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De cómo los religiosos nos quitaron al papá del reggae en español, El General

El General pasó de ser el impulsor de una enorme movida de reggae en español a tocar puertas para preguntar: “tiene un minuto para hablar de dios”.
Por
Redacción Shock

El creador de sendos himnos fiesteros como Muevelo, Pata pata o Rica y apretaita  es ahora un seguidor de Jehová, y se arrepiente de haber sacado al aire todas esas joyas bailables. Edgardo Franco, mejor conocido como El General, pasó de ser el impulsor de una enorme movida de reggae en español a tocar puertas para preguntar: “tiene un minuto para hablar de dios”. Y nos alegramos porque haya encontrado la paz interior, o lo que sea, pero su ausencia dejó un vacío enorme en la música latinoamericana.   

Nació en la capital panameña, era vendedor de refrescos y empezó a cantar en las rutas de buses. Fue heredero de ese sincretismo musical que generó la llegada de esclavos jamaiquinos a Panamá para la construcción del canal, y se volvió un ícono por ser el primer hombre en reinventar esos ritmos que llegaban de las islas pero ahora en español.

Pero tras una larga carrera de éxitos, más de 15 álbumes, una buena cantidad de premios y un número incalculable e interminable de fiestas amenizadas con su música, El General decidió retirarse en 2004. ¿Por qué nos hizo esto?

Hace poco la organización religiosa JW puso a circular un video con un dramatizado como producido por televentas en el que Franco habla del por qué abandonó la música, incluso, a pesar de que le ofrecieran grandes contratos. Ahora lo utilizan para hacerse publicidad. 

En el video El General revela que las canciones que hacía le generaban conflicto con su conciencia y que después de experimentar los excesos y la soledad, que muchos artistas que se vuelven famosos rápidamente experimentan, decidió tomar las sendas del “dios verdadero”. Se ve feliz, sí, pero en las discotecas el público lo extraña. Sobre todo ahora, justo en el momento en que en las pistas de baile reviven viejos clásicos como La Factoría o El Chombo. 

¿Está bien que los grupos religiosos nos arrebaten a los músicos? Si lo que para El General fue un anzuelo de las malas amistades y un trofeo de satanás, para nosotros es un bendito elixir fiestero que levanta muertos a la pista de baile, ¿qué culpa tiene la música?

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