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Guía básica para mamársela a una mujer

Si usted está genuinamente interesado en comérsele deliciosamente la cuca a una mujer, lo invito a que siga leyendo…
Ilustración: iStock
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Por
Trilce Ortiz

Más allá del orgasmo, o de “hacerlo para que me lo hagan”, el sexo oral es una herramienta deliciosa que permite explorar distintas maneras de estimulación, juego y placer. Para ser un pro no se necesita llamar a pedirle consejo a Nicky Nichols de Orange is the New Black, aunque ella sabe lo que hace, sino tener la honesta disposición de dejarse guiar.

Hágalo de corazón

O pensando con el pene si es el caso, pero hágalo porque en realidad le interesa verla feliz. “Es súper importante que realmente quieran y que lo hagan porque les interesa el placer de uno”, recalcó Cristina, “que muestren entusiasmo y no toque pedirles que lo hagan”. El sexo es una vaina de doble vía, y si no le interesa el placer de su pareja, puede comerse a su ego.

Puro relax

Si no está relajada no hay lengua divina que la haga venir, así de simple. Hay muchas mujeres, como mi amiga Ángela, que no es que se sientan 100% cómodas con la exploración sexual y menos si es con un tipo nuevo, por lo que si además están en una posición súper incómoda, llevadas de la rabia porque se pelearon con la mejor amiga o en un sitio que no tiene mucho que envidiarle a un motel de 5 pesos la hora (si es que eso existe), el sexo oral no les va a hacer ni cosquillas.

Juéguele

En lo que estuvieron de acuerdo todas las mujeres a las que consulté es que no hay nada que mate la pasión más que un man que va directo a chuparla, sin nada de tacto, con evidente desconocimiento y como si máximo lo estuviera haciendo por “devolver el favor” (un consejito, si va a hacer “favores” mal hechos, mejor no los haga). A la cuca hay que llegarle con calma, ponerla en ambiente como con un bolerito o un rock suave, no darle más duro que heavy metal.  Como dijo Andrea, es importante “que no se la coman desde el principio como si estuvieran comiendo sandía desaforadamente, sino que haya un poco de teasing”. El juego se llama matarnos de ganas hasta que no aguantemos más.

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Acuérdese además que hay un largo camino entre, digamos, los labios de la cara y los de la cuca: dele cariñito a todo lo demás (cuello, pezones, ombligo, costillas, entrepierna, usted me entiende).

La cuca es más que la punta del clítoris y este tampoco es el timbrecito del orgasmo automático. Lo invito a que estimule el monte de venus, a que le pase la lengua al frenillo, a que chupe los labios exteriores e interiores y ya que está en esas no tenga miedo a usar el dedo y estimular el punto G (que sí existe y es bastante sencillo de encontrar). Si usted es de espíritu realmente aventurero, puede asomarse hasta el ano, eso sí, muy suavemente, a ver si a ella le parece bien la exploración. “Es importante que hayan descubriendo, bordeando y luego entrando poco a poco, tanto la lengua, como el beso y el dedo”, explicó Carolina.

Guárdese ciertas herramientas

Sus labios, dedos y maravillosa lengua están todos bienvenidos a esta fiesta. Los dientes se pueden quedar en la casa. Imagínese (¿o acuérdese?) que una vieja le agarra el pipí a mordiscos, cual vil salami. Ahora piense que las mujeres tenemos el doble de terminaciones nerviosas en la cuca y entienda, a menos de que se lo estemos pidiendo expresamente, no meta dientes. Gracias.

Pare oreja

Si en realidad quiere hacer venir a su pareja (se supone que, en parte, por eso está leyendo esto), despliegue sus radares y ponga atención. Olvídese de lo que su ex le dijo que funcionaba con ella, no hay dos mujeres iguales. Concéntrese en la de ahora y sígale la cuerda.  “Hay manes que creen que se las saben todas y no a todas nos funciona igual”, dijo Andrea. Si le dice que más despacito, si le mueve la cara hacia la derecha, si le pide que le dé dedo, no se las venga a tirar de que usted sabe mejor que ella y hágale caso.

Supere a su macho interno

Uno lo explicó clarito mi amiga Caro: “si la chica empieza a juntar rodilla y a quitarle la cabeza ‘mijo, quite la cabeza porque lo está haciendo muy mal.’” No se hiera en su ego de hombre y entienda que lo que sea que está haciendo no le está gustando, ya habrá otra oportunidad (tal vez). A veces simplemente no va a pasar (lo del orgasmo, o algo parecido), está bien, puede retirarse. Insistir en que es el putas de la mamada cuando ya evidentemente ella no quiere que siga no va a terminar bien.

El beso póstumo

Así como a la gran mayoría de los manes que conozco les da un asco completo pensar en “besarse su propio pene” a algunas de nosotras no es que nos encante el sabor de nuestra cucas. Déjenos tomar la delantera en lo que a besos (en la boca) se refiere después de que haya terminado. De nuevo, acuérdese que cuerpo es lo que hay para seguir besando.

¿Si vio? La cosa es bastante sencilla: disposición, ganas y poner cuidado.

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