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El mundo antes y después de Pink Floyd

Por
Redacción Shock

Por: Antonio ‘Rolo’ Alarcón @ElRoleins / Foto: Latinstock 

Sin duda alguna el sonido la agrupación británica ha marcado los papiros de la historia de la música desde su nacimiento a mediados de los 60 hasta hoy. Han sido vanagloriados por millones de personas al tiempo que han sido repudiados por millones más. Alcanzaron el éxito con sus propias manos y lo han visto esfumarse entre peleas legales y muros personales que ellos mismos han levantado. Han desmitificado el poder de la fama en sus composiciones pero han sido de sus mayores víctimas, de puertas para adentro, disolviendo su alineación en distintas ocasiones y desdibujando la imagen que pueda tener el mundo sobre ellos. Han muerto, renacido y hoy, con la llegada de su Endless River –una interpretación sónica que nació veinte años atrás- escalan un peldaño más para la gloria de su carrera artística.

Para comprender un poco mejor el valioso legado que constituye Pink Floyd para la historia es imperante remitirse tanto a su sonido y su música como también a sus creadores y protagonistas

Para comprender un poco mejor el valioso legado que constituye Pink Floyd para la historia es imperante remitirse tanto a su sonido y su música como también a sus creadores y protagonistas. Podría hablarse únicamente de psicodelia, de progresión, de rock experimental y de opera rock, sin embargo es clave pensar que Barret, Mason, Wright, Waters y Gilmour dieron vida a canciones que nacieron sin etiquetas y sirvieron para dar forma a géneros inexistentes y por momentos incomprendidos por el mundo.

El camino sonoro de Pink Floyd es uno marcado por la experimentación. Una experimentación traducida en complejas piezas conceptuales que reflejan  momentos y perspectivas absolutamente introspectivas por parte de sus compositores. Su música es una que nació luego de haber sido intoxicados por R&B, jazz, música clásica, opera y rock. En sus letras hablan de política, educación, amor, fama, sexo, drogas, vida y muerte. Entre líneas han narrado la difícil tarea de mantenerse en pie sin importar una infinidad de obstáculos que les han llegado con el reconocimiento, la fortuna, el ego y, una vez más, la fama. Su sonido es uno que ha mutado con el devenir de los años y con la transformación personal de sus integrantes ya que si bien han sido Waters, Gilmour y el fallecido Barret los principales accionistas en términos compositivos para Pink Floyd, el papel de Wright y Mason -el único integrante que ha estado en la banda de principio a fin- es uno que indudablemente ha soportado la imagen que tenemos de ellos.

"El camino sonoro de Pink Floyd es uno marcado por la experimentación. Una experimentación traducida en complejas piezas conceptuales que reflejan  momentos y perspectivas absolutamente introspectivas por parte de sus compositores"

Muchas han sido las diatribas que gravitan alrededor de su música, no obstante, su mayor crítico ha sido el tiempo, el cual ha demostrado que, sin importar los altibajos propios de una carrera de casi cinco décadas, permanecen tan vigentes como en sus años de gloria. Esto lo han conseguido trascendiendo las fronteras de la industria del entretenimiento a nivel mundial, ofreciendo algo más que los sonidos de moda que tanto venden y suenan por radio o televisión. Y ese es quizás el componente de mayor importancia en términos sonoros y conceptuales para Pink Floyd, la pureza de una propuesta rítmica que no se dejó permear por necesidades comerciales para llegar a los primeros puestos en charts o vender millones de discos sino por el contrario, a partir de una confección estética impecable de su música y la radicalidad contestataria de sus líricas, encontrar un lugar que nadie más podría ocupar.

"Altas son las expectativas que surgen con la llegada del 'Endless River', un álbum que esperó veinte años para salir a la luz pública, que sirve de homenaje al fallecido tecladista Richard Wright y que expone un rostro muy maduro de Gilmour"

Altas son las expectativas que surgen con la llegada del 'Endless River', un álbum que esperó veinte años para salir a la luz pública, que sirve de homenaje al fallecido tecladista Richard Wright y que expone un rostro muy maduro de Gilmour, sin embargo, y como ya se dijo antes, será el tiempo el que pueda hablar por esta nueva placa, la décimo quinta de estudio, de un Pink Floyd que sigue siendo noticia para los amantes de la buena música en el mundo.

 

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