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El acto final de Odio a Botero

Por
Redacción Shock

Por: Chucky García @chuckygarcia

El regreso a las canchas de la polifacética banda colombiana trae bajo el brazo un nuevo álbum y una serie de shows, pero también es un ejercicio para la memoria: el de recordar y hablar nuevamente de un grupo que no se acojonó a su tiempo y con irreverencia y buen humor –y discos siempre clasificados entre los mejores– llevó su mensaje hasta el corazón mismo de la Casa de Nariño. Para rebobinar la película y hablar de lo que viene, Shock.co habló con su cantante, René Segura.

Comencemos por recordar ese gran momento en la Casa de Nariño, cuando le presentó su campaña política al aquel entonces Presidente de la República, Álvaro Uribe. La Revista Shock había intermediado para que Uribe recibiera a un nutrido número de músicos colombianos de todos los géneros, y usted le pasó un volante.  ¿Recuerda qué y qué le dijo Álvaro Uribe?
Claro, lo recuerdo muy bien, el volante decía “RENÉ SEGURA PRESIDENTE 2006-2014, porque voy a ver qué puedo hacer y si lo puedo hacer lo haré. Porque de una vez mi presidencia sería de 8 años y mi pueblo desde el comienzo lo sabría”. Ese fue precisamente el día del lanzamiento de mi campaña no oficial por la presidencia, no sin antes hablar con el presidente Álvaro Uribe acerca de la reelección y de cómo no me parecía correcto cambiar las reglas del juego en medio del juego. Recuerdo por ejemplo que me preguntó mi edad y al contestarle que tenía, para aquel entonces, 29 años, me respondió que yo no podía ser presidente por ser menor de 30 años, a lo que le dije que en ese caso él tampoco podría hacer lo que estaba intentando hacer porque en la Constitución no existía la reelección. 

En la época del primer álbum Odio a Botero, que bien puede ser uno de los discos que marcaron la diferencia en la última década en el rock nacional; la banda prácticamente hizo de todo y de algún modo se anticipó a muchas cosas: grabó canciones de Navidad, denunció a Sayco y dijo que apestaba, apoyó a Michael Jackson en su presunción de inocencia, etc. ¿Qué más recuerda de esa época y de lo que vino tras ese primer disco, a partir del 2004? 
Recuerdo con mucho cariño los Premios Odio A Botero, de los cuales ganamos -en sus tres ediciones- un total de 23 estatuillas. Recuerdo cada una de las ceremonias y cada unos de los enemigos que aparecían en cada nominación y premio. Recuerdo mucho también al payaso que contratamos para que anunciara un concierto memorable que hicimos en el Teatro Jorge Eliecer Gaitán. Esa noche, a la entrada del teatro, el payaso entregó los volantes del show mientras con su altoparlante decía cosas como “Música loca para gente loca, y Odio a Botero los ganadores de Rock al parque”.

¿En qué momento tomaron la decisión de regresar a las canchas?
El regreso, más que una decisión, es una suma de circunstancias propicias para el regreso. La banda estaba desarmada desde hace más de tres años porque algunos de sus integrantes viajaron a otros países. Cuando el guitarrista regresó, vimos que se habían juntado de nuevo tres de las cinco fichas básicas de la banda (es decir, Alejandro Angarita, Alejandro Pinzón y René Segura), faltándonos solo un baterista y sobre todo una vocalista, ya que Carolina Cantor (la recordada voz femenina de Odio a Botero desde sus comienzos) decidió quedarse por fuera del país. Encontrar una vocalista líder no es asunto sencillo. Pero sucedió. Por asuntos circunstanciales e inexplicables, Gabriela Ponce, hermana menor de la vocalista de Bambarabanda se cruzó por nuestro camino y tras iniciar un proyecto musical que por ahora está en pausa, decidió aceptar nuestra invitación a cantar. Luego apareció Juan David Rojas, el nuevo baterista y entonces se completó la formación actual de la orquesta. 

Por otro lado, la fuerza primaria para intentar esta nueva fase radica en que tenemos nuevo material que queremos mostrar y grabar. En últimas, creemos que se dieron las circunstancias para que pudiéramos rematar lo que consideramos es una obra de tres actos, siendo este nuestro acto final como Odio a Botero. 
 
¿Por qué el rock colombiano sigue siendo tan políticamente correcto?
Esa es la gran pregunta y tal vez los idóneos para contestar eso son los músicos políticamente correctos, que son casi todos. La verdad no entendemos cómo en este país se puede ser tan ciego y ser completamente plano y ajeno a esta realidad que nos plantea Colombia de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, de arriba debajo de abajo hacia arriba. Y ni hablar del centro.

¿Reggaeman se sumará a esta gira de regreso?
Tristemente el Reverendo Reggaeman (alter ego de René Segura y quien también participó en canciones y shows del grupo) desde el 2010 canceló cualquier concierto en Colombia como una protesta a las continuas violaciones a los derechos humanos que se presentan en este país. Es una decisión que no comparto, pues no tenemos por qué no volver a tener el placer de verlo en concierto, pero igual respeto esa forma pacífica de protesta. Digna de un candidato al premio Nobel de paz.

Su nueva gira,  de solo diez fechas, es la celebración de diez años de música de Odio a Botero “en el país más feliz del mundo”, como bien se titula el tour. ¿Qué tiene que decir al respecto?
Fue una sorpresa para mí escuchar que estamos en el país mas feliz del mundo, no me imagino en donde tienen ese felizómetro, pero si de algo estamos seguros es que está dañado y no quisiéramos extendernos mucho en esta repuesta. Solo diremos que afirmar que este es el país más feliz del mundo es algo así como decir que los ricos también lloran, es un tierno golpecito en la espalda para sentirse un poquito mejor.

Hablemos del tercer disco. ¿En qué proceso está, qué línea tiene, de qué hablarán las canciones?
Es un disco que ya está escrito, se terminó de escribir justo en el momento en que la banda tuvo que parar. Explica un momento especifico en donde debimos dejar de congregar y empezar a pensar en revoluciones personales de una sola porción. La línea es una condensación de lo surreal que fue el primer disco y, por así decirlo, de lo político y critico que fue el segundo, Kill The Cuentero. El mensaje es más auto contenido, nos cantamos a nosotros mismos sobre nuestra realidad personal y no tanto sobre el mundo que nos rodea.

Nueva música, nueva people. Para terminar preséntenos a los dos nuevos integrantes del grupo.
Gabriela no es la nueva Carolina. Gabriela es ella misma y ha aportado a la banda algo que solo quienes vayan a verla en vivo lo podrán comentar y entender. Tiene formación musical pero sobre todo una actitud poderosa, fruto de su posición personal hacia la realidad. Juan David, el nuevo baterista, es un excelente músico a punto de graduarse. La nueva people dentro de la banda expresa lo que la banda quiere, y es justamente eso que siempre le criticamos a nuestro amigo el pintor Fernando Botero: ¡Repetirse, NUNCA!.

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