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Canciones machistas que no son reggaetón, más pasadas que las de Maluma

Una recopilación de canciones a las que nadie parece haberles parado bolas.
Por
Redacción Shock

Por estos días, Cuatro Babys, el más reciente lanzamiento de Maluma en colaboración con Noriel, Bryant Myers y Juhn All Star, ha sido objeto de indignación en redes sociales donde la disputa entre los que están en favor y en contra, gira en torno a lo explícito de sus letras que atentan y denigran contra la mujer. Pero el problema en sí no es Maluma, ni el trap, ni los que la escuchan, la bailan o la defienden; el problema es el machismo y la cultura que nos envuelve. El reggaetón ha gozado siempre de una fama inconfundible, ¿pero qué pasa en otros sectores?

Por: Jonathan Le Bouffartique

No falta quien se santigüe y se sonroje con letras de canciones como Mala conducta o Wow bellaquita. Lo cierto es que con toda esta controversia de Maluma y sus Cuatro Babys, la palabra ‘misógino’ se está usando muy a la ligera y como si fuera poco, aquí ningún género musical se salva. Señalar que el reggaetón es un género musical machista es una obviedad, pero no tanto si se trata de hacerlo ver más especial que los demás. Por eso, he traído unas joyitas para ejemplificar este caso que, sin intentar justificarse sobre lo que hoy se toma las redes, hacen parte de nuestra cultura y que sin altivez, forman parte de nuestra idiosincrasia.

En primer lugar tenemos algo de José Alfredo Jiménez. El mundo de la ranchera también en sus letras ha tenido la dura presencia del charro mexicano que se ve engañado, traicionado por mujeres y que como si fuera una solución única, decide asesinarlas sin dejar rastro, así como inundar sus venas en licor para olvidar el desengaño. José Alfredo Jiménez con Sonaron cuatro balazos, composición suya de cuando apenas era un adolescente y que grabó en 1963, es prueba de ello:

"A las dos de la mañana lo fui a matar en tus brazos / sabía que ahí lo encontraba / no creas que alguien me lo dijo / me dio la corazonada / se me embaló la pistola / te salvaste, de la muerte / todavía no te tocaba, o fue tu noche de suerte".

El recién fallecido "Divo de Juárez" tampoco se hizo esperar, pues entre sus letras existen algunos versos que representan crudamente el dolor de una traición de amor, donde la venganza y la humillación de una mujer son el aliciente que puede curar a un hombre en su perfidia. En 1983, Juan Gabriel lanzó su álbum Todo, donde incluyó el clásico La Farsante:

"Yo te juro por todo lo que sucedió, que te arrepentirás de este mal que me has hecho / sabes qué, que no descansare hasta verte a mis pies y eso dalo por hecho / porque tú a mis espaldas me hiciste traición / hoy por eso te voy a quitar lo farsante / voy a hacer que tú hincada me pidas perdón y me implores amor delante de tu amante".

Uno de los géneros musicales más populares y bohemios en nuestro país ha tenido figuras destacables como el Caballero Gaucho, Tito Cortés, Gabriel Raymond y el inolvidable Alci Acosta. La temática de sus letras, sin ser indiferente a géneros hermanos como el tango o la ranchera, hace una elegía hacia la violencia contra la mujer.  Acosta grabó en 1972 La Cárcel de Sing, que también fue popularizada en otras voces como José Feliciano y Felipe Rodríguez, del que extraigo este particular verso:

"Yo tuve que matar a un ser que quise amar, aunque aún estando muerta yo la quiero / Al verla con su amante a los dos los maté por culpa de ese infame moriré."

La salsa no podía faltar. Y es que hay unas joyitas que parecen no ser ciertas si de letras se tratara, que con tan solo leerlas, les quita toda la sabrosura y la gozadera que traen consigo desde el Caribe. Ismael Miranda, Héctor Lavoe, Ismael Rivera e incluso, La Sonora Matancera, hacen parte del catálogo de letras que tienen un lenguaje violento más allá de la sandunga.

"Mujer, tú naciste para servirle al hombre en todo lo que quiera / naciste pa' laborar, tu dinero debes darlo sin ninguna discusión." 

Las mujeres son, Ismael Miranda - 1972

"El ser que ya nació para engañar te engaña a ti, me engaña a mí / y como llegaste a mí, aléjate bandolera / si te tiro por la ventana te subes por la escalera"

Bandolera, Héctor Lavoe - 1978

"Mira mami, si te cojo coqueteando, verás / mira ponte a lavar / yo quiero mi ropa limpia mi pantalón / restrégalo, restrégalo / denme una papa, si / deja ver luego ponte a fregar / mira yo no como cuento / si te cojo coqueténdole a otro un piñazo en un ojo te voy a dar."

Si te cojo, Ismael Rivera - 1977

¿Sorprendidos?, eso no es nada. Es que ni el chucu chucu que llega a fin de año y nos recuerda que estamos en diciembre, se escapa de las letras que en medio de la sorna y el doble sentido toma la mujer como inspiración para hacer de las suyas. Quién mejor que el rey de diciembre, Guillermo Buitrago, para recordárnoslo:

"Mi compadre Lorencito, tiene una mujer maluca, pero viéndola por debajito, ¡Ay como me gusta me gusta!"

Ron de vinola, Guillermo Buitrago - 1946

El vallenato, que constituye el arquetipo del folklore y del género musical por excelencia de nuestro país, ha tenido una hegemonía machista bastante singular. Mientras una generación de juglares se dedicó a conquistar las mujeres costeñas con sus sones, paseos y merengues, esta última no aprendió muy bien dicha lección. O al menos eso es lo que prueban estos reconocidos versos vallenatos:

"Con dos mujeres la vida es dichosa, aunque alguna de las dos revienta; y si la una se pone rabiosa, la otra se pone contenta. Yo lo pregono en mi voz; hay profetas que tuvieron cien; pero es malo tener dos y tener una también'"

Dos mujeres, Alfredo Gutierrez - 1984

"Yo se bien que te he sido infiel, pero en el hombre casi no se nota; pero es triste que lo haga una mujer porque pierde valor y muchas cosas."

La falla fue tuya, Diomedes Díaz - 1992

'Cuando salgo de parranda, muchas veces me distraigo con algunas amiguitas. Lo que pasa es que yo quiero que decanses, pa' que tenerte siempre bien conservadita'.

La celosa, Sergio Moya Molina - 1974

Si nos seguimos paseando por el Caribe, llegaremos a República Dominicana, tierra del sol, mujeres bellas, paisajes hermosos y cuna del merengue, la bachata y los sonidos caribeños. El primero de estos ha perdido vigor y fuerza en los últimos años, al punto que amenaza con desaparecer de la escena musical luego de su época de oro con la que todos vibramos al compás de las locuras de Wilfrido Vargas, Cuco Valoy o Los Hermanos Rosario. Pero no todo es como lo pintan en esta isla paradisíaca, pues los altos niveles de machismo y de casos de violencia a la mujer contrastan con la belleza de sus playas.

"Te compro tu novia, no voy a reagatear el precio ni de pronto el valor... creo que no saldría cara aunque cueste un millón."

Te compro tu novia, Los cantantes - 1994

Versos como el anterior retratan la negra realidad que tiene República Dominicana, país de origen, tránsito y destino para el tráfico de personas, en especial, mujeres y víctimas de trata. Es penosamente el tercer país en el mundo con estos altos índices. No obstante, sin pasar por alto ni desconocer el auge que ha tomado la bachata en los últimos años, traje esta joyita que se baila en discotecas y que en ocasiones, su letra pasa por desapercibida:

"No te asombres, si una noche entro a tu cuarto y nuevamente te hago mía, bien conoces mis errores, el egoísmo de ser dueño de tu vida... Eres mía, no te hagas la loca eso muy bien ya lo sabías".

Eres mía, Romeo Santos - 2015

Sin embargo, no todo lo obsceno, machista y misógino retrata la cultura musical del Caribe ni de Latinoamérica pues si echamos un vistazo al mundo anglo, también encontramos joyas como estas que, penosamente, retratan una violencia en medio de grandes voces como John Lennon junto a The Beatles y Adam Levine junto a Maroon 5. Gettin Better, composición de Paul McCartney escrita para el álbum Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band de 1967, es un ejemplo:

"I used to be cruel to my woman, I beat her and kept her apart from the things that se loved."
(Solía ser cruel con mi mujer, la golpeaba y la alejaba de las cosas que amaba)

Gettin better, The Beatles - 1967

Con todo lo anterior, sorprende la prepotencia y la ínfula intelectual de algunos críticos culturales. ¿Con qué autoridad intelectual o académica alguien puede atreverse a criticar todo lo que no le parece? Bien sabemos que todos somos producto de una infinidad de modas absurdas que imperaron en su tiempo y que hoy siguen a la vanguardia con una enorme cantidad de basura de consumo. Vivimos en un mundo de constantes miedos, inundado de una sensación psicótica de pretender callarlo todo, ser políticamente correcto y perseguir como si se tratara de una cacería de brujas todo lo que no gusta, lo que indigna y, como si fuera poco, tomarse el derecho de censurarlo.

Sin apelaciones al sentir populista, es válido aclarar que la música no educa a los hijos de nadie, ni nos educó a nosotros. Quienes educan son las escuelas, colegios y universidades. La cultura no educa, pero sigue cumpliendo con su antiquísima función: entretener y comunicar, porque ella también es un lenguaje que se envuelve en las idiosincrasias de los pueblos.

 

 

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