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¿La comercialización del graffiti acabó con la rebeldía de la escena?

Los “vándalos de la calle”, como llamaban coloquialmente a los grafiteros de las ciudades, son ahora los artistas más buscados, pero no por la policía.
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Los “vándalos de la calle”, como llamaban coloquialmente a los grafiteros de las ciudades, son ahora los artistas más buscados, pero no por la policía. Marcas, campañas políticas, agencias de vuelos y hasta bancos de todo el mundo los pretenden para que dejen su marca y firma en publicidades con millones de billetes de por medio. De la calle ya pasaron a las galerías y el año pasado en Europa superaron los 195 millones de dólares en ventas. ¿Dónde quedaron los valores punkeros y anarquistas del grafiti?

Por: Johana Arroyave / @JohanaArroyave

En los 90 nombres como Shepard Fairey, John Fekner, Blek le Rat, Jacek Tylicki, Banksy y Space Invaders, marcaban el inicio de una generación que nació del graffiti pero que en el camino fue encontrando su propia esencia y marca. Las pegatinas, plantillas, posters y esculturas se convertían en las protagonistas de la calle y el medio para dejar huella en las ciudades. Se estaban llevando el título de los precursores de un modelo de arte por el que antes nadie daba un peso y que ahora es el ‘boom’ en el mundo: el Street Art.

El hecho de que estos trabajos estén en la mira de las diferentes industrias comerciales y de por medio haya tanto billete ha sido un tema muy delicado entre los artistas urbanos. El panorama está dividido en dos, hay algunos fieles a las creencias de que el arte de la calle es para dejar mensaje social, crítica política y acabar con el pensamiento de consumo que nos han vendido los medios y otros creen simplemente que lo que importa es pasar el mensaje social, seguir trabajando porque este legado llegue a más lugares y ganar dinero a cambio de ello es la mejor forma para continuar pintando. Algo bastante coherente si pensamos en la famosa frase de mamá ¿de qué va a vivir? Y pues si no es del trabajo propio y del talento ¿entonces de qué sirve esforzarse?

A pesar de la resistencia continua por parte de algunos artistas, las diferentes miradas y opiniones frente a si recaudar dinero está bien o mal, existen personajes como Shepard Fairey, el mismo del cartel 'Hope' de Barack Obama, el más exitoso y también el más criticado comercialista de Street Art. En un cabezazo o un ataque contra la esencia de la escena, aprovechó su fama y construyó una marca de ropa: Obey que en la actualidad es un negocio de varios miles de millones de dólares.

Pero ¿qué está pasando en el panorama nacional? Esto fue lo que encontramos: