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Murió el hombre que hizo feliz a muchos: adiós Hugh Hefner

Adiós al padre del emporio Playboy.
Foto: Getty
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Juan Pablo Castiblanco Ricaurte

No solo se fue el hombre que demostró que se podía levantar viejas tres o hasta cuatro veces más jóvenes andando en piyama y bata de seda todo el día, sino que también se murió uno de los pilares de un modelo de masculinidad particular y definitivo en el siglo XX. Este miércoles 27 de septiembre, por causas naturales y en su legendaria mansión, murió Hugh Hefner, el padre de las conejitas, el líder del emporio –y escuela filosófica– Playboy.

Por: Juan Pablo Castiblanco Ricaurte // @KidCasti

A sus 91 años falleció el hijo de una familia conservadora, puritana para mayor ironía, que provocó una revolución sobre la mirada de la sexualidad dentro de la sociedad estadounidense –y por ende, del resto del mundo–. Lo que Hefner logró con una revista que en la década de los 70 vendió siete millones de copias, fue derrumbar tabús y forjar un modelo de símbolo sexual. Su ícono de la conejita ha sido un símbolo dual que se debate entre la libertad sexual o la opresión sexista, y que ha sido centro de debate entre movimientos feministas.

Lo cierto es que Hefner se convirtió en la proyección en carne y hueso (y seda) de todo lo que vendía en sus páginas y en todo el universo que se armó sobre ellas. Lo que nació como una sofisticada revista para hombres, “enfocada en la conexión romántica de los sexos desde un punto de vista masculino”, según Hefner dijo en una entrevista a CNN, se convirtió en un Disney del sexo, con programas de televisión, festival de jazz y cadena de clubes que, a lo Hooters, permitían rozar ese fetiche de vivir en un paraíso de rubias 36B. “Nunca vi a Playboy como una revista sexual, sino que la pensé como una publicación de estilo de vida en la que el sexo era un ingrediente importante”, completó Hefner.

La idea de Playboy surgió luego de que Hefner prestara servicio militar en 1944 como periodista de un periódico militar y de que trabajara en Esquire. Su ambición fue más allá y logró su sueño gracias a que en su primera edición empelotó al icono platinado de todos los tiempos: Marilyn Monroe. Las 50.000 copias que vendió ese número uno permitió darle vida a una marca que no solo siguió desnudando a los símbolos sexuales de casi seis décadas, sino que también convocó a firmas de la talla de Ray Bradbury, Roald Dahl, Gabriel García Márquez, Ian Fleming, Carl Sagan, John Updike, Haruki Murakami, Jack Kerouac, Ernest Hemingway o Vladimir Nabokov, así como entrevistas con personajes como Martin Luther King, John Lennon, Malcolm X o el expresidente Jimmy Carter.

Aunque la competencia se puso dura, y las tetas expuestas en marcas como Penthouse, Hustler o cualquiera de los millones de portales de porno que explotaron con este milenio, le bajaron la relevancia a Playboy, la influencia es innegable. Para revivir el legado, Hefner abrió las puertas de su Mansión en Los Ángeles y de sus muy convencionales relaciones abiertas con tres mujeres 50 años menores que él en el reality Girls of the Playboy Mansion.

Hefner murió casado con Crystal Harris, 60 años menor que él, y esposa suya desde hace cinco años. Murió en la casa (vendida el año pasado por 100 millones de dólares con la condición de que lo dejaran vivir ahí hasta su muerte) que intentó convencer a millones de hombres del mundo que había que ser sofisticado y elegante, mujeriego pero civilizado, educado pero salvaje.

Murió el hombre que intentó reclutar a muchos hombres en su forma de ser hombre.  

 

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