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Amadou & Mariam: Los Gigantes de la música africana en Colombia

Por
Redacción Shock

Por: Jenny Cifuentes - @Jenny_cifu

La dupla se conoció hace más de 30 años en el Instituto para Jóvenes Ciegos de su país, y con estilo sencillo, se dedicó a esculpir la música africana adornándola con visos de rock, blues, pop y electrónica.  La belleza de su sonido, gestado en la guitarra con dejos bluseros de Amadou y la cálida voz de Mariam, ha imanado figuras como Manu Chao (quien los buscó en 2004 y produjo su placa Dimanche à Bamako), Damon Albarn (Blur, Gorilaz) ícono que  compartió tarima con el dúo en ediciones del Festival África Express  y actuó como productor del corte Sabali, en su disco Welcome To Malí (2008), David Gilmour (Pink Floyd) que hace un par de años se unió a ellos en un show benéfico, y un extenso listado de artistas con hambre de sonoridades del continente negro.

Con casi una decena de trabajos, carteles de los festivales Glastonbury, Lollapalooza o Coachella, los lucen con mayúscula, cintas como Twilight Newmoon, de la saga Crepúsculo, cuentan con sus canciones (All I believe in, en colaboración con The Magic Numbers)  y documentales del peso de From Mali to Mississippi de Martin Scorsese, los acuñan entre sus protagonistas. En el 2006 participaron en Celebrate the Day, el tema oficial de la Copa del Mundo junto a Herbert Grönemeyer,  y en 2010 actuaron en la apertura del Mundial de fútbol de Sudáfrica.

Convertidos en parlantes no sólo de la sonoridad si no de la realidad actual de África han estado muy involucrados con movimientos sociales  como representantes  de programas de alimentación mundial  y como  gestores de campañas en pro de las personas en situación de discapacidad.

Su golpe cada vez más universal, fue matizado por músicos de diferentes géneros en su disco de 2012, Folila (música en lengua bambara, su lengua materna), con invitados de lujo: Santigold, Tunde & Kip de TV on the Radio, Jake Shears, de Scissor Sisters, Theophilus London, Bertrand Cantat de Noir Désir, los africanos Bassekou Kouyate, Toumani Diabate, y el guitarrista de Yeah Yeah Yeah, Nick Zinner, un álbum nominado al Premio Grammy que elevó su popularidad al cubo y que fue presentado en su primera visita a Colombia. Este jueves Amadou y Mariam vuelven al país para un show en Bogotá, en el Teatro Julio Mario Santo Domingo.

Hablamos con ellos.

Hace pocos meses realizaron en varios países su show llamado Eclipse, un concepto muy original entre las propuestas actuales. Cuéntennos sobre el espectáculo.

El show se hace totalmente a oscuras y sólo se prende la luz hasta la última canción. Está diseñado para hacerse en salas de conciertos donde todo quede negro. Es de alguna manera una forma de mostrar cómo sentimos nosotros la música  y cómo ha sido nuestro desarrollo como artistas en Malí. Durante la presentación, además del repertorio de canciones, emitimos  sonidos cotidianos de Bamako, y en vez de luces manejamos  temperaturas: el frío y el calor de la ciudad.  También esparcimos olores en la sala para que la gente sienta el entorno y la polución que nos rodea. Para el público es una manera diferente de  recibir la música en un concierto, y provoca otro tipo de reacciones comparadas a las de un show normal porque la audiencia usa más la imaginación. Eclipse lo hemos presentado entre otros, en  Inglaterra, Francia, Portugal, Lituania y  Australia.

¿Por qué no han mostrado Eclipse en Colombia?

Porque estamos esperando que la gente nos conozca lo suficiente.

Después del disco Folila, la noticia discográfica que tuvimos de ustedes fue el EP de remezclas Amadou & Mariam, Mali Meets Latin America, háblennos sobre el trabajo

Siempre, luego de publicar un álbum, damos algunas canciones a diferentes artistas para que las remezclen. Lo han hecho Damon Albarn, Nas, Damian Marley y muchos más. Esta vez quisimos que fueran músicos latinos, y los encargados de los remixes fueron Frikstailers de Argentina y México, el argentino King Coya y los colombianos Simón Mejía de Bomba Estéreo y Sidestepper.

Amadou, en sus discos y en sus shows escuchamos un gran toque guitarrero blusero y roquero, cuéntenos sobre esa relación con el blues y con el rock

Mali siempre ha estado marcado por el blues, pero con un sonido diferente al de los Estados Unidos. Yo toco la guitarra con constante referencia al n’goni que es una guitarra tradicional muy popular en mi país con la que interpretamos el blues, pero al mismo tiempo he escuchado muchos bluseros norteamericanos como B.B. King, o John Lee Hooker, y a la hora de ejecutar el instrumento cargo con las dos tendencias. El rock siempre nos ha gustado a los dos, crecimos con la música de Led Zeppelin, ACDC, Pink Floyd y U2. No paramos de oír a Pink Floyd, son nuestros ídolos. El rock tiene una buena cuota en nuestro sonido.

¿Cómo empezaron a trabajar con Damon Albarn?

Hace ya casi diez años, Damon se interesó por el trabajo que estábamos haciendo en Malí.  Luego de conocernos empezamos a compartir la música y espacios más cercanos. Estuvimos juntos en varios escenarios y nos volvimos muy amigos. Nos propuso hacer algo juntos para nuestro disco Welcome to Malí (2008), y así nació la canción Sabali que hizo parte del álbum, él hizo la música y nosotros la letra.

En el disco Folila compartieron con músicos de diferentes géneros, ¿cómo fue la interacción con ellos?

Nos conocimos durante festivales, y armamos el álbum en tres ciudades: nos citamos en Nueva York para empezar e hicimos algunos registros, y luego, ellos viajaron hasta Bamako donde también grabamos. Realizamos también otras tomas en París donde tenemos una sede de la banda.

Su hijo, Sam, hace hip-hop con el grupo Smod, ¿han grabado algo juntos?

Sí, en el álbum Dimanche à Bamako, hicimos un registro con él y Manu Chao.

A raíz de la situación de violencia que vivió Malí, el año pasado ustedes se manifestaron dando su opinión en algunos medios y también con unas de canciones, cuéntennos  al respecto

Como la situación era catastrófica tras desatarse una guerra civil, hicimos el corte On Veut La Paix, que significa Queremos la Paz, y participamos en la canción  Mali-ko (La Paz) junto más de cuarenta músicos de Mali con el nombre de Voices United for Mali. El mensaje es muy importante y el objetivo es la paz.  Cuando se dan enfrentamientos, cuando hay guerra, los artistas deben ser los primeros en pronunciarse.

¿Cómo está Malí en la actualidad?

Las cosas van mejor, las personas pueden expresarse, y la población ha retomado sus trabajos. Estamos avanzando.

¿Están trabajando en un nuevo disco?

Sí. Estamos haciendo las maquetas y no tenemos aún una fecha para publicación.

Es su segunda vez en Colombia, ¿qué se viene para este show?

La mejor energía. Aunque todo siempre depende de las circunstancias, ya sabemos que el público aquí es muy caluroso y alegre. ¡Será muy bueno!.