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Los jugadores mundialistas que se encontraron de frente con la muerte

La vida de estos cuatro jugadores estuvo marcada por la violencia. Hoy se preparan para Rusia 2018.
Fotos: Gettyimages
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Habla el Balón

El fútbol es el contenedor de mucho de la historia social del planeta, con sus guerras, miserias e historias heroicas encima. Un pedazo de la vida de estos cuatro jugadores, que hoy afilan sus botines para jugar el mundial de Rusia 2018, cuentan mucho de la historia violenta de la humanidad.

Por Hablaelbalón @hablaelbalon

Como los vemos tan chachos, tan en la onda, tan habiendo cumplido el sueño que todos tuvimos, nos queda imposible imaginarlos vulnerables, con la cara sucia, recogiendo tristezas de entre los escombros de la guerra. Sin embargo, no son pocos los jugadores mundialistas que cuando chicos tuvieron que mirar a la parca a los ojos; a los que los conflictos armados les cambiaron la vida.

Victor Moses - La Guerra Santa

Ninguna guerra ha costado tantas vidas como la Guerra Santa. A la mayoría nos parece increíble que todavía (y antes también) haya gente capaz de matarse y matar a otros en nombre de un dios, llámese como se llame. Pero pasa, sigue pasando y, parece, seguirá pasando. Bueno, hace no tanto, creer en un dios cristiano le costó la vida a los papás de Victor Moses, el volante del Chelsea que jugará en Rusia para Nigeria.

Víctor nació en 1990 en la ciudad de Kaduna y allí vivió feliz hasta los 11 años cuando en el 2001 el Gobierno comenzó a implementar la Ley Islámica en el Estado de Kaduna. Esto dividió a la ciudad y disparó el conflicto sangriento que hoy tiene dividido al país entre musulmanes y cristianos.

Los papás de Victor no solo eran cristianos, sino que su papá era pastor, lo cual lo convertía en objetivo prioritario de los grupos de extremistas islámicos que comenzaban a florecer. El desenlace fue el peor. Un día, mientras Victor estaba peloteando en la calle, unos violentos emboscaron la casa de los Moses y asesinaron a sus padres. Lo salvó la pelota. A Victor, claro, también lo estaban buscando y no tuvo otra que dejarlo todo, huir a Inglaterra e instalarse en un orfanato.

Para su “nuevo” país jugó en todas las selecciones juveniles, pero cuando Nigeria lo llamó, no lo dudó. A pesar de ser incapaz de volver a su natal Kaduna —“ustedes saben por qué”, explica cuando le preguntan— se siente nigeriano hasta la médula.

Luka Modric - La Guerra de Croacia

Luka Modric se crio en una aldea de nombre Modrici, en la región de Obrovac, en la Croacia más rural. Allí vivió con sus padres y su abuelo hasta que todo se fue al diablo. En 1991, cuando Croacia se independizó de la antigua Yugoslavia, arrancó una guerra brutal entre las recientemente conformadas fuerzas armadas croatas y unas minorías rebeldes serbias que contaban con el apoyo del Ejército Popular Yugoslavo y que querían seguir perteneciendo a Yugoslavia.

Los más perjudicados fueron las familias humildes, de civiles, que vivían en la zona del conflicto. Las que no huyeron fueron exterminadas. Los Modric lograron escapar a la ciudad de Zadar… pero incompletos.  Luka, homónimo y abuelo del crack del Real Madrid, fue ejecutado a sangre fría el 18 de diciembre de 1991.

En Zadar los Modric llegaron a vivir en un hotel que había sido adecuado para refugiados de guerra. Como no tenía más que hacer, el niño de 6 años se la pasaba peloteando en la calle de al frente. El administrador del hotel se percató de lo bueno que era y se lo recomendó a un amigo que trabajaba en el club de fútbol de la ciudad.

Así, en plena guerra, en una ciudad sin agua ni luz y que a diario era bombardeada, Luka comenzó a pulir su genio. El club lo ayudó, le puso un entrenador personal y cuando consideró que estaba listo lo mandó a debutar a la Liga bosnia. En un fútbol que parecía más una batalla callejera que un juego de conjunto, Modric demostró que, a pesar de su biotipo en extremo frágil, estaba listo para la élite.

A los 19 años llegó al Dinamo de Zagreb y a partir de ahí se hizo famoso. Campeón de Croacia, Mundial de Alemania 2006, Tottenham y Real Madrid. Siguiente parada: Rusia 2018.

Juan Guillermo Cuadrado - La Guerra de Colombia

¿Quién es el bueno y quién es el malo? El conflicto armado en Colombia se ha perpetuado durante tantos años que todo es muy difuso y turbio. Ejército, FARC y AUC hicieron del campo su zona de guerra. Los más damnificados, como siempre, fueron los que tuvieron que crecer en medio del fuego cruzado.

La cosa estaba caliente en el Urabá antioqueño, donde creció Juan Guillermo Cuadrado, por eso sus padres le habían avisado que si sonaban tiros se metiera debajo de la cama. Exactamente eso fue lo que hizo Juan Guillermo. Y se salvó, pero cuando salió, nada volvió a ser lo mismo. El señor Cuadrado, un vendedor de gaseosas de Necoclí, estaba muerto.

Para garantizar los mínimos de la existencia, su señora madre dejó a Juan Guillermo en manos de la abuela y se fue a moler a Apartadó. Mientras ella empacaba bananos, el niño afinaba la gambeta. Primero fue al Cali, en donde, por flacuchento, le dijeron que no. Raro.

En honor a su madre, lo siguió intentando y lo consiguió. A los 15 llegó al DIM y siete años después se convirtió en el lateral derecho más jodido del país. Lo demás es historia…

Jakub Blaszczykowski - La Guerra Oculta

Esta última fue una guerra personal, pero trágica como la que más. La violencia intrafamiliar y la violencia contra la mujer son cosas que existen, que nos respiran en la nunca, pero de las que nadie quiere hablar. Menos si eres un niño de 11 años al que, por las injustas cosas de la vida, tuvo que ser testigo de cómo una pelea entre sus papás se convirtió en un asesinato.

Después de una pelea, el padre se enloqueció y apuñaló a su esposa Anna al frente de su hijo. Al señor Zygmunt Blaszczykowski le dieron 15 años de cárcel y sus hijos, Jakub y Dawid, se fueron a vivir con la abuela. Del mayor, Dawid, no se sabe mucho; al menor, Jakub, todos lo hemos visto. ‘Kuba’ Blaszczykowski se hizo famoso junto a Robert Lewandowski en el Borussia Dortmund y también es una de las fichas que tendrá Polonia para el Mundial.

Luego de la tragedia, impulsado por su tío Jerzy Brzeczek, un exjugador de la selección polaca, Jakub superó una depresión de libro y se aferró al fútbol para intentar darle sentido a la vida. Con una determinación superior, hizo valer su talento y debutó en el Wisla Cracovia en el 2005. Dos años después ya era una superestrella del fútbol polaco y fichó por el Dortmund.

A su padre no volvió a verlo nunca, ni siquiera después de la condena. En 2011, durante una concentración de la selección lo llamaron a avisarle que había muerto; aunque nunca ha explicado públicamente sus motivos, ‘Kuba’ asistió al funeral.

 

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