribuido a la credibilidad del mito, la ficción no ayuda. Series como Las tortugas Ninja o Futurama han ayudado a que no nos parezca tan descabellada la idea de que una criatura así pueda vivir en ese espacio. Después de todo, la ciudad de Nueva York cuenta 1600 kilómetros de metro, 10.300 kilómetros de alcantarillas y decenas de túneles bajo sus ríos. Lo cierto es que sin duda es un mito que seguirá desconcertándonos.

Más contenido sobre: