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¿Sabía que puede hacer tanta plata como una escort sin tener sexo con nadie?

Los videos de fetiches son una buena fuente de ingresos, pero tranquilo. No tiene que tener sexo con nadie.
GETTY IMAGES
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Por
Trilce Ortiz

Las prepago se pueden estar ganando 3 millones de pesos en un mes flojo y hasta 7 en uno bueno, según datos recogidos por El Colombiano. Esa platica suena más que alentadora cuando en los clasificados de ofertas laborales buscan comunicadores sociales con especialización para trabajar tiempo completo por los mismos 3 millones. Es decir, una prepago se puede estar ganando $130.000 hora y la comunicadora $17.000. Además de patear la moral, esos promedios aplican para los que no hacen parte del 10.8% de desempleados del país, según lo que registra el DANE (datos de los que yo dudo mucho).

Por Trilce Ortiz. 

Suficiente dato estadístico, la verdad de fondo es que aunque todas queremos ganar plata, no todas nos sentimos cómodas encuerándonos o teniendo sexo con extraños. Las entradas podrían estarse generando gracias a otro negocio bien lucrativo: la producción de videos fetiches. Yo que suelo hablarle hasta a un poste, así no me conteste, me enteré de que Richard, el conductor del Uber en el que iba hace un par de días, tiene una empresa de producción de videos para looners, fetiche que yo desconocía. Los looners sienten placer sexual con inflables. 

Richard me explicó que las chicas que trabajan para su compañía de producción no se desnudan, ni participan en ningún tipo de acto sexual. “A los clientes les gusta ver mujeres lindas, con carisma, interactuando con bombas. En algunos videos salen acariciándolas, en otros jugando, el más popular es que las revienten con la cola”. La estrategia de la empresa es simple: colgar teasers en YouTube que atraigan a clientes looners potenciales y redirigirlos a la página web donde pueden descargar videos de las producciones ya hechas, o pagar una platica más significativa para recibir un video personalizado de una o varias chicas interactuando con las bombas de colores.

“Yo no soy looner pero entiendo a mis clientes y no los juzgo para nada. Es un negocio donde todos ganamos”, explica Richard. Las protagonistas de los videos son en su mayoría estudiantes universitarias que se ganan en promedio $300.000 por día de grabación. Haga la cuenta.

En la misma familia de los looners, hay varios otros grupos de fetiches sexuales que pueden resultar bastante lucrativos y que, de nuevo, no implican actos sexuales en sí mismos.

Mecanofília: para propósitos de esta nota, no estamos hablando de casos extremos como el de Scott Powell, el  tipo de 24 años que hace un par de días fue detenido en Kansas, Texas, por tratar de tener sexo en público con el exosto de un carro. Este hombre en particular estaba ebrio y al parecer también se había golpeado la cabeza. La mecanofília en general la experimentan quienes sienten una gran atracción sexual por las maquinas, sobretodo los carros. En la producción de videos amateur de mecanofilia, los modelos (hombres y mujeres) aparecen en escenas lavando, acariciando, encerando y a veces hasta lamiendo los carros.

Furries: Mientras que en un episodio del programa My Strange Addiction de TLC apareció Lauren, una chica de 19 años cuya personalidad introvertida se transforma cuando se disfraza de pies a cabeza de unicornio y ciudades como Berlin, Vancouver, Orlando y Melbourne tienen anualmente Furry Cons (como Comic Con pero de adultos disfrazado de animales de peluche) los furries también representan un grupo con un particular fetiche sexual. En Colombia el mercado de producción de videos de este fetiche es limitado pero va en crecimiento. En ellos los “animalitos” juegan, se abrazan, bailan, se acarician y sí, en ocasiones, tienen un final feliz.

Tickling: Yo personalmente no soporto las cosquillas, y creo que no soy la única, pero para gustos colores y en esta categoría está la gente que se excita dando o recibiendo cosquillas a la antigua, con los dedos, o usando plumeros y otros objetos. Aquí también el fetiche se enfoca en la sensación de dar o recibir cosquillas, no en que eso sea el previo del sexo.

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