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Premios Sagrado Corazón de Jesús 2017 a lo más paila del deporte colombiano

Porque recordar no siempre es vivir; en este caso es morir un poco.
Teófilo Gutiérrez (Foto: Getty)
Teófilo Gutiérrez (Foto: Getty)
Por
Álvaro Castellanos

Terminó un año más de nuestras vidas sin que el apocalipsis se haya consumado aún y, luego de todo tipo de gazapos que sucedieron en Colombia y el mundo, muchos otros corren el riesgo de pasar de agache sin merecerlo. Deportivamente, recordaremos algunos y le daremos estas respectivas distinciones. Sigan sin compromiso, y si llegan a terminar este anti-homenaje, siéntanse merecedores de una frase motivacional de Juanma Lillo escrito en una servilleta. Bien puedan.

Por: Álvaro Castellanos // @alvaro_caste

PREMIO “LA ROSA DE GUADALUPE” AL CULEBRÓN DEL AÑO
Ganador: los ojitos chinos de Edwin Cardona

El adiposo volante nacido en Medellín tuvo un gran 2017. A nivel de clubes demostró que no le queda grande la 10 de Boca Juniors, y con la Selección fue clave en el camino de regreso a un Panini mundialista. Sin embargo, durante un amistoso contra Corea del Sur jugado en noviembre, el curvilíneo jugador protagonizó la novela del año al burlarse de un rival estirándose los ojitos, en una evidente manifestación de xenofobia. La reacción en principio se disfrazó de picardía y recocha: dos colombianadas más clásicas que dar indicaciones estirando la jeta; pero luego terminó revelándose como lo que era: como una mueca racista que dio la vuelta al mundo y que generaba el temor de que “Crack-donuts” se tragara una sanción que lo dejara fuera del Mundial. Sin embargo, su 2017 iba a terminar como empezó: literalmente redondo, pues aunque la FIFA decidió darle cinco fechas de sanción, el mediocampista podrá pagarlas con partidos amistosos. La decisión, que lógicamente favorece a Colombia, está más recubierta de tibieza que los aguacates sin pepa que se inventaron por estos días para evitar que la gente se corte al pelarlos.

 

PREMIO “REMONTADA DEL AÑO” AL EQUIPO AL QUE MÁS SE LA MONTARON
Ganador: Independiente Santa Fe

Después de Nacional, Santa Fe es el equipo colombiano más exitoso de la última época. Es un hecho. En los últimos años ganaron títulos locales, copas internacionales, prestigio continental y cultivaron miles de hinchas jóvenes. Pero con los triunfos llegó esa exigencia odiosa de seguir ganando. Por eso 2017 les dio tan duro; porque lo cerraron con las manos vacías y derrotados en la final colombiana por su máximo rival, Millonarios, que estaba mucho más urgido de volver a levantar copas luego de cinco años de derrotas. Luego de perder 1-0 en la primera final bogotana de diciembre, Santa Fe tenía la expectativa de remontar el resultado en el juego de vuelta. Y sí, la remontada llegó, pero por lo que se la montaron los hinchas rivales gracias a ese gol de Henry Rojas a pocos minutos de los penales que derivó en la estrella #15 para Millonarios y que dejó a los jugadores e hinchas de Santa Fe rojos de la piedra.

 

PREMIO ENRIQUE PEÑALOSA AL DIRECTIVO MÁS INVIABLE
Ganador: Luis Bedoya

Como si fuera una película de detectives y mafiosos, el 27 de mayo de 2015 comenzaron los arrestos masivos de dirigentes del fútbol mundial en una operación del FBI llamada FIFA-Gate. De Blatter y Platini para abajo, todos los peces gordos de la FIFA han ido cayendo y, en muchos casos, cambiando sus trajes y sus cenas lujosas por pijamas de rayas y los moderados menús que ofrecen las cárceles. En esa cadena de detenidos por todo tipo de corruptelas, también cayó Luis Bedoya, expresidente de la Federación Colombiana de Fútbol, quien, como todo político que se respete, comenzó negando los cargos en su contra, pero luego terminó aceptándolos poco a poco, convirtiéndose en una especie de soplón dispuesto a confesar todo lo que sabe con tal negociar su condena. Así fue como en noviembre de 2017, el bigotudo exdirigente confesó frente a un tribunal en Nueva York que aceptó “sobornos aproximadamente desde 2007 hasta 2015”, relacionados con los derechos de la realización de la Copa América de 2011. Sin comentarios, señor juez.

 

PREMIO NICOLÁS MADURO A LA PEOR DECLARACIÓN
Ganadora: Mariana Pajón

“Nairo que se ponga a pedalear”, le mandó decir Mariana Pajón a Nairo Quintana en abril de 2017. La deportista olímpica más importante en la historia de Colombia le tiró la bicicleta encima al mejor ciclista que ha tenido el país en un enfrentamiento más tonto que el apodito de “Naironman” que le tiene la prensa al boyacense. Todo comenzó en una rueda de prensa previa al Giro de Italia, en la cual Nairo denunció malas gestiones de la Federación Colombiana de ciclismo. La crítica, que caía directo sobre el Presidente de la entidad, fue refutada con sorpresiva atarvanería por Mariana Pajón a través de un extraño audio de WhatsApp donde decía que Nairo debería dedicarse a pedalear y no a criticar. Con el paso de los días trascendió un detalle que explicaba la reacción de Mariana. Su papá, Carlos Mario Pajón, es miembro de la Federación y el audio de WhatsApp, dizque una filtración accidental de una charla entre ambos, en el que la campeona mundial de BMX aparecía, con un tonito muy libreteado, defendiendo los intereses del taita.

PREMIO “ENCUESTA DE INSTAGRAM” AL FICHAJE MÁS INTRASCENDENTE
Ganador: Miguel Borja

Colombia es un país sin humor, sin justicia y sin goles. Esto es información, no opinión, y los casos saltan a la vista prácticamente todos los días. Aterrizando en lo futbolístico, la falta de goleadores es uno de dolores de cabeza endémicos que históricamente ha atormentado a nuestro fútbol. Por eso, cuando aparece uno le regamos toda la sal encima, y ellos, impotentes, casi nunca pueden lidiar con factores como la presión, la competencia, o el simple hecho de no ser tan buenos como se pensaba. Le pasa a Miguel Borja, delantero de la Selección Colombia y del Palmeiras de Brasil, que la rompió con Atlético Nacional en 2016 y sembró todas las esperanzas de convertirse en un híbrido entre Falcao, Asprilla, Iguarán y Gerd Müller. En 2017, sin embargo, el delantero vivió peleado con el arco rival y acumuló un demoledor promedio de 0,25 goles en sus 42 partidos con el campeón brasileño. Por su parte, los hinchas, que en su momento lo adoraban, ahora lo elevan al nivel de utilidad de una encuesta en Instagram y piden su cabeza con antorchas en mano, quizá como reflejo de esa actitud tan colombiana de chamuscar ídolos con la misma ligereza con que los glorifican.

PREMIO ODEBRECHT AL ESCÁNDALO DEL AÑO
Ganador: el regreso de Pablo Armero a la Selección

El lateral que hoy juega en el Sport Bahía de Brasil volvió en marzo de 2017 a la convocatoria de la Selección y fue hasta medio polémico el hecho de traerlo de vuelta, ya que su coyuntura irrelevante no lo hacía merecedor de volver. Ni en Udinese, ni en Napoli, ni en West Ham United el jugador había dado pie con bola. Pero más allá del descriterio de convocarlo, escandalizó que Pékerman y su cuerpo técnico lo llamaran como si nada luego de que en 2016 se le vio enfundado en un overol anaranjado en una corte de Miami por violentar a su esposa al cortarle el pelo a la fuerza y destapar un historial de agresiones en su contra. El coreógrafo de la selección Colombia, famoso por celebrar los goles como si lo hubiera poseído un demonio en un ritual de vudú, jugó varios partidos con Colombia en 2017 con total frescura: tomándose selfies sonrientes con sus compañeros en las concentraciones y ante la mayor indiferencia de la Colfútbol, que salió a decir que no tenía información sobre este violento escándalo del que todos supimos.

PREMIO TRANSMILENIO A LA PEOR CHAMBONADA
Ganador: Wílmar Roldán y el VAR

Era octubre de 2017 y el Video Assistant Referee (VAR) debutó en las canchas de Suramérica con mucha más pena que gloria. Se jugaban Lanús y River Plate el cupo a la final de la Copa Libertadores y el juez del partido era el colombiano Wílmar Roldán, a quien no se le movió un músculo de la cara para habilitar este recurso, valga la redundancia, de forma arbitraria. Primero, el sucesor de Óscar Julián Ruiz obvió la revisión de un par de jugadas polémicas que pudieron cambiar el rumbo del partido y, luego, decidió revisar el video para confirmar un penal dudoso a favor de Lanús, que fue convertido en gol y que los clasificaría a la final del torneo. Después de un generoso mar de puteadas, el colombiano terminó siendo el centro de la controversia porque inyectó injusticia a un recurso que debería representar todo lo contrario y le dio la razón a los puristas futboleros que se oponen al cambio. Tecnología en el fútbol, sí, pero no así.

 

PREMIO SERGIO FAJARDO AL EQUIPO MÁS TIBIO DEL AÑO
Ganador: Atlético Junior

En cuestión de días, Atlético Junior perdió el año. Entre finales de noviembre y comienzos de diciembre, América de Cali lo despachó del torneo local y Flamengo, de la Copa Sudamericana. El cómo de ambas eliminaciones seguro puso muy triste al tiburón Willy, mascota del equipo, que perdió la motivación de hacerle sus clásicos bailes obscenos a las porristas del equipo. En los dos escenarios, el equipo de Barranquilla quedó a un paso de la final y fue justo Yimmy Chará, figura del equipo este semestre, quien con dos penales errados en momentos definitivos, dejó a los junioristas sin ganas de celebrar títulos inventados por redes sociales. Indignante, cuando menos, fue la reacción de cientos de hinchas en la eliminación contra Flamengo, al irse del estadio cuando estaban a un gol de avanzar a la final, en lo que podríamos interpretar como una representación futbolera de la tibieza de Sergio Fajardo como candidato presidencial.
 

PREMIO PACHO MATURANA AL ENTRENADOR MÁS VENDEHUMO
Ganador: Juanma Lillo

Justo cuando el milenario odontólogo chocoano iba a recoger este premio que justicieramente lleva su nombre, Juan Manuel Lillo se le adelantó y terminó llevándoselo cortesía de un espectacular semestre de porquería en Atlético Nacional. Maturana, contra todo pronóstico, volvió a dirigir a sus 68 años y asumió como técnico del Once Caldas, pero no hacía falta tener poderes mentales para anticipar su fracaso. El que sí se fue al carajo por todo lo alto fue el entrenador español que, con un equipo lleno de billete y talento, terminó 2017 sin poder calzarle un guayo a Reinaldo Rueda, quien se había ido a Brasil a mitad de año. Lillo, que dirigió a Millonarios en 2013, es una especie intelectual futbolero de precarios resultados como técnico, ya que ninguna dirigencia poderosa se le había medido a soltarte un equipo y su verdadero potencial era incierto. En su paso por Medellín, la presión para Malillo era evidente y, luego de seis meses sin resultados y de jugar mal, agarró sus corotos, sus frases verborreicas, su máquina para vender humo y, junto a sus colaboradores españoles, cerró la puerta desde afuera, seguramente a la espera de que otro equipo colombiano muerda en un par de años su anzuelo motivacional y lo traiga de vuelta.

PREMIO PAUL POGBA AL FUTBOLISTA CON EL PEINADO MÁS FEO
Ganador: Juan Guillermo Domínguez

En un medio como el fútbol, donde los cortes de pelo inmundos mandan la parada, destacarse sobre los demás tiene un mérito catedralicio. Y entre tanta competencia, el volante lateral de Millonarios supo imponerse gracias a un estilo bien feo, en el que emula a una especie de zorrillo recostado sobre su cabeza, a veces platinada, a veces azulada. En 2017, Carachito mostró nivel y experiencia en su segundo ciclo en Millonarios y de paso aseguró una recordación inesperada por ese peinado horripilante que demuestra una clara falta de aceptación a la calvicie, y de hacer lo que sea con tal de taparse las entradas.

 

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PREMIO DONALD TRUMP AL PERSONAJE MÁS  DESESPERANTE
Ganador: Teófilo Gutiérrez

Al hijo de La Chinita la calidad no se le niega. Es un futbolista superdotado que juega y hace jugar, y aparte en la Selección es casi irremplazable. El problema en él son sus grietas actitudinales. Incomprendido, extraño, errático. De Turquía se fue violando su contrato porque se aburrió. De Racing se fue luego de amenazar a un compañero con una pistola de paintball. De River logró escapar luego de meses de disgustos por plata y a los 20 días de llegar a Portugal ya quería volver. De todos los equipos en los que jugó salió mal. Y bajo esa tendencia, el hijo de La Chinita no podía terminar 2017 sin levantar tierreros. Para esta temporada, los Char sabían que era época de elecciones y qué mejor que traer de vuelta a Teo. En su querida curramba, el papá de Yeilou y Cristiano demostró estar varios escalones por encima del nivel del fútbol colombiano, pero, más allá de alguna polémica en la cancha, no había dado mucho de qué hablar… hasta noviembre, cuando trascendió que le coqueteaba vía mensaje de texto a la esposa de Roberto Ovelar, delantero paraguayo que se fue para Millonarios, sumando así otra faceta en su indescifrable comportamiento: la faceta Mauro Icardi.

 

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