Se encuentra usted aquí

Tierraplanistas e illuminatis: así crecen las creencias locas en Internet

¿Los illuminati tienen algo que ver aquí?
miketea // Getty Images
miketea // Getty Images
Por
Juan Camilo Ospina Deaza

Para la mayoría de nosotros, las teorías de conspiración son solo creencias de locos que andan escondidos en sus sótanos. Hasta hace no mucho tiempo yo era uno de esos que descalificaba a las teorías conspiranoicas por locas y descabelladas, hasta que un día empecé a escuchar a mi madre hablando sobre los iluminatis y viendo videos de YouTube hechos con Loquendo (software ).  ¡Las teorías conspiranoicas habían tocado las puertas de mi casa con la promesa de quedarse! Fue ahí que sentí la necesidad de pensar en el porqué de la proliferación de este tipo de videos y qué es lo que hace que tantas personas realmente crean en ellos.

Por Juan Camilo Ospina    

Para empezar ¿Qué es una teoría conspiranoica? Puede definirse como la tentativa de explicar un acontecimiento o una cadena de acontecimientos, sucedidos o todavía por suceder, ya sea percibidos o reales, comúnmente de importancia políticasocialeconómica o histórica, por medio de la existencia de un grupo secreto muy poderoso, extenso, de larga duración y, generalmente, malintencionado.

La hipótesis general de las teorías conspirativas es que sucesos importantes en la historia han sido controlados por manipuladores que organizan los acontecimientos «detrás de escena» con motivos nefastos. Estas teorías se discuten en foros como 4chan, blogs de aficionados y diversas páginas web. El principal problema de estas aproximaciones consiste en creer que la “verdad” está más allá de los hechos aparentes, sin buscar una explicación a acontecimientos. En muchas ocasiones basta con afirmar que un grupo nos controla a todos sin exponer cómo funciona el poder sobre el mundo. En otros casos son los iluminatis, los estadounidenses, los reptilianos o cualquier entidad con excesivo poder. De cualquier manera, estas explicaciones nos dan la falsa tranquilidad de que entendemos lo que pasa sin comprender realmente los acontecimientos.

Los videos en YouYube que exponen estas teorías tienen un común denominador. No puede faltar la voz realizada con el programa loquendo, agregar una música que haga sentir intranquilo a quien escucha y una edición de video de baja calidad. No obstante, aunque llamemos de forma despectiva estas teorías no significa que en algunas ocasiones hayan demostrado ser ciertas. Por ejemplo, durante mucho tiempo se consideró como teoría conspiranoica el asesinato de Lev Trotski en México por Ramón Mercader, un agente español de la NKVD soviética. Otro ejemplo de teorías de conspiracion que resultaron ser ciertas es la participación de instituciones de EEUU en la constitución de dictaduras latinoamericanas.

Los medios de comunicación y los expertos afirman que la proliferación de estas teorías se debe a la falta de educación y a la falta de racionalidad de las masas, pero ¿qué tan verídica es esta explicación? En la época moderna estamos condenados a la incertidumbre: pasan grandes fenómenos que no entendemos en temas de política y economía. La ciencia hace descubrimientos que cambian nuestra perspectiva frente a lo que era seguro en el mundo y, las nuevas tecnologías pueden o llevarnos a un gran bienestar o, producir una gran destrucción. El gran poder que tienen las organizaciones en relación al individuo nos hace sentir desprotegidos y a merced de fuerzas que no entendemos. Las entidades en las que hemos depositado nuestra confianza, como el Estado, la comunidad de expertos o los medios de comunicación, nos han defraudado una y otra vez. Este fenómeno hace que nuestras certezas se desvanezcan y no sepamos que creer. Es en este espacio que las teorías conspiranoicas tienen su lugar, para muchas personas éste es un asidero de confianza.

Además de la incertidumbre que produce el caos del mundo contemporáneo, hay que considerar  el problema de estar abandonados a nuestra suerte en esta gran masa de información que produce internet. Aseveramos vehementemente que es necesario triangular las noticias y buscar fuentes confiables de información, como si la voluntad individual pudiera superponerse a ese gran entramado de datos. Es físicamente imposible ir a la fuente de cada noticia o hacer todos los experimentos científicos para conocer la “verdad”. En ultimas, ¿Quién puede enseñarnos que información es cierta y cual es falsa en Internet?

Algunos afirmarán que la respuesta está en conocer sobre ciencia para saber cuál es la verdad, pero la misma ciencia está llena de incertidumbres e imprecisiones. Tomemos como ejemplo dos de las ciencias más “exactas”, la geografía y la física.  Por un lado, como no van a existir personas que crean que la tierra es plana y que hay quienes nos quieren engañar haciéndonos pensar que la tierra es redonda, si los geógrafos afirman que la tierra es esférica para que sus cálculos tengan sentido, aun cuando saben que realmente es un geoide. Por otro lado, en la física existen partículas hipotéticas tienen por función arreglar los cálculos para adecuarse a la realidad. En este sentido la “ciencia más exacta” basa sus cálculos en partículas cuya existencia no ha sido corroborada empíricamente ni ha sido detectada. En el fondo no todos nosotros “sabemos de ciencia”, sino que confiamos en la ciencia, pero cuando profundizamos en ella encontramos sus vacíos.

A toda esta situación, hay que agregarle que Internet posibilita un dialogo de todos con todos. Así, nos podemos comunicar informaciones parciales, datos que podemos interpretar a medias porque no contamos los conocimientos para entenderlos y enviar así nuestras opiniones.  Compartir nuestros pensamientos solo cuesta unas horas de escritura, edición y grabación, conexión a Internet y plataformas donde podamos subir el contenido que deseamos; y así ¡se hizo el video conspiranoico!