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Ahórrense dolores: ahora los tatuajes también se pueden hacer con bambú

Una tendencia del sureste asiático se ha convertido en un plan obligado para los amantes de los tatuajes.
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Redacción Shock

Una tendencia del sureste asiático se ha convertido en un plan obligado para los amantes de los tatuajes. 

Menos dolor, mejores resultados. Monjes tailandeses y tatuadores de las ciudades de ese país asiático están imponiendo una nueva forma de rayarse la piel, indolora y mucho más efectiva. 

Por: Esteban Daza // @steban_dl

En el folleto turístico de un país como Tailandia es común encontrar planes típicos del corte de visitar playas, templos, ir de fiesta, entre otros. Pero ahora, es cada vez más popular encontrar viajeros que incluyen entre sus planes tatuarse con la técnica de bambú. 

La diferencia con los tatuajes tradicionales es que la piel no se rompe sino que se perfora; esto, además de hacer el proceso menos doloroso, ayuda a que la cicatrización sea más rápida pues hay menos formación de costras. 

Los primeros en usar este tipo de tatuajes fueron los monjes buditas y los guerreros de Angkor. Sin embargo, la técnica usada hoy en día es un poco diferente a la que ellos usaban: en lugar de usar una varilla de bambú bien afilada se reemplaza por una vara de bambú con una aguja en la punta que se sumerge en tinta y luego se golpea contra la piel rápidamente, penetrándola con más profundidad consiguiendo así que el tatuaje sea más duradero que con las máquinas. 

Algunos monjes ofrecen este tipo de tatuajes de forma gratuita, pero de la manera tradicional con la varilla de bambú bien afilada; el problema es que esta varilla no se cambia con cada cliente como es el caso de las agujas, así que se corre riesgo de contraer infecciones. 

Casi en cualquier lugar de Tailandia se pueden encontrar estudios para realizarse este tipo de tatuajes,  pero los lugares más populares son las islas como Phi Phi o Tao. El precio, al igual que con los tatuajes tradicionales, depende del tamaño, uno pequeño oscila entre 40 y 50 dólares. 

Andrew Jerez, turista chileno en Tailandia y amante de los tatuajes, quería experimentar algo nuevo, y afirma que, además de quedar completamente satisfecho con el resultado, disfrutó mucho de la sesión pues los tatuadotes tailandeses, a pesar de su aspecto, son muy pulcros y buenos en lo que hacen. 

Daniela Quezada viajó desde Chile a Tailandia y encontró en Koh Tao el lugar perfecto para tatuarse, y su testimonio lo dice todo: “Ya me había tatuado antes con máquina y la verdad es que la diferencia es enorme. El dolor es menos intenso, incluso me gustó. Casi duermo una siesta durante la sesión que es un poco más larga que una con máquina.  Lo mejor de todo es que sana y cicatriza casi instantáneamente. Al otro día estaba en pleno sol nadando en agua salada y cero problema. Lo recomiendo cien por ciento”.

 

 

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