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Conozca el poder de la cultura picotera en nuestra próxima serie web

Ocho capítulos para recorrer los recovecos de la cultura picotera como debe ser
Por
Redacción Shock

Hablamos con Roberto de Zubiría, uno de los directores de El picó, la máquina musical del Caribe.

El caribe colombiano ha visto desde hace más de 5 décadas poderosos sistemas de sonido que retumban, enganchan bailadores amantes del watio, y provocan la euforia y el despeluque: los picós.  Esas potentes máquinas muestras de alto calibre fiestero que ponen las agujas en rojo, según la leyenda capaces de hacer estallar vidrios, han sido propagadoras de hits, escuelas de Djs, músicos, melómanos, y propulsoras de la champeta, uno de los géneros insignes del caribe nacional.  

La historia de tremendo engranaje será contada a través de “El picó, la máquina musical del Caribe”, una poderosa serie web bajo la dirección de Roberto de Zubiría y Sergio Zaraza, producida por LAPOST y presentada por Shock.co. Ocho capítulos recorrerán los extensos y profundos recovecos de la cultura picotera: la historia del picó, haciendo una champeta, la prohibición, la nueva champeta, armando un picó, arte picotero, baile y la historia de una familia.

Celebraremos en grande esta nueva producción, con La fiesta picotera Vol II (aquí toda la información). Y ojo, porque la cosa no para con el picó, después se vienen nuevas entregas sobre la cumbia, la salsa choke y la música del pacífico.

El 23 de agosto a las 9 de la noche podrán encontrar el primer capítulo de “El picó, la máquina musical del Caribe” a través de nuestra plataforma y redes sociales.

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Hablamos con el director Roberto de Zubiría

Entrevista por: Jenny Cifuentes

¿Cómo se empezó a gestar la idea de una producción sobre picós?

Estábamos desarrollando una serie de televisión en la que buscábamos reunir bandas de música colombiana con sus ídolos, entrevistábamos de manera independiente a cada uno y luego los juntábamos en un show. Cuando estuvimos con Systema Solar, ellos dijeron que querían reunirse con un picó. Estando con  Systema en Barranquilla vimos a unos picoteros, ahí empecé a grabar, a entrevistar a la gente y se fue gestando la idea.

Nómbrenos algunos de los picós con los que se encontraron

Nos encontramos con muchos, entre otros El Solista, El Coreano, El Conde, El Sibanicú, El Timbalero. El Coreano, que lleva 60 años andando y es uno de los primeros picós de Barranquilla. Sus dueños iniciaron con un equipo de sonido en una tienda, cuando las personas  iban allí a escuchar música empezaban a preguntar si podían alquilar el equipo y lo alquilaban. Así creció.  Como el papá del dueño del sitio había ido a la guerra de Corea, lo llamaron El Coreano y le pintaron un tanque de guerra. Usaba varios eslóganes, “EL Tanque de la Salsa”, por ejemplo.

Háblenos sobre los “exclusivos” de los picós

Algo muy relevante de los picós era que todo el tiempo estaban buscando música exclusiva que sólo tuviera ese picó.  El picó mandaba a una persona a África a comprar música, esta iba por ejemplo al Congo y escogía 300 acetatos, y como eran discos que no se podían conseguir aquí y sólo ellos tenían esas canciones, la gente tenía que ir a ese picó a oírlas, porque eran sus éxitos, los hits  de cada picó. El tema de los exclusivos es importantísimo en los picós porque  el público asocia o recuerda al picó con una canción.  En una época se llegaba hasta a tachar o arrancar la etiqueta del disco con el nombre de la canción, para que los otros no supieran qué estaba sonando. En los 80 cuando empezó a entrar la champeta,  les ponían placas encima a las canciones para que no se las copiaran. Las placas dicen cosas como: “esto no lo tiene nadie” o  “yo lo tengo y tú no”, un uso que aún se mantiene, obviamente han variado con el tiempo.

Y ¿cómo se transforma esa exclusividad en la actualidad, cuando ya nada es exclusivo?

Más o menos desde los 90 o inicios de los 2000 cuando entró la parte digital, que se podían copiar las cosas, lo que hicieron los picós fue empezar a producir. En este momento no existe el exclusivo, ya murió.

¿Qué cambio fuerte  vieron en los picós durante el desarrollo de la serie?

Los picós cuando nacieron eran unos parlantes muy pequeños, empezaron a crecer y  crecer, hasta el punto de lo que ellos llaman un escaparate, que es como una especie de closet, el closet de tres puertas de la altura del techo hasta el piso, como de unos 4 o 5 metros de ancho por 2.20 de alto, era la medida de un picó grande. Esos escaparates siguieron creciendo y luego se convirtieron en lo que se conoce como el disco show, o miniteca,  o los llamados tipo concierto.  Del 2000 hacia acá, los picós se convirtieron en una tarima con una cantidad de parlantes, y se volvieron tan grandes y tan ruidosos que los empezaron a prohibir y lo que paso cuando arrancamos el documental, fue que hicieron unos pequeñitos  a los que bautizaron réplicas, que eran parecidos a los iniciales, a los escaparates, pero pequeñitos, y nuevamente, durante el rodaje  empezaron a crecer y a convertirse en lo que llaman ahora un turbo, que mide aproximadamente 1.50 de alto por 1.20 de ancho, y otra vez empezaron a decorarlos como pasaba en los 60 y 70, a pintarlos, porque eso se había perdido.

Ahora se está retomando toda esa cultura, los veteranos están de nuevo poniendo música, en este momento se está recuperando toda la parte histórica de los Picós en Barranquilla y Cartagena. Hoy uno pasa por barrios barranquilleros y la gente tiene turbos en las casas, y eso se había acabado completamente.  Están volviendo además los picós clásicos, los picós de los 70 y 80.  Familias que dejaron de trabajar con los picós, están construyendo su picó nuevamente.

El público alrededor de los picós, ¿continúa siendo en su mayoría de barrios populares? O ¿se ve un picó en un barrio estrato seis en Barranquilla?

Se están organizando fiestas con picós al norte de Barranquilla y en algunos sitios de Cartagena de estrato alto.  La gente está un poco más abierta porque hace unos tres o cuatro años comprar un picó para la sociedad cartagenera era terrible. Ya el estrato seis oye champeta y música africana.

¿Cuál es la norma de prohibición de los picos de la que se ha hablado tanto?

Lo complicado fue que los picós grandísimos los tipo concierto, solo podían tocar en estadios realmente, entonces picós como El Rey de Rocha, El Boby  o  el Passa Passa,  tocan sólo en la Plaza de Toros de Cartagena  o fuera de Cartagena.  Se han movido un poco hacia Pasacaballos, a sitios cercanos a Cartagena. En la calle o en sitios pequeños no se pueden poner a sonar.

Con los  turbos sucede ahora lo que pasaba en el pasado: el vecino saca su turbo, lo pone en la calle, el sábado o domingo en la tarde y los vecinos salen con sus cervecitas a jugar o a bailar, a estar con la familia, renace lo que antes era la unión del barrio alrededor del picó . El picó del barrio o de la esquina, cada uno le pone ahora su nombre, eso está generando un movimiento mucho más controlado, porque prima la  concesión, si ponen un turbo en la calle, suena duro pero  lo toleran entre ellos. Un vecino saca el de él un día, el siguiente le toca el turno a otra persona y así sucesivamente.

Se habla mucho de droga, alcohol y peleas en las verbenas, ¿qué pasa hoy?

En las verbenas de los picós grandes sigue pasando lo mismo: drogas, peleas y algunas pandillas que se reúnen allí. También hay enfrentamientos entre seguidores de picós, por ejemplo los del Boby no pueden ir a las fiestas del Passa Passa porque si se encuentran hay problemas. Entonces están prohibidas en Cartagena y Barranquilla. Está prohibido hacer verbenas con picós grandes, a no ser que sea una verbena con turbos.

¿Cómo ha percibido la champeta actual en los picós?

Es muy fuerte esa movida en  Cartagena, allí hay casi una decena  picós grandes, ellos producen cada uno a su artista. Me acuerdo que cuando conocí a Mr. Black, cargaba parlantes de un picó y ahora es toda una estrella, Chawala que es el dj del Rey de Rocha también en un momento cargaba parlantes y ahora el que se acerca a Chawala ya tiene la bendición, es como un Jorge Barón de la champeta.  Hoy la champeta cambia mucho y sigue absorbiendo ritmos del caribe y también urbanos, la música que se está produciendo es increíble.

¿Qué más suena ahora en los picos?

La música clásica, la que rotaban hace décadas, la siguen poniendo todos los picós. Música africana, champeta criolla, salsa.

Ustedes construyeron un picó mientras se iba rodando la serie

En vista de que muchos no tenían ni idea de lo que era un picó, decidimos construir uno para ir mostrando durante el documental cómo se hace, qué aparatos tiene, cuántos parlantes, cómo se pinta, quién lo decora, quién lo arma y lo carga etc. A lo largo del documental le contamos a la gente cómo se construye nuestro picó: La Caja del Ritmo. Que fue armado por El Boina, uno de los duros en la materia y pintado por Alberto Cuesta Rodríguez  “Alcur”, uno de los pintores más importantes de picós. Él estuvo en la indigencia, como se había acabado el tema de la pintura picotera no vio alternativas, ahora cuando aparecieron los turbos y las réplicas, empezó de nuevo a pintar picós y logró salir de la calle. Está retomando su arte.

¿Y ya han prendido el picó en Bogotá?

Prendimos el picó en Bogotá una vez y a la hora, había ido la policía cuatro veces.

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