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De la Casa con Elio Boom: "La champeta urbana suena a puro reggaetón"

Por
Redacción Shock

Elio Boom es el hombre del “puro vacile efectivo”. Veterano, de los pesos duros de la champeta, ha enganchado a miles con ritmos hirvientes en hits como La Turbina (ver el video), y ha transitado los cambios y las glorias del género.  En medio de la efervescencia de este estilo musical, Elio nos habla de su historia y opina sobre la llamada “Champeta Urbana”.

POR: Jenny Cifuentes @Jenny_cifu / Foto: Facebook del artista.

SHOCK: Cuéntenos sobre sus inicios en la música

Nací en Turbo (Antioquia), cuando estaba chico escuchaba mucha música africana y cantaba reggae en español, jamaiquino y raggamuffin. Oía a un cantante panameño que se llama Renato, el de La Chica de los Ojos Café y a Nando Boom, que hacía el tema Esa Chica me Vacila, dos éxitos muy conocidos.  Aprendí escuchando LPs que ponían en los picós, discos que llegaban de Miami, Panamá o las Islas del Caribe.  Entre el 89  y 90  fui famoso en Turbo con mi primera canción que se llamó Quince Primaveras, y con El Gol, otro corte dedicado a los equipos de futbol nacionales, en el que nombraba personajes como el Tino Asprilla, El Palomo Usurriaga, o mi primo J.J. Trelles.  Yo cantaba sobre pistas jamaiquinas en un programa de la emisora Apartadó Estéreo, una posibilidad que ofrecían los dueños de esa radio,  la gente grababa el espacio en casetes y así se conocían y se promocionaban mis temas.  Esa era la forma porque no podía grabar en un estudio. Luego empecé a viajar de un pueblo a otro y me di a conocer en Urabá. 

¿Cuándo llega a Cartagena?

Como en diciembre del 92. Mi familia era muy humilde y para salir adelante en la región donde nací había que ser boxeador o futbolista y yo no iba con ninguna de las dos, por eso, y por un lío que tuve en Turbo, se la monté a mi mamá hasta que nos vinimos a Cartagena.  Me traje lo que había grabado en la emisora y ese material después lo recopilé en mis discos. 

Y allí, ¿cómo despegó?

En Cartagena trabajaba como cotero en el mercado de Bazurto, también vendía pan, periódico, naranja, me buscaba la plata. Fui cantante en los buses, ponía un casete y rapeaba canciones con mensaje. Por largo tiempo  me instalaba en las tiendas de Bazurto donde se comercializa música, allí llegaba Yamiro Marín, un productor de champeta que trabajaba con el grupo Kussima.  Le insistí hasta que finalmente grabé con él esas dos canciones que sonaban en Turbo y además me incluyó como parte de Kussima, en su disco. Eso me favoreció mucho porque  en ese entonces eran ellos los que sonaban duro además de Anne Swing. Marín le pasaba los registros al Rey de Rocha (uno de los picós más importantes del país), su Dj los ponía y se popularizaban. Me decían “Kussimita”, con esa banda hice coros, y en los shows cantaba cosas como El Meneaíto y Muévelo de El General.   

¿Cómo arrancó su carrera discográfica en solitario?

Justo con un corte que se llama El Arranque, grabado en un disco completo que me produjo Yamiro Marín en el que cantaba en patuá (lengua hablada en el Caribe, principalmente en Jamaica), un poco de inglés y en español, lo que fue muy importante, porque en ese tiempo los grupos cantaban en un idioma inventado que la gente no entendía, como cuando uno no sabe inglés y canta lo que escucha, como le suena, pues era de esa forma. Así lo hacía Kussima, y pensé que había que interpretar temas en español para que el público supiera que se decía.  El primero que grabó en nuestro idioma fui yo.

¿Usted habla inglés?

No.

¿ Y cómo hacía las letras en inglés?

A punta de diccionario.

La Turbina es uno de sus grandes hits, cuéntenos sobre la canción

Hizo parte del disco que publiqué en 1995, Terapia Criolla con Elio Boom, también con Yamiro Marín.  Salió bajo el sello Rocha Disc, ahora Rey Records. La pista de La Turbina la hizo William Simanca emulando las pistas africanas.  La ponían muchísimo en las emisoras de Montería y duró sonando casi un año en el Rey de Rocha, en Cartagena, porque la grabé en el 94. La gente también le decía “húndelo tó” por una frase de la canción.  Luego de ese disco hice una gira nacional.  Tenía varios cortes pegados como La DEA, El Cóndor, etc. Me decían “El Diomedes de la Champeta”.

¿Quién hacía las pistas?

La mayoría eran pistas africanas, Yamiro viajaba a Estados Unidos y buscaba las licencias.

Después del disco Terapia Criolla con Elio Boom ¿qué otros publicó?

El Caballero de la Champeta –que  incluyó el track Los Caballeros del Zodiaco, por un programa de tv de los 90-, Sigo Reinando, Déjalo Nacer, Elio Boom con Todo y Protagonista de Champeta.

¿De dónde salió la  frase: “Esto es puro vacile efectivo”, que hemos escuchado repetir muchas veces a diferentes grupos? 

De una canción que se llama El Loco en Ceballos, que grabé en dos ocasiones.

Cuéntenos sobre esa explosión comercial que tuvo la champeta más de una décadas atrás 

Fue iniciando el 2.000, en ese momento los sellos grandes se fijaron en el género. Entre los artistas que sonaban estaban El Afinaito, El Sayayín, Mr Black, Álvaro El Bárbaro, Cándido Pérez.  No duró mucho pero la música se dio a conocer en otras regiones del país, como en el interior.  Recuerdo que en el 2.000 llegaron los saludos a la champeta, a los que nosotros les llamamos “las cobas”, antes no se saludaba a nadie.

¿Qué opina sobre la champeta urbana?

Creo que la champeta urbana no suena a champeta, parece puro reggaetón. Se perdió todo el sabor, la alegría, el sonido característico de la guitarra, y champeta sin guitarra no es champeta. Claro que también tengo temas sin guitarra, pero hablo en general y  lo digo porque el toque guitarrudo tan importante en el género, desapareció.   Hasta los teclados faltan. Muchos salen a la tarima solo con un DJ, sin una buena banda, sin respaldo instrumental. Obvio que hay exponentes actuales que se mantienen aún pegados al concepto de champeta como Mr. Black. 

En cuanto a líricas, pienso que se han ido dejando las letras bacanas, faltan vivencias, letras sentidas. Pero es lo que suena ahora, el estilo viejo ya se perdió, y si uno quiere que lo suenen en un picó o en una radio tiene que sumarse a la movida.  Si no, no lo ponen. Así funciona. Por eso hasta yo estoy grabando un par de champetas urbanas, con sonido actual pero con soukous, con el mismo viaje, para tratar de mantener la esencia de la champeta.

¿Qué más cree que le falta al género para seguir avanzando?

Faltan compositores. En la champeta no hay tantos buenos compositores como en el vallenato. Creo además que hay mucha rivalidad y es algo que hay que dejar de lado.

Usted sigue firme haciendo shows, ¿cómo es su formato en tarima?

Somos un grupo con teclado, bajo, batería, conga, piano, guitarra, trompeta, bailarinas, coristas, y yo cantando. 

¿Está preparando nuevo material?

Sí. Un  disco nuevo para el que estoy grabando tres soukous, un ragamuffin, dos champetas urbanas, y dos reggaes choque. También estoy escribiendo el guión de un musical.

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