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Ese perverso cuento de hadas machista llamado ‘50 Sombras de Grey’

50 sombras de Grey baila entre una delgada línea entre la fantasía erótica y la agresión de género.
Por
Johana Arroyave

Dicen que el amor vende, y mucho más si se mezcla con sexo, traumas y un drama más grande que toda la temporada de la Rosa de Guadalupe. Para la muestra, el éxito editorial y cinematográfico de 50 sombras de Grey que revolucionó el mundo. No lo decimos solo por las cifras (900 millones de dólares en taquilla en todo el mundo, 450 millones de copias del libro vendidas que están disponibles en más de 51 idiomas), sino porque puso a las mujeres a hablar de su sexualidad inspiradas por lo que algunas consideran el paradigma del hombre perfecto y otras un perfecto imbécil.

Por: Johana Arroyave @JohanaArroyave / Foto: Fifty Shades Darker

La crítica hacia las dos adaptaciones cinematográficas que se han hecho de los libros de E.L. James ha sido despiadada. The Hollywood Reporter asegura que la historia es un desastre que no llega a ningún punto, USA Today afirmó que la secuela logró ser más mala que la primer historia y Variety concluyó que con la historia realmente no pasa nada. La crítica no ha sido benevolente con ninguna de las dos partes pues en Metascore, que promedia las calificaciones de los críticos en medios de todo el mundo, la primera parte promedia 46 sobre 100 y la segunda 33 sobre 100. La prensa no es la única que le ha dado palo: en IMDB.com –la base de datos cinematográfica más grande de internet– la primera parte tiene una calificación promedio de los usuarios de 4.1 sobre 10 y la segunda 4.8, mientras que en  RottenTomatoes.com –otro popular espacio para aficionados al cine–, la primera entrega tiene un 25% de aceptación y la segunda apenas un 9%.

Pero a pesar de que los expertos y los aficionados la destruyen, 50 sombras de Grey le da una bofetada a esas opiniones y se posiciona como una fábrica de billetes con unos resultados impresionantes. Por supuesto, los más felices con estos números son los empresarios que están detrás de este monstruo. En cinco semanas en cartelera, Cincuenta sombras más oscuras atrajo más de 710.000 espectadores, superando a cintas como la promocionadísima La La Land y, por ende, al resto de las nominadas al Óscar. Unas cifras altas teniendo en cuenta que no es una película para todo público o de acción que le aseguraría mejor taquilla.

 

Sin embargo, las críticas a la película van más allá de lo estrictamente cinematográfico. La manera en la que se vende el sexo a cambio de regalos, una vida en la que la protagonista no puede trabajar, no puede compartir con amigos, ni salir sin un escolta y vive exclusivamente para complacer a su esposo, es un amor que para algunos raya con la enfermedad. Esto ha abierto el debate en cuanto a los valores que se están llevando las mujeres cuando terminan de leer el libro o salen de la sala de cine. También queda una gran inquietud sobre por qué millones de ellas sueñan con tener una historia de amor con un sujeto que varios psicólogos aseguran que es “machista, manipulador y controlador” como Christian Grey.

 

¿Es una historia de violencia domestica disfrazada como erótica?

 

Maria Camila Castillo, feminista y escritora colombiana ha emprendido desde 2015 una campaña que busca evitar que la gente acuda a los teatros a ver 50 sombras de Grey, asegurando que: “esta historia solo está mostrando a una chica insegura que se entrega a un hombre millonario y atractivo quien le vende amor a cambio de sometimiento”.

“Las mujeres están idealizando un amor que les muestran en un libro o en una película. No se dan cuenta que solo están alabando unas acciones que venden a la mujer como un objeto sexual que se puede comprar con joyas y dinero. La relación que muestran en esta historia es una relación en la que se ataca física y psicológicamente”, afirma en una entrevista que hicimos acerca de la trilogía.

Durante el 2015 crearon una campaña masiva con el hashtag #Fuck50Shades para repudiar que la película romantizara el abuso a las mujeres.

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De toda la campaña salió un gran articulo titulado Cincuenta sombras de Grey: Una historia pornográfica pútrida en donde se trató uno a uno los puntos de la película, cómo la vendían en Estados Unidos y cómo los medios de comunicación ayudaron a hacela más visible. Pero no solo en Colombia se ha criticado la venta de la historia de Anastasia y Christian Grey. Una investigación dirigida por Amy Bonomi de la Universidad de Michigan y publicada por Women's Health, revela que esta trilogía literaria ha incitado a las jóvenes a caer en el alcoholismo, desórdenes alimenticios, promiscuidad y relaciones de parejas abusivas. Los resultados del estudio revelan que el 75% de las lectoras de los tres libros han pensado en la posibilidad de ayunar durante más de 24 horas o usar algún tipo de medicamento para bajar de peso tal y como se lo indica Grey a su enamorada.

Por otro lado, análisis como el de la activista política Beatriz Gimeno en el artículo Porno para mamás y porno sin más publicado en Pikara Magazine, afirman que el libro es “una novelita rosa remozada de sexo explícito para la era postporno”. Además asegura que “esta trama es solo una cursilada imposible de tragar, mal escrita e insoportablemente sexista”, y se pregunta aún más allá “¿Qué lleva a las mujeres a soñar con una relación de estas?”.

 

¿Quiénes ven realmente 50 sombras de Grey?

Según cifras de Box Office Mojo, portal dedicado conteo de los ingresos en taquilla que consiguen las películas en el mundo, el 80% de las visitas a las salas de cine fueron de mujeres entre 17 y 25 años. Por su parte el libro fue comprado en un 70% por mujeres.

En una entrevista E.L. James, autora de la trilogía Grey, aseguró que las mujeres siempre han soñado con un Grey o, por lo menos, con un hombre que las rescate y las haga vivir una fantasía. Frente a las críticas de sexismo o abuso se limitó a responder “esto es lo que las mujeres quieren”.

¿De verdad es lo que las mujeres quieren? ¿Qué tipo de mujeres sueñan con algo así? Nelly Ariza, psicóloga clínica, asegura que “este tipo de formato es exitoso porque culturalmente se sigue vendiendo una dependencia emocional por parte de la mujer hacia el hombre. Y esto es lo que pasa en la película. Anastasia se muestra como una mujer independiente laboral y económicamente, pero no es capaz de decir ‘no’ a Christian porque su autoestima es tan baja que la hace depender de él”.

Además confirmó que es muy normal que algunas mujeres se sientan atraídas hacía este tipo de personajes ya que sin importar que estemos en pleno 2017, las relaciones hayan cambiado y los roles se hayan desmitificado. El ideal de príncipe azul u hombre de reputación sigue siendo un constante en la búsqueda de pareja.

Un estudio de Leonardo Moreno, psicólogo de la Universidad Nacional de Colombia, sobre lo que buscan las mujeres a la hora de encontrar pareja reveló que el género femenino sigue pidiendo estatus formación educativa, poder adquisitivo, inteligencia y un buen futuro económico a la hora de elegir novio o esposo. ¿O sea que a las mujeres no les molestaría tener un Christian Grey en la casa solo si este paga las cuentas? ¿Estaríamos apoyando una ideología de sexo a cambio de estabilidad con historias como estas? ¿Realmente el atractivo de 50 sombras de Grey es el sexo o es solo el sueño de tener un man con este estatus? Tal vez muchas personas solo fueron a ver las películas y compraron los libros en busca de una evolución del ausente material erótico artístico que era tan popular en los 60 y 70, pero también estamos asistiendo a una complicidad silenciosa con una fábula y un cuento de hadas muy machista.

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