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El gobierno de Trump podría incluir al peor enemigo del matrimonio gay

El mundo es el que está loco, Trump podría nombrar a un político que bien sería el ídolo del ex procurador Ordoñez.
Por
Redacción Shock

Al mundo le parecía inverosímil que Trump pudiera ganar en unas elecciones que parecían un chiste. Pero pasó. Ahora mandará desde la Casa Blanca y ya dio su primera entrevista como presidente electo. En dicha intervención le preguntaron por su posición frente a la legalidad del matrimonio por parte de parejas del mismo sexo. Él dijo que eso estaba resuelto y que no se iba a oponer. Sin embargo, entre el equipo que parece tener de cerca, parece que hay alguien que puede arruinarlo.

Se trata de un candidato potencial para juez de la Corte Suprema. Un tipo con opiniones espantosas sobre la comunidad LGBT, quien podría arruinar los pasos que ha dado la legislación para reconocer los derechos.

Su nombre es William H Pryor Jr., ex fiscal general de Alabama. El mismo que anteriormente ha sugerido que las parejas homosexuales que tienen relaciones sexuales consensuales, incluso en sus propios hogares, deben ser castigadas por la ley. Además, en 2003, apoyó una ley de Texas que compara el sexo gay con la "poligamia, incesto, pedofilia, prostitución y adulterio".

Es, hagan de cuenta, como un súper procurador Ordoñez. Incluso, para ser más cerrado de la cabeza, Pryor escribió en un documento legal:

"Este Tribunal nunca ha reconocido un derecho fundamental a participar en actividades sexuales fuera del matrimonio monógamo heterosexual, y mucho menos participar en la sodomía homosexual".

Pero no solo es un tipo comparable con nuestro ex procurador. También es alguien que se la llevaría muy bien con el senador Roberto Gerlein (Sí, el del sexo excremental). Pryor alegó que las personas heterosexuales que practicaban sexo anal no tenían las mismas consecuencias negativas que las parejas del mismo sexo que participaban en el sexo anal… ¿ah?

Pryor, quien fue nominado a la 11ª Corte de Apelaciones por George W. Bush, llenaría la nómina ultra conservadora que el candidato del peluquín armaría al llegar a la Casa Blanca. Lo que se viene, al parecer, no está fácil ni para latinos, ni para inmigrantes, ni para trabajadores, ni para nadie.  

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