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'El Orisha de la Rosa', el disco del legendario Magín Díaz

Este maestro de la música tradicional colombiana, a los 94 años, graba un disco con Carlos Vives, Totó la Momposina, Petrona Martínez y una lista de lujo.
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Redacción Shock

Este maestro de la música tradicional colombiana, a los 94 años, graba un disco y comparte temas con Alé Kumá, Carlos Vives, Petrona, Gualajo, y una selecta lista de invitados. Hoy lanza su canción con Alé Kumá, que compite en el Festival Viña del Mar.

Por: Jenny Cifuentes @Jenny_Cifu // Foto: Giselle Cámara // Ilustraciones: Claudio Roncoli

Magín Díaz tiene 94 años. Es cantador y compositor oriundo de Gamero (Bolívar). Temas como Rosa, que ha resonado en las voces de Joe Arroyo y Carlos Vives, se le han atribuido en esta región. Su disco a salir, El Orisha de la Rosa, con una lujosa lista de invitados: Carlos Vives, Totó la Momposina, Petrona Martínez, Gualajo, Grupo Cimarrón, Mayte Montero, el Sexteto Tabalá, Kombilesa Mi, Li Saumet (Bomba Estéreo), Alé Kumá, Monsieur Periné, Dizzy Mandjeku (República del Congo), Chango Spasiuk,  La Yegros (Argentina),  Celso Piña (México) y Anita Tijoux (Chile) hace parte de un proyecto de la productora Noname que busca homenajear al maestro además, con la publicación un documental. 

El trabajo alrededor de la figura de Magín que verá la luz en próximos meses, y que incluye cortes como Carmelina, A Pilá el Arroz, El Ciempiés, Mujeres Malas o Mariajulia, se presenta hoy con el sencillo Por el norte, por el sur, grabado  en colaboración con el guitarrista africano Dizzy Mandjeku y  la agrupación Alé Kumá.  Por el norte, por el sur, está nominada a Mejor Canción Folclórica en el Festival Viña del Mar 2016.  Con ella, Alé Kumá compite por la Gaviota de Plata.

Hablamos con el productor musical del disco, Manuel García Orozco ‘Chaco’.

Magín ha sido un tesoro musical desconocido por mucho tiempo.  Incluso hoy,  parte de la información que circula sobre él, podría decirse que es inexacta, que  hay algo de especulación  y de leyenda alrededor suyo. Cuando uno indaga, hay muchas teorías con respecto a su vida y a su obra…

En la región de Magín todo es muy ambiguo. Con decirte que su edad biológica es algo que está en duda.  La cédula dice que  nació en 1922, pero en esa época, en esos pueblos no registraban a la gente, sino hasta que iba a conseguir un trabajo y a sacar la cédula, y a esas personas las registraban  el 24 de diciembre y el 31 de enero. Y eso ocurrió con Magín. Hay señores que dicen que alguien en Gamero tenía cien años y que Magín era mayor que él….no sabemos si sea cierto porque allí todo lo exageran mucho. Esto, por darte un ejemplo de esas cosas inciertas. Otro dato es que Magín no sabe leer ni escribir.  En su cédula dice: “manifiesta no saber firmar” y quizá eso fue impedimento para registrar algunas de sus canciones. No se sabe.  Lo que sí se puede asegurar es que nadie canta como Magín.  Lo hace con un sentimiento  genuino. Hay unas canciones que sólo le hemos escuchado a él, o bien  las compuso, o  es el único que las heredó y las conserva en su memoria. 


Hemos sabido de algunas grabaciones de varias décadas atrás de Magín con Irene Martínez o La Billos Caracas Boys. También conocimos un álbum suyo reciente junto al Sexteto Gamerano, ¿por qué cree que es hasta esta época que se le graba y se le publica en solitario?

Magín grabó de joven con Los Soneros de Gamero, con Wady Bedrán (productor de Irene Martínez) también hizo grabaciones solistas que no fueron publicadas. Eso de grabarlo ahora, publicarle un disco solista, pienso que el fenómeno tiene una explicación que viene desde muy atrás. Desde la constitución de 1991, a partir de ella  el país empezó a cambiar la visión de músicas antes marginalizadas. Es en esa constitución  el país pasa a un discurso más realista, el de nación multiétnica y pluricultural. Ahora se valoran las cosas de una manera muy diferente. 

Creo que en estos días, en un mundo globalizado en que estamos inundados de medios y de música, encontrar lo autóctono, lo que realmente permaneció así, gracias a creadores vernáculos que nunca buscaron recompensas monetarias, es lo que lo hace tan bonito. Cuando uno encuentra a Magín y ve un señor de esa edad, que tiene esa lucidez cuando canta y cuando baila, es algo que conmueve mucho.

La región de Magín y de Petrona Martínez, el Canal del Dique, siempre fue completamente invisible al perfil cultural de la nación.  Y lo que logró Wady Bedrán con Irene Martínez fue comercializar con una fórmula muy estándar que de pronto sacrificaba la síncopa africana y volvía el fandango y la chalupa muy cuadrados. Pienso que la gran diferencia entre  lo que está pasando ahora y lo que pasó en esa época,  es que en esa época se logró exponer,  pero nunca se habló de la memoria ancestral, ni de los valores africanos ni nada de eso.  Hay una diferencia marcada entre exponer una música y lograr valorar una música, y lo que se está haciendo en proyectos como este es valorar la música. 

Cuénteme sobre su vinculación al proyecto y el despegue para la realización del disco 

Este proyecto es iniciativa de un colectivo que se llama Noname, del que están al frente Daniel Bustos y Sebastián Monroy. Ellos cuando iniciaron, buscaron a Petrona Martínez para grabar y como trabajo con ella, ahí fue cuando me encontraron. Yo soy la cabeza musical del proyecto, y produzco junto a Chris Castagno,  pero el corazón de todo esto son  Daniel y Sebastián.  Ellos han estado realmente cerca de Magín.
Me alegró mucho el llamado de Daniel y Sebastián porque el proyecto se veía tan ambicioso que parecía imposible de realizar. Siempre estuvo la idea de invitar a Carlos Vives y a Totó La Momposina a cantar con Magín.  Desde el principio le metimos toda la energía al sueño y para que ocurriera la etapa de grabación pasaron  meses.  Daniel tuvo que sacrificar mucho de su tiempo. Él es un filósofo de 25 años que nunca ha hecho un disco, por eso me buscó. Él tocó las puertas de Totó, de Carlos.  Los invitados en el álbum son gestión suya. Todos llegamos a Magín por el mito de  Rosa  pero descubrimos un gigante.

Primero hicimos unas grabaciones de campo y desde ahí, vimos cuál era el repertorio posible a desarrollar.  Luego ya pensé: esta canción con tal, esta otra con fulano, esta se puede fusionar con lo llanero, invitamos en esta a Cimarrón etc. Fue un proceso bonito y largo para llegar a estar  poco más de una semana con Magín en el estudio grabando el núcleo del disco.

¿Cómo es Magín en el estudio?  

Por su edad y condiciones es alguien muy impredecible. De un momento a otro te puede cantar una canción que nunca nadie le ha oído. Y eso era también parte de la magia, pero en el estudio nos ponía muchos obstáculos, porque a veces íbamos a grabar una canción y él de pronto no quería cantarla y terminaba cantando otra. Lo que hicimos finalmente (yo siempre trato de manejarlo  como si fuera  uno  “actor natural”) fue adecuar todo el proceso a él.  Entonces en las cuatro o cinco horas que Magín nos daba cantando con toda esa potencia y lucidez que tiene,  trabajaba con el grupo para que en esos momentos,  él nos pudiera brindar lo mejor y luego,  yo seguía en labores con sus músicos.  

Fue  fundamental que su familia estuviera allí. Su nieto  y su primo fueron como nuestros traductores para lograr esto.  Su nieto Leonardo, toca la tambora  y fue súper clave  porque es un músico muy versátil, con él y Dagoberto - que fue el tamborero - pasamos muchas horas craneando  las cosas para que cuando Magín las cantara estuviera muy bien y todo pudiera fluir. 

Hay muchas vivencias en estudio. Por ejemplo, cuando él grabó el tema La Totuma, que es un bullerengue,  en un verso dice: “que yo me voy a morir”. Y yo no dejaba que pusieran más esa canción en el estudio porque Magín empezaba a llorar si la escuchaba.  Esa siempre le sale muy sentida.
En realidad lo que piensa Magín es un misterio para nosotros, pero se divierte mucho cantando, sobre todo cantándoles a las mujeres jóvenes.  Cuando las veía ahí en el estudio, siempre les empezaba a cantar. Era como el detonante en su memoria: ver una mujer. 

La pasaba bien en  grabación. El hecho de ver toda esta gente lo alegraba. Porque él le tiene mucho aprecio a Petrona, a Gualajo. Cuando uno escucha los saludos y los diálogos entre ellos son muy emotivos. 

Magín no es alguien que busque un reconocimiento, cantar y bailar es lo que lo hace feliz.

¿En qué lugares grabaron?

Grabamos en varios estudios, en Bogotá, Barranquilla, en Palenque también grabamos con Magín. En Nueva York he hecho cosas, también en Argentina con Chango Spasiuk. 

Los duetos nacionales del disco ¿fueron grabados cara a cara? ¿Con los invitados allí en el estudio junto a Magín?

La gran mayoría  de duetos fueron grabados frente a frente con Magín. Gualajo, el Sexteto Tabalá, Petrona Martínez, etc. Aunque  Carlos Vives y Totó por tener unas agendas tan  apretadas, no nos coincidieron esa semana.  Pero ellos llegaron al estudio a  hacer su parte.

Carlos Vives grabó Rosa, ¿cómo fue su participación? 

Algo bonito fue que Carlos Vives escribió unos versos para la canción. Llegó con una nueva letra para Magín. Eso nosotros no se lo pedimos, partió de su iniciativa. Él llegó súper preparado con esos versos ya conocía la estructura y le salió con una fuerza increíble. 

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