Se encuentra usted aquí

“El rock es visionario del futuro”. Una charla con Daniel Melero

Daniel Melero tiene todo claro acerca de cómo hacer del rock un arte, de por qué la música contestataria es hipócrita y por qué lo aburren los dj´s.
Por
Redacción Shock

Daniel Melero no solo es uno de los nombres imprescindibles en la historia del rock latinoamericano, es un explorador del arte. Antes de venir a Colombia nos habló del negocio de la música, de la hipocresía del rock contestatario, de lo aburrida que le parece la música electrónica hoy y de la nueva camada de músicos argentinos.

Por: Fabián Páez López @Davidchaka

Daniel Melero es un nombre imprescindible en la historia del rock argentino. O bueno, más que en la historia del rock, en la historia de la experimentación y la búsqueda de caminos sonoros complejos. Es un explorador del arte.

Su trayectoria habla sola. Como productor, por sus manos han pasado títulos de agrupaciones como Soda Stereo, Los Brujos, Todos Tus Muertos, Babasónicos y Juana Molina. En total pueden sumar más de 300 discos. Como interprete, ha puesto a rodar más de 20 álbumes. Hace más de 30, en 1982, años inauguró el techno en argentina piloteando la banda Los Encargados, un proyecto que abriría el camino de Melero en una carrera como solista que no se ha detenido.

Fue el compositor de canciones claves para el rock hecho en este continente. A él le debemos temas como Trátame suavemente, (popularizada por Soda Estéreo), Rex Mix y Dynnamo. Además, fue el padrino de la denominada ‘Movida Sónica’, el movimiento que desde principios de los 90 le dio nuevos aires al rock en castellano. Hoy es, sin duda, una de las figuras más influyentes de la historia contemporánea de la música latinoamericana.

melero.jpg

Ahora, de la mano de Go Tok Music, el ícono viene a Colombia para hacer una serie de charlas y conciertos. Antes de su llegada al país hablamos con él sobre el rock latinoamericano, la música contestataría y la nueva camada de músicos argentinos. Por cierto, lo cogimos recién levantado y medio dormido.

-Desde acá uno tiene la sensación de que, después del estallido del rock argentino, hace más de 20 años, no se han renovado los nombres importantes, ¿cómo ves hoy el panorama del rock en tu país?

Lo que ocurre con las épocas es que han cambiado muchísimo. De entrada podemos decir que antes vos hacías giras para apoyar un disco. Ahora el disco es lo que te hace ir de gira. El negocio se ha dado vuelta por completo. Para tratar de hacer una comparación del panorama musical de un lugar hay que ver que hoy en día hay muchos discos, pero pocas bandas que se pueden ir de gira. Esto se debe a que es una infraestructura importante en la que se mueven para andar de gira. Si no hay discográficas por detrás, que ya no son sino empresas de management, que no solo imprimen el disco, sino que se asocian generalmente con artistas que provienen de la televisión y podemos decir que de la televisión nunca viene el rock. Así que no es nada sorprendente que no haya bandas girando como en los 80.

Otra cosa que también creo es que es muy superficial, sin especificar quién es rock, preguntar sobre rock. Porque es una palabra que significa cosas muy distintas para todos. Para mí el rock significa cambio. Es una cultura donde la música es solo una parte. Creo que muchas de las bandas de los 60, 70 y 80 en Argentina de las que no fueron conocidas en el mundo, encarnaban rock en el sentido de la cultura. Ahora tenemos más música y mucha de esa música en realidad no es rock, es sencillamente música que tiene una apariencia moderna, o que es rockanrolera. Pero no es rockera.

-¿Y ese cambio tiene que ver con el cambio de contextos políticos?

No necesariamente tiene que ver con un contexto político. Y si fuera por eso, pues contextos políticos atroces todavía siguen existiendo. De todas maneras yo creo que lo que se denomina el rock contestatario no es una cultura, es más bien el aprovechamiento de una situación. Los cantantes de música protesta tienen mucho interés en que siga habiendo cosas para protestar. O sea que tienen intereses en aquello contra lo que cantan, es muy curioso, es una cosa muy hipócrita. Yo creo que también hay rock cuando es más abstracto.

-¿Más abstracto?

Cuando el rock es arte, y el arte es muy difícil de explicar…cuando vos sentís la experiencia del arte es porque es algo inexplicable. Se corre un velo sobre algo que estaba ahí, y de pronto lo ves y se te hace inesperado. Muchas veces ese relato no habla de las cosas concretamente como un noticiero, no es periodismo el rock. Cuando yo digo abstracto, me refiero a eso, no está hablando de las cosas de una manera concreta como un reporte de la realidad de los hechos, sino de otro tipo de significados que hay detrás de los hechos. Y muy por delante de ellos también. A veces el rock es casi visionario del futuro.

-¿O sea que independientemente de la estética musical puede uno hablar de rock? ¿Podríamos incluir allí la cumbia, o el Hip Hop?

A mí me preocupa cuando las cosas pueden definirse por géneros. Cuando eso pasa solo son nichos del mercado. Esa es una tarea que muchas veces tiene que hacer el periodista para explicar las cosas de alguna manera, pero no hay un gesto excluyente en el sonido musical que la puede hacer interesante. Yo creo que por ser cumbia no tiene porque no ser una música interesante. O tener un contenido que te sirva para trasladarte de un lugar mental a otro.

-Y de las bandas de rock actuales, ¿cuáles te gustan?

Ahora creo que no hay tantas bandas, sino que hay muchos más solistas. Leandro Fresco me parece que es muy interesante, Yul Acri me parece fabuloso y además es mi tecladista,  Auto me parece una banda impresionante. Yo tengo la suerte de tocar con esos músicos que admiro de las nuevas camadas. Guerra de Almohadas me parece que es muy interesante pero no sé si van a seguir tocando. Metal me parece una banda muy interesante.

-Ese formato de solista tiene una fórmula que es común ahora en casi todos los festivales, los dj´s. ¿Te parece destacable alguno?

Es linda música decorativa para fiestas. Tiene un diseño muy estricto, tiene funcionalidad con respecto a los horarios de las discotecas. Eso hace que sea muy difícil que sea tan interesante como cuando surgió el movimiento de los raves. No es un fenómeno para nada nuevo, pero es música diseñada para entretener. No es malo, está bien que exista, pero no es música que me interese. Porque además tiene una funcionalidad relacionada con los recintos a los que concurre la música para escucharla. No es música que me interese para poner en mi casa, por ejemplo. Tiene que ver con un ruido y una intensidad, si la gente está en modo de fiesta o en modo chill out. Tiene que ver con una doctrina que sería casi como educar a un perro: “siéntese, levántese, acuéstese”; según el horario, según si tomaron o no drogas, según el recinto… me parecen costumbres un poquito aburridas. Pero no descarto que haya gente que se divierta con eso.