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Adopción igualitaria: otro paso haciendo historia patria

Por
Redacción Shock

Por: Juan Pablo Castiblanco Ricaurte // @KidCasti

Foto: Archivo Shock

Los debates hay que darlos con argumentos, los partidos se ganan limpiamente, las luchas hay que darlas con altura. Digamos que eso es creer en una utopía, dárselas de John Lennon imaginando un mundo sin fronteras, en paz y de hipismo exacerbado, pero nada se pierde pidiendo que algunas discusiones que definen a la sociedad tengan estas condiciones idílicas. La Corte Constitucional terminó de pronunciarse sobre un debate que venía cocinándose a fuego medio pues, en tan solo dos años, Colombia pasó de ser un país sin leyes claras (o más bien, desfavorables) para los derechos LGBTI, a uno donde las parejas del mismo sexo se pueden casar y adoptar. Dos años para un gran cambio social. Dos años en los que ni los diálogos de paz, las reformas agrarias o a la educación, o la impopular Ley Lleras se terminaron de solucionar o llegar a un término fijo, o en los que Falcao no ha podido encontrar un equipo dónde ser titular. 

En cambio ayer los miembros de la Corte Constitucional, en medio de una jugada a lo Game of Thrones o House of Cards, se pusieron de acuerdo para decir que ser homosexual no era impedimento para adoptar. Vale la pena aclarar en este punto que antes de esta decisión, los homosexuales ya podían adoptar en dos instancias; individualmente y si tenían algún grado de consanguinidad con el hijo adoptivo.  

Más allá del debate concreto sobre la adopción, se pusieron sobre la mesa otro tipo de discusiones como la definición de familia, la situación de los niños en hogares de adopción, o los hogares que no funcionan bajo el soñado modelo de papá-mamá-hijos-todos-felices. Se pudo hablar de parejas divorciadas, se pudo reconocer que la sociedad ha cambiado y que a muchos les preocupa la igualdad de derechos para todos, los derechos del otro, así sea solo sobre el papel. 

Esta vez no fue una lucha de radicales versus radicales como siempre suele suceder en este tipo de discusiones. A la Corte le enviaron conceptos favorables entidades como el Ministerio de Salud y Protección Social, el Bienestar Familiar, los departamentos de Sicología y pediatría y la Escuela de Estudios de Género de la Universidad Nacional,  las facultades de Medicina, Sicología y Ciencias Sociales de la Universidad de Antioquia, el Instituto de Sicología y el departamento de Siquiatría de la Universidad del Valle, las universidades ICESI, Rosario, Javeriana y Andes, o centros de pensamiento en derecho como Colombia Diversa o Dejusticia. ¿De qué sirve este chorrero de nombres? Sirve  porque corrobora que desde la academia se pudieron derrumbar prejuicios arcaicos como que los hijos de parejas gays podían ser pervertidos, que esto les haría daño a su desarrollo y crecimiento, que ser homosexual es una enfermedad, que desarrollarse en un hogar gay podría generar traumas, o que sería lo más cercano a ayudar que el Anticristo llegue a la Tierra. 

Si las parejas de hoy se conocen en citas a ciegas a través de una aplicación móvil, si los niños aprenden a manejar primero un celular o una tableta antes que leer, si los embarazos de menores de edad son cada vez más frecuentes, si estamos en un país donde hay más de 10 mil niños huérfanos, la sociedad también puede y debe cambiar. Tal vez mañana todo vuelva a revolcarse de nuevo.

Siga el debate:

@ColombiaDiversa / ONG que trabaja por los derechos de los LGBTI
@marcela_s_b / directora de Colombia Diversa
@malbarracin / abogado en Colombia Diversa    
@EcastilloVa / activista y abogada
@AngelicaLozanoC / congresista del Partido Verde

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