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Las miserias del porno, según Mia Khalifa

Durante dos años se dedicó a hacer películas para adultos. Desde 2015 está retirada de la industria pero mantiene su imagen de símbolo sexual
INSTAGRAM MIA KHALIFA
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Redacción Shock

A pesar de la piratería, la industria del porno sigue generando miles de millones de dólares y cada año tiene nuevas estrellas que ocupan los primeros lugares de búsqueda de Google o Yahoo. En 2014 apareció en el mapa XXX una joven de 21 años nacida en Beirut, Libano, que desde el año 2000 vive en Estados Unidos. Se trata de Mia Khalifa, quien desde su debut se convirtió en una de las mujeres más buscadas de Pornhub por su exótica belleza y habilidades sexuales.

 

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En febrero de 2018 Mia fue entrevistada por Lance Armstrong en un podcast de una hora para el portal del propio exciclista, y allí declaró que al inicio de su trabajo en el porno se sentía en un estado que era “una mezcla de culpa y vergüenza”, cosas que no la hacían sentirse incómoda con lo que hacía. Con el paso de los años y gracias a la popularidad adquirida su autoestima o ego empezó a crecer porque le gustaba saber que alguien la consideraba tan atractiva como para grabarla o como para desear tener sexo con ella. Mia nunca pensó que su vida fuera a cambiar del cielo a la tierra por mostrar su cuerpo desnudo en actividad. Durante su etapa de actriz xxx la libanesa sentía cómo su paz interior subía y bajaba como una montaña rusa, al punto de que perdía peso por sentirse más atractiva para su público. Mia ha declarado que sus padres le dejaron de hablar debido a las elecciones adulteras que tomó para su vida.

En enero de 2015, por medio de un comunicado, los padres de la libanesa explicaron, sobre todo a las personas del Medio Oriente, que la elección de su hija de ser actriz porno se debía a que Mia creció en un país extranjero, lleno de culturas diferentes y que en ningún momento se reflejaban la forma en que la habían educado. Los principales críticos de la carrera sexual de Khalifa han sido sus familiares conservadores y, a pesar de eso, la joven decidió seguir como actriz de cine xxx hasta finales de 2015.

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“La mayoría de las chicas se meten buscando fama. Esa es la parte más triste. Todas estas jóvenes que piensan que esa es la única forma para gustar a los demás o convertirse en una celebridad. Es triste”: Mia Khalifa

 

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Además, Khalifa tuvo que afrontar las críticas y amenazas de muerte a raíz de una escena porno en la que actuaba llevando un velo hiyab. Muchas personas procedentes del Medio Oriente que se identificaban como seguidores del Estado islámico amenazaron a Mia con ser ejecutada por faltar el respeto a sus creencias religiosas. Durante meses la actriz vivió con temor de que en algún momento se encontrara de frente con alguien que la quería asesinar por sus polémicas escenas porno.

“Mirando atrás no sé en qué estaba pensando… tenía 21 y era tonta”: Mia Khalifah

Este episodio la hizo aún más popular en internet y las cifras de sus películas aumentaron significativamente, al punto de convertirse en la quinta mujer más famosa de la historia del porno. En el punto más alto de su carrera, Mia decidió retirarse para usar su popularidad en redes sociales para hablar sobre deportes y convertirse en comentarista de varios programas en Estados Unidos. En una entrevista para el Washington Post aseguró que se retiró del universo del porno porque le perdió amor y pasión a su trabajo.

 

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El mundo del espectáculo no es fácil y el del entretenimiento para adultos aún menos. Shelley Lubben, conocida en el porno como Roxy, relata en su libro Traffic Control que los espectadores sólo disfrutan de un video bien editado, pero que no saben todo lo que hay detrás del porno, con chicas que no aguantan el nivel de actos sexuales que la industria a veces les exige. Por lo general, el porno se hace para una audiencia heterosexual donde sólo se satisfacen las necesidades del hombre y el papel de la mujer queda reducido a ser la complaciente (por eso, en parte, surgió el porno feminista). De cualquier manera, Mia Khalifa sigue activa como figura pública y no ha dejado de mostrar sus tetas a través del modelaje webcam y del contenido erótico que manda a través de plataformas como Patreon o hasta Instagram.

Puede que Khalifa ya no haga escenas hardcore pero sigue siendo un icono sexual en otros contextos. Su transformación revela los retos de una industria golpeada por la piratería, por la multiplicación de las formas en las que los fetiches son satisfechos, y por turbios manejos detrás de cámaras que han comenzado a ser revelados por documentales como Pornocracy. Las actrices se han comenzado a revelar contra los malos tratos, convertido su trabajo a actividades más caseras y lucrativas, y dejando una pregunta abierta: ¿morirá el porno tal y como lo conocimos?

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