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En el corazón de La Batalla de los Gallos en Barcelona

Por
Redacción Shock

Estuvimos en Barcelona, España, en la final de la Batalla de los Gallos de Red Bull. Esta es la historia.

Por: Luis Fernando Mayolo @mayolito. Ellos son testimonio de la escena del hip hop en Hispanoamérica. A través de sus rimas y su experiencia de vida es posible hacer un rápido diagnóstico de lo que sucede en las calles de siete países, por lo menos con los MCs, uno de los cuatro pilares de esta cultura arraigada con fuerza.

Tenerlos reunidos en un mismo lugar sólo es posible en la Batalla de los Gallos de Red Bull, que año tras año viene haciendo la tarea para elegir a los mejores de Argentina, México, Panamá, Colombia, Chile, Perú y España, con el propósito de visibilizar su trabajo más allá de los circuitos locales.

Este año el lugar elegido fue Barcelona, España, en donde este grupo de artistas se dieron cita en el Museo de Cataluña para darse en la jeta con rimas y flow, con todo el colorido, la agresividad y la espontaneidad que exige una disciplina como ésta. Una Torre de Babel de la improvisación que se nutre de la sabiduría popular para doblegar al contrincante en duelos de cinco minutos, a través de rimas y juegos de palabras en un espacio que evoca un ring de boxeo.

Al momento de improvisar los MCs se juegan la vida y regularmente los jurados le dan más valor en  competencias como esta al manejo de las métricas, la originalidad, la espontaneidad y la actitud, que a lo melódico de las voces. No es una competencia de American Idol o La Voz, aquí la esencia es otra, pero sus rimas también conmueven en el escenario. No en vano el lema de la Batalla de los Gallos es "Muchos hablan, pocos riman, solo los mejores improvisan". 

Aquí todos son campeones, de eso fuimos testigos, pero en su cotidianidad es a otro precio y tienen el verdadero reto de demostrar que pueden hacer uso de su talento para forjarse un futuro.

La mayoría viene desde abajo. Ese es el caso por ejemplo de ‘Carlitos’, el campeón de Perú, quien tuvo que irse de la casa a los 16 años luego de terminar el colegio para luchar por sus sueños, ya que no apoyaban su decisión de vivir de la música. “En la calle sin un lugar fijo empecé a rapear en los micros para sobrevivir y fue ahí, aunque no me gustan mucho las batallas, que me empezaron a decir que tenía madera de MC”.

Así como él, muchos que viven del hip hop se nutren del poder de la calle y con tenacidad han estado construyendo una escena, que en varios de estos países ya empieza a tener sus frutos.

“La escena hip hop en Argentina en este momento está muy cercana al apogeo, porque el rap lo está escuchando la juventud demasiado y en la gente mayor está entrando. Una buena parte de la sociedad, que antes no lo hacía, se está dando cuenta que ser hiphopero no es cualquier cosa, es arte, un estilo único de decir las cosas y requiere mucho esfuerzo. Venimos todos desde abajo luchando y quién lo diría, llenamos un estadio en Malvinas el año pasado. Estamos listos para llenar uno más y dejar gente afuera”, dice Sony, el campeón de Argentina.

 

“Vivo por el rap y no del rap

En Colombia por el contrario Bigkilla piensa que la escena del hip hop se mueve, pero no como debería ser: “Es bueno que haya eventos grandes como Altavoz en Medellín o Hip Hop al Parque en Bogotá, pero son sólo dos veces al año. Necesitamos iniciativas mucho más constantes y para lograrlo hay que culturizar a los propios ‘rapers’ a invertir, porque los eventos tienen que ser rentables” (ver su batalla contra el ganador en Barcelona).

Pero estas dualidades no sólo se dan en este lado del planeta. En España, Endika Gutiérrez, conocido como Invert, el ganador de esta edición de la Batalla de los Gallos admite que existe una gran cantidad de talentos que están dando cátedra de buen hip hop a lo largo y ancho del país, pero como negocio no pasa por su mejor momento: “Por motivos económicos hoy se están suspendiendo muchos eventos, pero estamos muy fuertes, subiendo el nivel notablemente. Existe toda una generación que está produciendo trabajos serios como Nach, Mucho Muchacho y Tote King”.

En México, Aczino, uno de los grandes exponentes del género (ver su batalla contra Carlitos de Perú), está de acuerdo con que hay mucho talento así lo comercial sea todo un reto: “El futuro es lo independiente, porque las disqueras te dejan parado, no te ponen a tocar y quieren quedarse con el 50%. Siempre que hay dinero de por medio todo cambia. Uno quisiera hacer todo por amor al arte, pero no es posible”. El artista además agrega que para su fortuna el underground ya no lo es tanto en su país y raperos como él o Gera están llenando sus espectáculos. 

Lo cierto es que con o sin una escena estable, fuerte y emprendedora, cada uno de los participantes de esta Batalla de Gallos tiene una apuesta musical en su país de origen. Ya lo decía MCklopedia, uno de los jurados del evento, “Algunos han ganado fama a través de esto, pero solo los que pueden luego transformar su habilidad en estas batallas en un trabajo musical  profesional y serio, darle buenas letras al público y que quieran escuchar tus canciones en la casa, triunfan.

En eso trabajan todos. Por eso Kaiser, el MC chileno saca pecho innovando con pistas de jazz en su nuevo disco ‘Cambio repentino’ (ver su batalla contra el panameño en Barcelona). Como él Invert, el español,  alista ‘Abran paso’ su séptimo trabajo discográfico que sale la próxima semana. Por su parte Sony, el rapero gaucho que se hizo popular en su país por su participación en el reality ‘La Voz’, busca sacar dos discos, uno de R&B y otro de rap noventero. “Quiero decir la verdad de frente, con crudeza y pistas fluidas. Soy diferente porque además de rimar cantó y tengo mucha hambre de victoria, muchos motivos para luchar y nada que perder, porque en mi país me aman, es algo que me gané con los años”

“Vivo por el rap y no del rap”, dice Invert. Una frase contundente que resume la problemática de gran parte de los mejores exponentes del rap del Iberoamericano, pero que también define el amor y la entrega por un arte que desde hace mucho rato no tiene fronteras. “Que esta batalla no sirva para dividir, sino para se enteren que podemos compartir una misma fiesta de gran diversidad”, agrega Azcino y que sirve para definir el proyecto musical en el que se embarcaron estos jóvenes al aceptar luchar en la Batalla de los Gallos.

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