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El último adiós de Nortec Collective, hablamos con ellos

Por
Redacción Shock

Hace 15 años fueron profetas en su propia tierra; la fórmula que le añadía a los ecos electrónicos un poco de sabor de música norteña y viceversa ayudó a romper los paradigmas de los puristas de ambos bandos. Pasaron de ser una banda que hacía un buen chiste, a una agrupación compacta, capaz de llenar escenarios, de poner a bailar a transeúntes desprevenidos y rodar por el mundo con ecos que tenían un sabor a banda, a Tijuana, a Baja California. 

Salieron de Tijuana directo a los festivales más grandes del mundo y después de más de cinco trabajos de estudio, Bostich + Fussible, los dos ingenios detrás de Nortec, han decidido frenar el tren de la fusión norteña electrónica. Con este disco levantan el puño, se despiden ante los bailadores agradecidos y  cierran el ciclo de un proyecto poderoso. 

Llamamos a México y hablamos con Bostich (Ramón) para que nos contara sobre su último adiós.  

Ustedes han lanzado ‘Motel baja’ con el anuncio de que este será la última producción de Nortec Collective. ¿Qué se sintió hacer ese disco sabiendo que sería la única oportunidad para sacar algo nuevo de la agrupación?
Cuando lo estábamos haciendo no sabíamos que este sería el último disco, y nos pusimos a mezclarlo y producirlo en un hotel en Baja California. Estuvimos ahí varios días encerrados produciendo y cuando estábamos casi por terminarlo fue que nos dimos cuenta que el sonido había llegado a lo que queríamos. Es una decisión un poco difícil porque a veces te sientes cómodo y a gusto en un solo lugar; en los conciertos, en las giras… pero realmente eso era lo que no queríamos, quedarnos estancados. Llegó un momento donde estábamos tan satisfechos, que supimos que era la hora de seguir con otros proyectos. 

Es un disco que ya han tenido la oportunidad de tocar en tarimas grandes como la del Vive Latino; el fin de semana pasada  estuvieron en Coachella. ¿Cuál ha sido la respuesta de la gente?​

Ha llamado mucho la atención porque es un disco que marca el sonido que siempre buscamos de Nortec; precisamente cuando estábamos en el proceso de producción sentíamos que había llegado a donde siempre habíamos soñado. Este proyecto empezó como algo 100% cultural de Tijuana, donde reciclábamos el sonido norteño, el de la música tradicional de banda con sintetizadores. Teníamos una expectativa de durar 4 o 5 años y ya llevamos 15. 

En este punto siento que hay un equilibro de esos dos ingredientes. No sobresale más lo electrónico o lo norteño… ¿Esto hace parte de ese sonido que siempre habían estado buscando?
Es una evolución, es un sonido Nortec no tan electrónico, no tan norteño; hay un balance y conjugan otros elementos muy importantes como las colaboraciones: Tom Tom Club, Señor Coconut y Wolfgang Flur (Krafttwerk). En todo este tiempo viajamos por tantos lugares y conocimos tan giras que esos elementos se plasman en este disco. 

¿Da miedo pensar que tal vez este sea el fin de una exploración hacía los sonidos norteños o creen que hay una nueva generación que al igual que ustedes están en esa búsqueda?
    
Sigue habiendo mucho interés, y paran nosotros sería increíble que sigan trabajando con la música tradicional sin embargo creemos que es muy importante ser auténticos y no quedarse en lo mismo. Nosotros estamos en la frontera y por la radio nos llegaba mucha música electrónica, mucho hip hop y por otro lado siempre estaba muy presente en nuestra cotidianidad lo norteño. Eso nos dio credibilidad, estamos conscientes que vienen nuevas generaciones a las que les pasó lo mismo. 

¿Después de 15 años como recuerdan el momento en que nació Nortec?

Son momentos que tenemos muy presentes, fue de mucha emoción y entusiasmo porque encontramos un sonido que expresara todo nuestras influencias. Acá en Tijuana escuchábamos mucho tecno pop, electrónica, hip hop; y por otro lado la música norteña era algo que teníamos siempre presente. Cuando empezamos, este experimento representaba todos esos sucesos que teníamos, era tanta la emoción que queríamos compartir esos sonidos con gente de acá y de otras ciudades para que participaran en Nortec. Fue muy emotivo. 

 "La gente lo fue asimilando y veían que no era un proyecto de chiste, sino que lo veían como algo diferente"

Siempre habrán puristas y detractores de proyectos que fusionan sonidos, sobretodo tradicionales. ¿Les sigue pasando?

Claro, paran nosotros fue muy difícil tocar en festivales, inclusive tuvimos problemas con promotores porque tocábamos en festivales electrónicos y nos decían que no tocáramos lo de Nortec, y no nos dejaban… luego la gente lo fue asimilando y veían que no era un proyecto de chiste, sino que lo veían como algo diferente porque no íbamos solo como músicos, sino que habían muchas cosas detrás. Llevábamos un Tijuana sonora a distintos lugares del mundo.

¿Creen que Nortec ayudó para que la gente más joven y alejada de esta música se compenetrara de alguna u otra forma con la música de banda?
Sí, ayudo muchísimo, porque cuando empezamos mucha gente solo escuchaba electrónica y luego empezaban a escuchar banda o norteña o viceversa, los que solo escuchaban norteña empezaron a interesarse en la electrónica. Cuando empezamos a tocar el set eran puros sintetizadores y cajas de ritmo, y luego empezamos a tocar con músicos auténticos de la música norteña; eso fue crucial. 

 

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