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Las historias secretas del hotel de los vicios de las celebridades en Hollywood

Chateau Marmont: el lugar que ha sido sede de las excentricidades de celebridades desde Keith Richards hasta Led Zeppelin.
Nancy Spungen y Sid Vicious / Foto: Getty
Nancy Spungen y Sid Vicious / Foto: Getty
Por
Tranceteca

Jarvis Cocker, el cantante de Pulp, acaba de lanzar un disco inspirado en los secretos inconfesables de la vida de los rockstars en los hoteles. Particularmente dos, el Chateau Marmont en Los Ángeles y el Hotel Chelsea en Nueva York, han sido testigos de escándalos de celebridades de todo tipo.

Por: Mr. Trance*

Los hoteles más legendarios están llenos de fantasmas, de vidas que pasaron, algunas por más tiempo y otras por menos pero en definitiva efímeras, como la vida. Sus paredes ocultan secretos inconfesables, romances, pasión y a veces tragedias. Y si en estos hoteles además se han alojado artistas o personajes ilustres del rock n´roll la leyenda está servida. De eso trata Room 29, el último disco del británico Jarvis Cocker (cantante de Pulp) en compañía del pianista Chilly Gonzales. Una obra concebida como pieza teatral que nació cuando el delgado cantante se alojó en la habitación 29 del mítico hotel Chateau Marmont ubicado en Los Ángeles, y se puso a tocar el (también mítico) piano de cola de la habitación, testigo tiempo atrás, de las juergas de la flor y nata hollywoodiense.

En sus más de 90 años de historia el Chateau Marmont, ubicado en el 8221 de West Sunset Boulevard, ha sido testigo de bacanales, adulterios y más de una sobredosis. Un jardín de las delicias en la ciudad de los Ángeles con 63 dormitorios, suites o bungalows. Por sus habitaciones han pasado los amores de Jean Harlow, Howard Hughes, Clark Gable o James Dean. Fue célebre una de las juergas que montó Dennis Hopper con más de 50 chicas playboy, recatada si la comparamos con las orgías que organizaba Errol Flynn en los años 40. Una noche el malogrado batería John Bonham de Led Zeppelin se paseó desnudo por el vestíbulo con una moto mientras el manager del grupo, Peter Grant, firmaba un contrato millonario en el lobby. El hotel ha perdido la cuenta de las televisiones que ha arrojado Keith Richards por la ventana, actividad que imitaron otros célebres personajes del rock e incluso superaron, llegando incluso a tirar un sofá a la piscina para ver si flotaba, según confesaba el también malogrado Keith Moon de The Who. Si flotaba o no nunca se supo porque la piscina estaba vacía.

Sin embargo, el hotel no siempre ha sido escenario de destrucción. También de inspiración. Sofía Coppola, filmó en su interior parte de la película Somewhere (2010) (León de Oro en el Festival de Cine de Venecia) y en donde se podría decir que el Marmont se interpreta a sí mismo, siendo el hogar de un desencantado actor de Hollywood, encarnado por Stephen Dorff. La cantante Lana del Rey, asidua huésped, también ha reflejado el hotel en su trabajo. En el videoclip de su célebre Video games podemos ver a la actriz Paz de la Huerta invitada a salir después de dar un espectáculo en una de las fiestas tras los Globos de Oro en 2011. Ya lo dijo Harry Cohn, fundador de Columbia Pictures: “si vas a meterte en problemas, hazlo siempre en el Chateau Marmont”.

Pero no todas las historias ocurrían en el Marmont. Otro de los hoteles que comparte leyenda junto al hollywoodiense lo encontramos en la otra costa de los EEUU, en la este, en el hotel Chelsea de Nueva York. Homenajeado en discos y canciones fue construido en 1884 como cooperativa de apartamentos y se hizo hotel en 1902. Cuenta la leyenda que Leonard Cohen se encontró a Janis Joplin en el ascensor del hotel y ésta le preguntó por el cantante de música country Kris Kristofferson. Cohen fue rápido: “yo soy Kristofferson”. Janis rió y cambió al guapo cantante tejano por el taciturno Cohen, que inmortalizó la historia en la canción Chelsea hotel No.2.

Todo el que tuvo algo que decir en la contracultura del siglo XX pasó por allí: Dylan Thomas, Arthur C.Clarke, Bob Dylan, Thomas Wolfe, Jack Kerouac… Andy Warhol elevó la categoría del Chelsea al hacerlo protagonista en su película Chelsea Girls en 1966. Y también tuvo un protagonismo trágico cuando Sid Vicious, de la banda Sex Pistols, encontró a su novia Nancy Spungen muerta por apuñalamiento una mañana de 1972 en la habitación número 100 del hotel. Sid no recordaba nada de lo sucedido.

Gran parte de la leyenda del Chelsea se debió a su gerente, el filantrópico Stanley Bard, un hombre flexible a la hora de cobrar el alquiler a sus bohemios inquilinos llegando incluso, a aceptar obras de arte como pago cuando nadie daba nada por ellas. Mal olfato no tenía, ahora valen millones.

*Además de ser colaborador en Shock, Mr.Trance es el protagonista de una serie de animación del mismo nombre que emite Cartoon Network Latinoamérica y Señal Colombia. www.mrtrance.com

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