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Piercing, mucho más que simples agujeros

¿Conoce el significado o la historia que hay detrás de estas populares perforaciones? Pues bien, con este artículo encontrará más razones para desear tener
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Esteban Daza

Desde protección contra espíritus en señal de riqueza, hasta  usados en rituales de sacrificio, los piercing han hecho parte de los rasgos más representativos de diferentes culturas y han trascendido hasta nuestros días para convertirse en más que un simple accesorio.

Por: Esteban Daza // @steban_dl

Tal y como sucede con los tatuajes, los piercing son otra forma de expresar la libertad y autonomía de las que tanto se ufana esta generación. Y aunque para muchos estas perforaciones son vistas como simples actos de rebeldía o vanidad, los piercing tienen un transfondo cultural inimaginable.

Así que cada vez que alguien cuestione sus perforaciones, invítelo a que lea este artículo, en el que encontrará una pequeña reseña de la historia que hay detrás de algunos de los piercing más populares.

Piercing de Lóbulo:

Esta es por mucho la perforación más común. En la cultura occidental moderna es un símbolo de feminidad que los padres dan sus hijas en sus primeros días de vida.

Sin embargo, el registro más antiguo que se tiene de este piercing se encontró en un cuerpo masculino. En septiembre de 1991 un par de alpinistas encontraron en los Alpes de Ötzal la momia de un hombre que vivió hacia el 3.300 antes de Cristo. La que hasta ahora es la momia más antigua de Europa tenía en sus orejas perforaciones de entre 7 y 11 milímetros de diámetro.

Para algunas tribus primitivas este piercing era visto como un símbolo de protección, pues se creía que espíritus malignos podían meterse por los oídos, y que solo utilizando piezas de metal o gemas podían ser ahuyentados.

En otras culturas era usado para representar el inicio de la vida adulta, mientras que regiones como Borneo era usado por los padres como símbolo de dependencia de sus hijos hacia ellos.

Los antiguos Romanos, tanto hombres como mujeres, perforaban sus orejas para hacer alarde de su riqueza. Mientras que los marineros, primeros occidentales modernos en hacerse este tipo de perforaciones, usaban estos accesorios para que en caso de que naufragaran y sus cuerpos fueran encontrados, sus familias vendieran dichas joyas para costear el funeral o simplemente recibieran algo de herencia.

Expansiones

 

Aunque pueden ser vistas como una versión de las anteriores, estas perforaciones tienen un origen y significado diferente.

Una de las teorías acerca del origen de esta expansión recae en el Budismo. Hotei Budai, o el Buda sonriente, se caracteriza por sus lóbulos alargados y es una de las representaciones de la iluminación en esta religión. Se dice que estas expansiones eran una señal de sabiduría, bienestar, prosperidad y buena fortuna.

De igual forma, en la antigua India, los lóbulos alargados también eran vistos como un símbolo de estatus: las orejas de los niños eran perforadas y luego expandidas con cilindros de masilla que  permitían la inserción de expansores que aumentaban de diámetro a medida que escalaban nuevas posiciones jerárquicas.

Por su parte, en América, los Incas realizaban un ritual de iniciación al que llamaban el “Huarachico”. En este, las orejas de los jóvenes eran horadadas para utilizar las grandes y pesadas joyas que representaban su rango. De esta manera, en esta civilización los lóbulos alargados alcanzaron una connotación de estatus social, pues quienes tenían joyas pertenecían generalmente a la nobleza. Estas perforaciones dieron origen al apodo de los “orejones” interpuesto por los colonizadores españoles hacia los monarcas Incas.

En África también encontramos perforaciones de este tipo. La tribu seminómada Massai, en Kenya, expandía sus lóbulos para utilizar joyas hechas en piedra, marfil y juncos. Aunque esta práctica ya no es tan común, algunas mujeres de esta tribu las siguen utilizando.

Piercing de nariz

El primer registro de este tipo de piercing lo encontramos en la Biblia, en el libro del Génesis para ser más precisos, cuando Abraham le regala a la prometida de su hijo una argolla de oro para la nariz o “Shanf” por su traducción en hebreo.

Para los nómadas Berebere del norte de África y los Beduinos de Oriente Medio, el tamaño del anillo en la nariz representaba el nivel de riqueza de una familia. Para estas tribus sigue siendo una tradición que el novio le de a su prometida un anillo para la nariz hecho en oro el día de su boda, el cual, en caso de que la pareja llegue a divorciarse, puede ser vendido por la novia para recibir un tipo de indemnización.

Desde el siglo XVI estas perforaciones son muy populares en India. Se dice que llegaron provenientes desde Oriente Medio de la mano de los emperadores Mogoles. Este tipo de piercing eran usados por las mujeres en el lado izquierdo de la nariz, pues de acuerdo a la “Ayurveda”, médica tradicional de India, llevar un anillo de este lado disminuiría el dolor de causado por la menstruación y los partos, además, les ayudaría a tener un mejor periodo post parto.

Algunas mujeres de esta país asiático creen que el tener un anillo al lado izquierdo de su nariz también puede ayudarles a mejorar su carácter, pues se estimularía uno de los “marmas” o puntos de la acupuntura que controla este aspecto.

La primera aparición de este piercing en la cultura occidental se dio gracias a los Hippies que visitaron la India a finales de los 60. Posteriormente, esta perforación fue utilizada por los Punk a finales de los 70 como símbolo de rebelión contra las costumbres y valores conservadores.

Septum:

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Este piercing atraviesa el tejido que se encuentra debajo del tabique nasal entre las dos ventanas de la nariz, muy similar a las perforaciones que se ven en algunos toros.

Algunas teorías de su origen radican en India, África, La Polinesia y Sudamérica, donde eran usadas simbólicamente para evitar que los malos espíritus entraran al cuerpo por medio del tracto respiratorio.

Lo cierto es que estas perforaciones han sido usadas por algunas culturas guerreras desde hace siglos, tal vez por el aspecto feroz que da a quienes las llevan.

Los Papúes y los Bundi de Nueva Guinea, usan madera y ramas como joyas para representar el paso a la vida adulta en los varones.

Los Aztecas, Mayas e Incas, adornaban su nariz con joyas oro y jade para evocar a sus dioses y mostrar su estatus social. Por la misma línea estaban los indios Kuna de Panamá, quienes usaban gruesos anillos de oro puro.

En Indonesia, la tribu Asmat, ha usado estas perforaciones desde hace siglos para representar las batallas en las que han salido victoriosos; en su lengua las conocen como  “Otsj” o huesos de enemigos derrotados (literalmente toman huesos de sus enemigos después de las batallas y los usan como joyas).

En la cultura occidental tardó un poco en hacerse popular, pues era relacionada directamente con los aros que se ponen a los toros. Sin embargo, hoy en día el Septum es una de las perforaciones más populares, pues tienen una connotación de fuerza y rebeldía.

Piercing en los labios:

Los primeros registros que se tienen de estas perforaciones se encuentran en el Amazonas, donde algunas tribus perforaban sus labios con palos y cañas como signo de identidad femenina.

Sin embargo, el inicio del uso de aros en los labios se le atribuye a tribus africanas como los Dogon de Malí, quienes usaban aros de metal o marfil en sus labios en homenaje a uno de sus dioses al que llamaban “Noomi”, el creador del universo, a quien también le atribuían el origen de su idioma.

Los antiguos Aztecas y Mayas usaban joyas de oro incrustadas con piedras preciosas para mostrar la riqueza y poderío de sus hombres.

Otro tipo de perforaciones en los labios son las que se ven los famosos discos usados hoy en día por miembros de tribus africanas. Y aunque no es una tendencia muy popular en el mundo de los piercing de las culturas occidentales, sí es una de las perforaciones con mayor transfondo histórico.

En las tribus Musri, Chai y Tirma aún es una norma que las mujeres usen piezas de cerámica o discos de madera de gran tamaño en sus labios inferiores, este símbolo no solo se ha convertido en uno de sus rasgos más característicos, también, es una de las principales atracciones para los turistas que visitan sus regiones.

A la edad de 15 años aproximadamente, las mujeres de dichas tribus reciben un corte en su labio inferior. El corte se mantiene abierto con tapones de madera que van cambiando de tamaño progresivamente hasta alcanzar el diámetro que la mujer desee y la herida cicatrice. Este proceso tarda varios meses.

Se dice que las mujeres deciden personalmente la medida en que desean estirar su labio, muchas de ellas no se detienen hasta que puedan soportar discos de hasta 12 centímetros de diámetro. También se dice que el tamaño del disco se relaciona con la dote que se va a recibir por la mujer el día de su boda, pues muchos de los matrimonios son arreglados antes de que ellas corten sus labios.

Otras teorías sostienen que esta práctica fue implementada por estas tribus como un mecanismo de defensa, pues al someterse a este tipo de desfiguraciones eran menos atractivas para los traficantes de esclavos.

Piercing en la lengua

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Esta es una de las perforaciones más delicadas, pues de no realizarse adecuadamente puede desencadenar en infecciones o problemas de salud más graves.

Los registros más antiguos de este piercing se encontraron en América en unos relieves Mayas del año 709 antes de Cristo, aproximadamente. En estos se pueden ver escenas del llamado “Rito de sangre”, en el que se atravesaba la lengua de los guerreros para ofrecer su sangre como sacrificio a los dioses. Se dice que este ritual también era practicado por los Aztecas.

Desde el siglo XX estas perforaciones han sido asociadas al placer sexual, ya que muchas mujeres afirman que con estas dan mayor placer a su pareja cuando hacen sexo oral.

Hoy en día este uno de los piercing más populares por su connotación provocativa, escandalosa y erótica, además, de que es uno de los piercing más discretos, ya que nadie lo notará a menos de les enseñe la lengua.

Piercing en el ombligo

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La historia de este piercing es una de las modernas si la comparamos con las perforaciones que hemos mencionado previamente.

Con la aparición del bikini en 1953, el abdomen de las mujeres, y en especial el ombligo, cobraron un protagonismo sin precedentes, pues esta era considerada un zona muy sensual que no podía exhibirse con la naturalidad que se hace hoy en día. Con la invención de esta revolucionaria prenda también nació la necesidad de adornarla y que mejor forma de hacerlo que con una joya.

En los años 80, Madona, la reina del pop, empezó a lucir joyas en su ombligo, convirtiéndolo en un accesorio bastante popular, que fue adoptado tanto por sus fans como por otras estrellas del pop.

En los 90, los aros ganaron popularidad como joyas para estas perforaciones y  cada vez es más común encontrarlas de mayor tamaño, que incluso llegan a cubrir todo el ombligo.

Por todos sus antecedentes, este es uno de los piercing más representativos del género femenino, pues es visto como un símbolo de libertad y rebelión.  Además, hay que tener en cuenta que el ombligo de las mujeres suele ser más redondo y atractivo, por lo que también tiene un fuerte significado erótico.

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