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‘Las idénticas hermanas AIDS’ el amor y la resistencia en tiempos de VIH

El colectivo La Resistencia muestra la otra cara de las personas que viven con VIH.
Foto Daniel Álvarez
Foto Daniel Álvarez
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Redacción Shock

En 2012 el artista plástico y diseñador Rafa Arévalo se juntó con Andrés Lagos, historiador, bailarín y coreógrafo, para crear La Resistencia, un colectivo artístico con el que planeaban darle vida a los proyectos de danza y teatro donde tratan temas sobre las ideas, contextos y discursos acerca del cuerpo, lo femenino, la identidad, la subjetividad, el amor y las sexualidades. Para llevar a cabo estas creaciones invitan a diferentes colectivos y arman equipos de trabajo en conjunto y amplían la investigación que los lleva a construir sus obras. No solo reúnen bailarines, sino que invitan a músicos, artistas, filósofos, antropólogos para lograr acoplar la visión y darle una forma final a las historias que cuentan en sus interpretaciones.

Las idénticas hermanas AIDS, es el quinto trabajo de creación colectiva. Como resultado de una beca de creación del distrito que ganaron el año pasado y que estrenaron en noviembre del 2017. La obra regresó al escenario de la Factoría L'explose para cerrar la temporada de danza del ciclo rosa. El tema se centra en los cuerpos que padecen de VIH, una huella que reacae sobre los que viven con la enfermedad, péro en la obra lo que se busca es romper esa barrera a través del movimiento del cuerpo y la danza, humanizando y mostrando una mirada afirmativa a esta situación que no tiene por qué quitarle el derecho al amor y a la sexualidad. 

“Algo que está pasando con todas las obras es que giran alrededor de la construcción de la identidad, la subjetividad, la sexualidad, el erotismo; la pregunta del cuerpo del deseo, del placer, del amor, y eso puede ser algo que ha marcado nuestras creaciones”, afirma Andrés.

Para este trabajo investigaron y se cuestionaron durante varios meses ¿Qué es? ¿Qué significa? y ¿cómo se siente un cuerpo viviendo con VIH? Lo que tenían claro era que no querían hablar desde la enfermedad, ni el dolor, ni el sufrimiento. Para llegar a esta darle un hilo conductor a su obra hablaron con el colectivo Red Somos, que trabaja directamente con personas que viven con VIH. Fueron precisamente quienes insistieron en no hablar desde el lado oscuro. Afirman que siempre todos los que llegan a hacer estudios quieren mostrar ese lado de sufrimiento y enfermedad, un tema del que ya no quieren hablar.

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“Ahí hicimos un giro de la manera como queríamos tratar el discurso y como lo queríamos manejar hacia la contundencia de un cuerpo, que desea, que ama, que se entrega, que vive intensamente y no desde el cuerpo con sufrimiento. La obra en este punto terminó convirtiéndose un manifiesta amoroso y sexual de cuerpos diversos. No necesariamente de cuerpos que viven con VIH”.

Pero para lograr la sensibilidad y ponerle alma a la obra era muy importante el casting, “lo que siempre nos interesa es trabajar con gente dispuesta y disponible, porque la escena no es una sola cosa. El bailarín no es solo el que se mueve y el actor no es solo el que habla, a nosotros nos interesa más un cuerpo dispuesto a inspirar.  Y escogimos a cada uno de ellos por el discurso político que tienen, por la idea del cuerpo y sobre su feminidad muy particular, más allá de cómo se ven, femeninos o no, cada uno tiene una pregunta acerca de esto que en la obra es muy evidente.

Una de las rutas de investigación fue el VIH y la otra fue el Voguing, (una forma de baile inspirada en las poses de la portada Vogue que se hizo popular en Harlem por drag queens afroamericanos a finales de los 60). Cuando empezaron la búsqueda de la historia vieron el documental Paris is Burning, una pieza audiovisual clave porque vieron la luz del origen del Voguing, “ver los cuerpos negros, pobres, putos, enfermos y marginados, desde ese lugar y ver cómo surge esa potencia de ese baile, de resistencia, declaración, me paro en el mundo y este soy yo, marcó la propuesta en definitiva de nuestra obra”.

Entonces se inspiraron en el Voguing para darle movimientos al cuerpo y ensamblar los movimientos que finalmente las unieron como Las idénticas hermanas AIDS.

Les preguntamos a los interpretes de la obra, cuál es su manifiesto personal de amor y resistencia para participar en Las idénticas hermanas AIDS.


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Marly García: A través de la danza y el movimiento puedo manifestar y expresar todo lo que quiero sobre el amor y la manera de resistir en él.


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Brigitte Potente:Soy mujer y soy puta, no soy mujer, pero sigo siendo puta.


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Mateo Mejía: Creo que hay que amarnos entre todas nuestras formas y colores que tenemos.


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Maríana Mello: Amar y vivir siendo mujer en este mundo y luchando contra lo que la sociedad impone de lo que debe ser una mujer.


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Dave Castiblanco: Hace parte del juego de mostrar mi identidad libremente como una nueva masculinidad que quizá también transgrede el prototipo metro normativo de cómo ser hombre y de cómo mostrarse como hombre en sociedad.


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Vladimir Giraldo: Resistir es crear, hacer, pensar y sentir.


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Luis Miguel Marín Osorio: Un cuerpo viviendo con VIH, pero con mucho amor propio y con la libertad para expresar amor como cualquier otro cuerpo enfermo o no.


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Lady Hunter: Nosotras las putas negras, nos mantenemos en lo oscuro, para mantener en silencio nuestra legión.


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Rafael Arévalo: Amar es la mejor manera de resistir, amando nos llenamos de valor, nos llenamos de placer y de orgullo.