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El ABC de una tusa por Natalia Lafourcade

Por
Nadia Orozco

Por: Nadia Orozco @Cornfake

A Natalia la conocimos con ‘En el 2000’, una letra adolescente pero para nada vacía se pegaba a las memorias sonoras de una generación, y pobres los que pensaron que se trataba de una sola canción que rotaría por algunas semanas en Mtv, porque se tuvieron que comer cada una de sus palabras. De ese primer álbum homónimo también se vendrían a desprender himnos generacionales con apología a la rebeldía juvenil como ‘Busca un problema’ . El resto de su camino ya es historia: ‘Casa’ con La Forquetina, su etapa más experimental con ‘Hu Hu Hu’, el pop sinfónico como lo fue su disco experimental ‘Las 4 estaciones del amor’ (grabado con Orquesta Sinfónica Juvenil de Veracruz) y uno de los discos tributos con más corazón ‘Mujer Divina, homenaje a Agustín Lara’.

Solo aquellos que han sido sacudidos por los indescifrables cataclismos del amor serán capaces de entender el clímax del amor y los suplicios del vacío post–amor. Solo ellos entenderán como es que se puede bailar hasta el cansancio y llorar hasta el cansancio con una misma canción. Y esto pasa con ‘Hasta la raíz’, el último álbum de Lafourcade, un paseo emocional, visceral y doloroso.

La melancolía de un amor ya extinguido es la protagonista de este disco de 12 tracks, los vestigios de un amor se juntan para hacer la mayoría de canciones, un álbum que de pe a pa es tan íntimamente sentimental que termina por convertirse en el ABC de una tusa de aquellas.

Algunas como ‘Mi lugar favorito’ o ‘Hasta la raíz’ son la narración feliz de la historia, pero poco a poco el paisaje se torna oscuro, llega ese dolor, se siente:

Los cuervos vienen otra vez/ de luto está mi corazón / y lo que hablamos ahora ya no es el mismo idioma ni razón. Parte de la letra de ‘Ya no te puedo querer’, la cuarta canción del disco.

Luego llega ese momento de lucidez, donde el sol brilla, donde el alivio parece estar más cerca de lo que parece y ‘Para qué sufrir’, la quinta canción,  parece un mantra usado para liberarse al fin: Para qué sufrir si no hace falta / para que ese frío si el mundo nos hace sentir en casa / para qué dejar que todo muera / si aquello entre tú y yo nos hizo ver tan bello todo

No por mucho tiempo, porque el sexto track y el segundo sencillo de este disco, ‘Nunca es suficiente’ nos habla de la incómoda sensación de querer más de lo permitido.

Nunca es suficiente para mi / porque siempre quiero más de ti / yo quisiera serte más feliz / hoy, mañana, siempre hasta el fin/ mi corazón estalla por tu amor y tú que crees, que esto es muy normal / acostumbrado está tanto al amor / que no lo ves yo nunca he estado así /Si de casualidad me ves llorando un poco es porque yo te quiero a ti... canta a grito herido el corazón de Natalia en esta canción compuesta por ella y su talentosa compatriota Daniela Azpiazu (María Daniela y su Sonido Láser), que parece ser una apología a las canciones de Jeannete, la reina de baladas setenteras como ‘Soy rebelde’.

Te extraño en la tardes / en las mañanas / las horas que pasan se pasan tan lento / al llegar el anochecer te quiero ver / Dime qué tengo que hacer para encontrar un motivo y te quedes conmigo. ‘Te quiero ver’, el momento donde la ecuación falla y el deseo por el alguien se convierte en súplica.

En el culmen del disco y de una enfermedad formulada como despecho invasivo, el aire ya parece otro:

No creas que no valió la pena / no creas que no eres importante / al contrario yo te amé con todo el alma / lo que construimos se acabó / fue solo nuestro, fue solo nuestro / se lo llevó el viento, se lo lleva el viento. Pareciera que es más fácil dejarnos / pero eres un fantasma conmigo caminando.

Y llega ese momento, en que respirar profundo y hondo ya no duele. La penúltima canción es casi que un grito de conquista.  

Estoy lista para nacer / estoy lista para decir adiós / quiero agradecértelo / estoy lista para emprender un nuevo viaje sin saber a dónde ir / me voy, me voy, de aquí

Y al final, en No más llorar, nos lo explica todo, el porqué de un disco dedicado al sentir:

Canto para limpiar mi alma / aquello que de ti ando cargando en mi espalda / ando cargando mi espalda / no más llorar, no más llorar / sé que ya lo nuestro no tiene remedio, pero no más llorar.

El amor duele, pero del amor también salen piezas como esta que se convertirán para siempre en amigos apaciguadores de dolores indescriptibles. Salud por el amor, salud por el desamor.

 

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