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Bowie se nos fue, pero en español y portugués también quedó

Un recorrido por el legado de Bowie en Iberoamérica
Por
José "Pepe" Plata

Por:José "Pepe" Plata // @owai 

A todos nos agarró su muerte sin ningún tipo de anestesia. Con tan solo abrir Facebook, tuiter, instagram o snapchat, nos dimos cuenta que tres días después de haber cumplido 69 años y de haberse dado el lujo de haber presentado un nuevo disco (Blackstar) su voz se había apagado. David Bowie falleció en Nueva York, luego de las complicaciones sufridas a causa de un cáncer que lo aquejaba hacía 18 meses. Tan simple, tan fuerte y tan devastante.

Cuando se revisa su trayectoria y su legado, es imposible no recordar cómo detrás de su obra, se tuvo su presencia en música, moda, teatro y cine. Bowie nos dejó sendos discos; obras que seguiremos escuchando y apreciando por muchos años más. Estuvo presente en el pop, el rock, la electrónica y hasta el jazz. Fue capaz de crearse, multiplicarse y renovarse. Una virtud tan necesaria como útil en estos tiempos de rápidas variaciones.

Si jugamos a unir los puntos, Bowie era un heredero de la elegancia victoriana, el surrealismo francés, la ciencia ficción, el barroco y la provocación. Todo un coctel de ideas, colores y sonidos que le permitieron desdoblarse y crear personajes como el fino duque blanco, Ziggy Stardust, Aladdin Sane, el hombre que cayó a la tierra (1976), Jared (El laberinto), Andy Warhol (1996), Nikola Tesla (2006), entre otros. Su presencia en el celuloide le permitió hasta ser él mismo en la película Zoolander (2001).

Siendo un adolescente sentía que no tenía que seguir la corriente y lo que hoy es tan normal como usar el pelo largo, para él era un desafío. Y en aquella época fundó la Sociedad para la prevención de la crueldad en hombres con el pelo largo. Tan solo era 1964 y ya se hacía notar.

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